Suscríbete a la
NO TE PIERDAS La epidemia silenciosa de los 50 que envejece a pasos agigantados: no buscar nuevas metas
Durante el desayuno hay que elegir grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. FOTO: Jonathan Borba en Pexels.
Alimentación
No, consumir grasas no te hará engordar siempre y cuando sepas elegirlas correctamente para aprovecharte de su efecto saciante, entre otros beneficios.
Por Sara Flamenco
7 DE ABRIL DE 2025 / 07:30
Las grasas siempre han sido las grandes demonizadas de la alimentación debido, sobre todo, al mito de que comer grasa hará que engordes sin remedio. Pero hoy sabemos que estos nutrientes son imprescindibles para que el organismo funcione correctamente.
«Las grasas son esenciales para absorber vitaminas como la A, D, E y K, para fabricar hormonas, para proteger nuestros órganos y para mantener nuestras membranas celulares sanas», advierte Esther Montoliu, nutricionista y directora técnica de Minerva, Unidad de Obesidad y Sobrepeso de Clínicas Dorsia. Pero esto no es todo, sino que además, las grasas tienen un gran efecto saciante, por lo que consumirlas durante el desayuno te ayudará a regular el apetito a lo largo del día. «La clave no es evitarlas, sino aprender a elegirlas bien«, asegura la experta.
Así que no, la grasa de los alimentos no se convierte en grasa en tu organismo. «Lo que realmente favorece el almacenamiento de grasa en el cuerpo es el desequilibrio energético: es decir, consumir más calorías de las que gastamos, especialmente si vienen de alimentos ultraprocesados o ricos en azúcares», afirma Montoliu. «De hecho, cuando elegimos grasas de calidad, estas pueden incluso ayudarnos a mantener un peso saludable, porque estabilizan los niveles de azúcar en sangre y nos mantienen saciados durante más tiempo», concluye.
Las grasas saludables, como las monoinsaturadas y poliinsaturadas, aportan grandes beneficios para el organismo: ayudan a reducir la inflamación, mejoran la salud cardiovascular, favorecen el buen funcionamiento del cerebro y de las hormonas, y son clave en la salud de la piel, el cabello y las uñas. «También pueden ayudarnos a prevenir enfermedades crónicas y mantener una microbiota intestinal más equilibrada, algo que cada vez sabemos que está más conectado con nuestra salud global», advierte la experta.
Incluir grasas saludables en el desayuno puede marcar una gran diferencia sobre cómo te sientes el resto del día. «Ayudan a prolongar la sensación de saciedad, estabilizan el apetito y evitan los picos y bajos de energía que suelen aparecer después de desayunos ricos en harinas o azúcares», continúa.
Hay muchas opciones sencillas, sabrosas y saludables para incluir grasas buenas en el desayuno. Puedes introducir en tus mañanas ciertos alimentos como el aguacate, los frutos secos y las semillas, el aceite de oliva virgen extra, el huevo, el yogur natural o pescados azules como la sardinas o el salmón. Tanto si prefieres un desayuno dulce como uno salado, existen muchas opciones de incluir grasas saludables en tu desayuno y Esther Montoliu aporta algunas de ellas. «Incluir una o dos de estas fuentes en tu desayuno puede ayudarte a comenzar el día con más energía, sin necesidad de picoteos a media mañana»:
No falla... Apagas el portátil, empieza el descanso y, de repente, aparece el catarro, el dolor de cabeza o esa contractura que llevaba meses esperando el momento de atacar. Aquí la explicación