Suscríbete a la
NO TE PIERDAS Un polémico debate sobre la manifestación: cuando pedirle al universo requiere poner los pies en la tierra
La facilidad para quemar grasa depende de factores como la genética o la alimentación./ Foto: Gucci.
Cuerpo
El secreto está en los músculos. Si quieres quemar grasa, la clave es el entrenamiento de fuerza y una dieta rica en proteínas.
Por María Corisco
29 DE DICIEMBRE DE 2023 / 14:15
Es fácil que más de una vez hayas soñado con tener en el cuerpo una especie de incineradora que permita quemar la grasa a voluntad. Es, claro está, una fantasía, pero sí es cierto que hay determinadas estrategias para conseguir activar todas esas reservas que se almacenan y lograr que se quemen con mayor rapidez y de forma saludable.
Lo primero que debes saber es cuál es tu punto de partida. Dicho de forma simple, qué papeletas te han tocado en la lotería genética. Porque, en esto de quemar grasa, son varios los factores que se deben tener en cuenta.
Estos factores ya nos dan una pista de por dónde se puede actuar si se quiere conseguir quemar grasa con mayor eficiencia. Se trata de, más allá de la genética, intentar activar el metabolismo y conseguir crear músculo. ¿Cómo se hace?
El entrenamiento de fuerza, también conocido como entrenamiento de resistencia o entrenamiento con pesas, puede ser beneficioso para facilitar la quema de grasas. Aunque habitualmente se piensa que hacer cardio es bueno para perder grasas, y las pesas para ganar músculo, un estudio publicado en Sports Medicine, ha recogido la evidencia científica existente y ha comprobado que el entrenamiento de fuerza ofrece beneficios a largo plazo que pueden contribuir a la pérdida de grasa y al mantenimiento de la masa magra. Y es así por distintas razones:
Uno de los fallos más habituales de las dietas es que se restringe mucho la cantidad de alimentos que se comen, por lo que el cuerpo entra en un estado de reserva: tiende a almacenar lo que se come y no lo gasta, por lo que cuando se vuelve a comer normalmente se sufre el efecto rebote. Además, en las dietas estrictas a menudo lo que se pierde es masa magra: adelgazamos a costa del músculo, y no de la grasa.
Comer proteínas puede ayudar. Un estudio revela que “consumir más proteínas que la cantidad diaria recomendada no sólo reduce el peso corporal, sino que también mejora la composición corporal al disminuir la masa grasa y al mismo tiempo preservar la masa libre de grasa”.
Como señalan los autores, una dieta con restricción energética conlleva el riesgo de recuperar peso después de la pérdida porque aumenta el hambre y disminuye la saciedad. Además, la pérdida de peso mediante una dieta hipocalórica reduce la masa grasa y la masa libre de grasa, lo que dificulta un equilibrio energético negativo continuo.
Para superar esto, es crucial reducir la ingesta de energía mientras se mantiene la saciedad, y una dieta alta en proteínas y con restricción energética es una estrategia importante.