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La comunicación es necesaria para una relación sana./ Imagen: Pexels.

Mente

El truco para dejar de enfadarte con tu pareja y discutir menos (y mejor)

Tener discusiones es inevitable, pero de cómo las gestiones dependerá el estado de tu relación de pareja. Estos son los consejos de experto para que una discusión no se convierta en pelea.

Por Sara Flamenco

10 de julio de 2023 / 09:56

La comunicación con la pareja es clave para mantener una relación sana. De hecho, según un estudio realizado por la app de citas Bumble, poder hablar de los sentimientos de cada uno es uno de los comportamientos más deseados por los españoles que indican que se está construyendo una relación sana. Pero lo cierto es que discutir es inevitable, del mismo modo que no puede evitarse el tener distintas opiniones sobre determinadas cuestiones. Esto no significa que exista un problema en la pareja, pero convertir tus discusiones en un campo de batalla sí que puede ser un signo de que algo no estáis haciendo bien.

Ojo, no quiere decir que sea algo insalvable y que vuestra relación está abocada al fracaso. Simplemente, significa que se debe gestionar mejor la comunicación en la pareja para que las discusiones no acaben en enfados e incluso faltas de respeto.

Lo que puede parecer fácil en un principio no lo es tanto en la práctica porque entran en juego las emociones y una falta de control sobre las mismas, sobre todo cuando se une a la mezcla de todo un sentimiento difícil de gestionar: la ira.

Cómo gestionar la ira, según los expertos

«Aunque parece fácil, manejar el enfado o la ira en una discusión es laborioso, especialmente porque nunca sale a la primera y te frustras bastante», dice María Esclapez, psicóloga y autora de los libros Ama tu sexo, Me quiero, te quiero y Tú eres tu lugar seguro.

La profesional le da mucha importancia a que la otra parte de la pareja acompañe al otro en la gestión de la ira. ¿Y cómo se acompaña de manera satisfactoria? Esclapez tiene la respuesta: «Acompañar en este caso equivale a no retroalimentar el enfado diciendo cosas fuera de lugar o entrando en bucle sin dejar espacio al otro», asegura.

En sus redes sociales nos ha mostrado un ejemplo de lo que ocurría en su propia pareja cuando tenían una discusión. En este caso, la parte más visceral era ella, y la mala gestión de la ira le llevaba a decir o hacer cosas de las que después se arrepentía. ¿Cómo lo superó? Entendiendo que, si descubría cómo funcionaba la ira en su cuerpo, podía aprender a manejarla.

Lo primero que hizo fue identificarla por sus síntomas físicos que, en su caso, se manifestaban en una subida de la temperatura corporal. Esto es debido a que su cuerpo «estaba activando mi sistema nervioso para luchar contra un supuesto peligro. Si relajaba mi sistema nervioso haciendo deporte y centrándome en otras cosas mientras la ira desaparecía, más tarde podía ver las cosas de manera diferente», afirma en su publicación de Instagram.

Aprender a discutir sin pelear

La clave para mantener una discusión sin llegar a pelearte con la otra persona está en entender que no todos percibimos los conflictos del mismo modo y, quizá, tenemos unas necesidades emocionales distintas. ¿Cómo se llega a esta conclusión? Hablando. Este es el único modo de entender que distinto no es necesariamente peor. «Para que todo vaya bien, es importantísimo el trabajo individual y el trabajo en pareja«, afirma María Esclapez que, una vez más, ilustra esta cuestión con su propia experiencia personal.

Por un lado, nos cuenta que su pareja se sentía incómodo ante los conflictos, lo que le llevaba a huir de ellos y no quería volver a retomar el tema para que no volvieran a surgir. Ella, por el contrario, tenía que solucionarlo todo al momento y le enfadaba la actitud de su pareja porque sentía que no le daba importancia a la relación.

¿Qué hicieron? Hablar de sus necesidades emocionales. Él tuvo que aprender a tomarse su tiempo para revisar el conflicto con la condición de avisar de que lo necesitaba y siempre y cuando estuviese dispuesto a revisitar el problema más adelante. Ella, por su parte, tuvo que aprender a manejar la espera y darle ese espacio a su pareja, y emplear ese tiempo para calmarse y pensar en cómo exponer el conflicto. «Entender nuestros ritmos y necesidades y aceptarlas nos hizo sentir como un equipo», afirma la experta.

Una técnica infalible para discutir de manera sana: el banco de niebla

A veces, en las discusiones con la pareja (o con tu madre o con una amiga) podemos atribuirles intenciones negativas si nos han hecho daño con sus comportamientos. Pero lo cierto es que es muy difícil que alguien que te quiere te haga daño intencionadamente, por lo que esta percepción suele cambiar cuando nos comunicamos y puede explicarnos que esa idea que tenemos en nuestra cabeza no era correcta. Para solucionar esta situación, María Esclapez nos recomienda la técnica de El banco de niebla.

Para llevarla a cabo, ten en cuenta los siguientes pasos:

– Cuando alguien te cuente cómo se siente, es importante que no quieras convencerle directamente de tu propia perspectiva. Intenta encontrar algún punto de su discurso con el que puedas empatizar. No tienes que estar de acuerdo con todo, simplemente, puedes reconocer que entiendes por lo que está pasando. Esto hará que la otra persona se sienta escuchada y comprendida, y reducirá la intensidad de la discusión.

– Después de validar los sentimientos del otro, es tu turno de explicar cómo te sientes, ahora ya con un ambiente más tranquilo y respetuoso. De este modo se consigue relajar el nivel de tensión de la discusión y tener una conversación desde la comprensión y no desde la batalla.

Esta técnica de comunicación te permitirá entender mejor las perspectivas de los demás, tener un espacio para dejar claro tu punto de vista y hacerte entender por el otro también.

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