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NO TE PIERDAS Creadoras de Futurlife21: "Saludable no siempre significa nutritivo. Saludable es tomar lechuga y pollo, pero eso no es nutritivo"
Elena Pérez (a la dcha.) y María Hernández-Alcalá (a la izq.), madre e hija y fundadoras de Futurlife21.
La verdadera ciencia de comer bien
Estarán en el próximo WeLife Festival 2026, este 24 de octubre en Madrid, para poner rigor en el plato y sentido común en la mesa.
Por Isa Espín
10 DE OCTUBRE DE 2026 / 08:00
Entre el "échale lo que te pida el puchero" de nuestras madres y la precisión casi de laboratorio con la que nos acercamos hoy a la cocina, hay un gran paso generacional. Hemos vivido —y disfrutado— desde pequeñas el resultado de una gastronomía intuitiva, esa que rezaba aquello de 'un puñadito de sal' y también eso de 'lo que te pida el plato'. El resultado de estas medidas milenarias era un sabor espectacular, difícil de replicar, conseguido gracias a años de paciencia y experiencia frente a los fogones.
Ahora, pipeta en mano, vemos cómo la báscula, el medidor y la química de los alimentos dictan la pauta. Sin embargo, en ese choque generacional no hay una ruptura, sino un mix muy interesante: el salto de la sabiduría popular que cocina con el corazón al rigor científico que busca nutrir con conciencia. El verdadero éxito de FuturLife21, proyecto creado hace más de 10 años por las bioquímicas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá, madre e hija —con el objetivo de trasladar el conocimiento científico a una alimentación nutritiva y rica que podamos integrar en nuestro día a día— reside precisamente en haber sabido condensar ese híbrido perfecto.
Un híbrido que nos explicarán, paso a paso, en el próximo WeLife Festival, que se celebrará en Real Teatro de Retiro (Madrid) el próximo sábado 24 de octubre. ¡No te quedes sin tu entrada!
Esta alianza intergeneracional entre madre e hija demuestra que la cocina de siempre no pierde su alma cuando se le añade ciencia, al contrario, se potencia, transformando el acto de comer en un equilibrio entre memoria afectiva, salud y rigor nutricional. "Precisamente por eso creo que estamos llegando a tantos hogares, porque buscamos que la comida tradicional sea muy nutritiva y tenga mucho sabor. Parte de lo que está sucediendo hoy en día es que hay una carencia nutricional muy grande, porque estamos tomando alimentos con muy baja densidad nutricional", explican.
"Yo era de esas, de las de 'un chorrito', 'un poquito'… y mi hija me dijo: 'Mamá, ¿esto cómo puede ser?'", recuerda Elena. Su relación con la alimentación comenzó trabajando con padres de niños con daño cerebral, a los que enseñaba a cuidar lo que ingerían. El resultado fue que no solo mejoraron los pequeños, sino toda la familia. A partir de ahí, madre e hija decidieron convertir la experiencia científica en algo que cualquiera pudiera entender y aplicar porque, como explica Elena, hemos simplificado demasiado el concepto de comer sano: "Saludable no siempre significa nutritivo. Saludable es tomar lechuga y pollo, pero eso no es nutritivo". Para ellas, la diferencia es importante. No se trata de restringir nuestra dieta a alimentos con buena fama, sino de construir un sistema completo y variado, pero también rico.
Basan su método en el plato de Harvard: mitad verduras, un cuarto de proteína y otro de hidratos, sin olvidar las grasas saludables. Pero tratan de no convertir cada comida en una operación matemática. Si para conseguir el menú perfecto acabamos comiendo siempre pescado hervido y verduras a la plancha, el proceso se hace más largo que un día sin pan (nunca mejor dicho), y al final terminamos dejándolo, porque resulta una tortura. Este es el principal motivo por el que no conseguimos crear hábitos duraderos.
"Hay que desterrar el mito de comer solo para verse bien por fuera. Comer bien está relacionado con la salud, con encontrarse bien, con tener muchas más ganas de hacer cosas, con un mejor carácter, mejores digestiones, con menos dolor de articulaciones…", sostiene Elena mientras hace hincapié en que este sistema no es ni una tortura ni tiene un fin, se trata de disfrutar comiendo de por vida con un alto poder nutricional.
¿Otro de los grandes problemas de nuestra relación con la comida? Haber convertido el peso en la gran medida de todo. "¿Cómo puede ser que el peso nos amargue el día?", se pregunta María. Obsesionarse con la báscula y centrarse únicamente en las calorías ha hecho que perdamos de vista la calidad de lo que introducimos en nuestro organismo. Y explica por qué durante tantos años se demonizó el aceite y proliferaron los productos light: "Muchas personas no toman tanto aceite y se centran en productos light pensando que es más sano. Al final, los edulcorantes alteran la microbiota a muchas de ellas, no ayudan a que el paladar se reeduque, se sigue teniendo necesidad de dulzor muy elevada porque te pasas el día tomando edulcorantes y no consigues entrar en un hábito que no necesites tanto dulzor".
"El aceite tiene unos beneficios magníficos y, por culpa de los estudios anteriores que se han hecho contando calorías, se le ha demonizado mucho. Es un producto maravilloso y más en España, que estamos llenos de olivos. Al final, el aceite ralentiza la absorción de glucosa y es un alimento supersaludable". Y eso sin hablar de la importancia que tiene a nivel intestinal. Aquí es donde le toca por fin el turno a la viral, pero todavía gran desconocida, microbiota. Que condiciona todos los procesos de nuestro sistema y al que todavía no le damos la importancia que merece. "La gente sigue sin entender lo importante que es la microbiota", señala Elena.
"Nosotras siempre decimos que para adquirir un hábito hacen falta tres cosas: el conocimiento científico de cómo impacta lo que comemos; la práctica, es decir, cómo cocinar o qué tengo que comprar; y la motivación, que es la que te hace sentir mejor cada día a todos los niveles", explica María. Entonces, ¿por qué empezamos siempre con ganas y luego vamos perdiendo consistencia? "Pues porque no está bueno. La gente cambia de hábitos porque tiene una boda y quiere caber en el vestido. Si lo hacen como una obligación, se centran en la báscula y no comen rico", señala.
"Si te apetece, cómete un helado, cuando llevas una dieta equilibrada, es apetecible, necesario y aporta felicidad. Luego no tienes que compensar, saltándote una comida porque ya comes equilibrado todos los días", coinciden. Quizá ahí resida la principal enseñanza de esta nueva forma de entender la cocina. La sabiduría de nuestras madres no estaba equivocada; simplemente no contaba con todas las herramientas de las que disponemos hoy.
La ciencia, por sí sola, tampoco basta si olvida el placer de sentarse alrededor de una mesa. Entre el 'ojo de buen cubero' y la cocina de precisión existe un espacio común donde tradición e investigación dejan de competir para complementarse. Un lugar donde las recetas siguen sabiendo a hogar, pero ahora también entienden de microbiota, inflamación y prevención. Ese, probablemente, sea el ingrediente que explica el éxito de FuturLife21.
Juntas, nos enseñarán todos los secretos en WeLife Festival 2026, que se celebrará en Real Teatro de Retiro (Madrid) el próximo sábado 24 de octubre. Si todavía no tienes tu entrada, consíguela aquí. ¡No te quedes sin ella!
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