
A vces, la mejor opción es no darle tantas vueltas a las cosas.FOTO_Pixabay/Pexels.
La navaja de Ockham o cómo decidir sin rumiación
Manejar bien la incertidumbre o cómo huir del bucle infinito del error 404 mental
A la parálisis por análisis. Esta frase tan castiza refleja de forma inequívoca esa situación de bloqueo que nos invade cuando nos sacan de nuestra zona de confort. Y hay que saber romper ese bucle.
Por Marcos López
16 DE MARZO DE 2026 / 14:00
En informática el error 404 viene a ser como el error total. Es esa situación en la que tecleas una orden sencilla en el buscador y Google colapsa. Al salirte ese sencillo mensaje te avisa de que esa ruta que le has indicado no te lleva a ningún lado. Un enlace roto que te impide llegar a la página que buscabas y sin remedio. El buscador se queda bloqueado, sin saber hacia dónde ir. Como si tuviera miedo a decidir y llevarnos al lugar equivocado. En la vida real no existen errores 404 propiamente dichos, aunque en más de una ocasión somos nosotros los que nos bloqueamos ante una situación que nos supera. Es nuestro error 404 mental: el miedo a lo desconocido o la imposibilidad de decidir sin rumiación infinita.
¿Pastilla roja o azul?
No es fácil manejarse en aguas desconocidas. Menos aún tomar decisiones que sabemos que determinarán nuestra vida. Esta duda máxima se describe a la perfección en la película Matrix cuando Morfeo ofrece a Neo elegir entre dos pastillas: la roja para descubrir la dolorosa verdad de la realidad y liberarse, o la azul para permanecer en una cómoda pero falsa simulación. El miedo a decidir es humano y quedarse atascados en la rumiación es una reacción natural. Es nuestro error 404 mental buscando la respuesta perfecta.
María Almudena Segovia De Couto, psicóloga clínica del centro ViBood Psicología, explica el porqué de esta parálisis por análisis cuando nos sacan de la seguridad de la rutina. «Cualquier situación desconocida puede resultarnos amenazante. Sentimos un miedo al fracaso, a no saber hacer algo bien, a no llegar a los resultados esperados. Y en este caso, la falta de confianza en nosotros mismos o en nuestros conocimientos y habilidades puede convertirse en nuestra peor aliada».
Cuando el cerebro se bloquea
No todo el mundo ha nacido para ser Lara Croft o Indiana Jones. Para enfrentarse sin ningún temor a lo desconocido. Nos sucede cuando el jefe nos encarga una tarea que se sale de lo habitual. O cuando nos invitan a una reunión donde tendremos que hablar en inglés. O cuando llegamos a una fiesta en casa de la familia política, no conocemos a nadie y no acertamos a comenzar una conversación. Decidir sin rumiación no es fácil, pero hay que aprender a hacerlo,
En palabras de la psicóloga, «el no saber la manera de resolver un problema que nos resulta complejo puede hacer que nos sintamos abrumados y llevarnos a una rumiación incesante. Todo esto hace que lleguemos a bloquearnos e, incluso, a paralizarnos por el simple hecho de pensar que podamos cometer un error». La cotidianeidad, en cambio, «nos proporciona un sentido de seguridad y nos lleva a protegernos del miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort. Preferimos permanecer en lo que conocemos, eso que es previsible y sobre lo que creemos ser capaces de tener control».
Cómo salir del error 404 mental
En realidad, salir de ese bucle de rumiación es más fácil de lo que parece. Como destaca Segovia De Couto, «solo hacen falta las estrategias adecuadas. Requiere práctica y ser paciente con uno mismo».
La especialista en Psicología recomienda el uso de técnicas como el mindfulness o atención plena. Debemos saber identificar nuestros pensamientos y reconocer, por mucho que nos duela, que muchas veces los distorsionamos. Muchas veces la solución es tan simple como aplicar el principio de la navaja de Ockham, ese principio que sugiere que, ante múltiples explicaciones o soluciones hipotéticas para un fenómeno, la más sencilla suele ser la correcta o la mejor opción.
Una vez tomada la decisión hay que gestionar nuestras emociones de forma autocompasiva. «Es la capacidad de tratarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad y comprensión con la que tratamos a los demás cuando cometemos errores o nos enfrentamos a situaciones difíciles», explica Kristin Neff, psicóloga e investigadora estadounidense conocida por ser una de las grandes impulsoras de la autocompasión.
No tengas prisa: tu cerebro está aprendiendo
Un último apunte: reeducar el cerebro para que tolere la incertidumbre no se logra de la noche a la mañana. Hay que ir poco a poco. Pequeñas exposiciones, como sería resistir la tentación de revisar la tarea una y otra vez, o dejarla a medias, enseñarán a tu mente que la incertidumbre no es sinónimo de amenaza.
Y si no, siempre nos queda la opción de preguntar a la IA cuál podría ser la opción correcta. Sin nervios y sin malos modales. Que Chat GPT y las demás inteligencias artificiales también tienen su corazoncito. Aquí los programadores ya muestran un gran avance: a diferencia de los buscadores, capaces de quedarse bloqueados, la IA siempre responde. Incluso está programada para disculparse si la respuesta no es la correcta. Si Grok es capaz de recular y asumir cuándo se equivoca, nosotros no vamos a ser menos.
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