NO TE PIERDAS Estroboloma, la microbiota intestinal que alivia los síntomas de la menopausia

Si aún no comes variado, descansas lo necesario y haces ejercicio de forma regular por ti, hazlo por tu estroboloma. FOTO: Pexels.

LAS BACTERIAS QUE NOS PUEDEN HACER LA VIDA MÁS FÁCIL

A falta de estrógenos, cuida como oro en paño de tu estroboloma en la menopausia

Esencial en la salud de la mujer desde que nace, esta brigada de élite de la microbiota intestinal, cobra mayor protagonismo aún en esta etapa de cambios hormonales.

Por Cristina Martín Frutos

10 DE FEBRERO DE 2026 / 07:30

Equipo de élite. Así es como Marta León, experta en salud hormonal y autora de El equilibrio perfecto (Lunwerg), se refiere al estroboloma. No es para menos ya que, como explica en su libro, esta familia de bacterias presentes en el intestino produce una enzima (beta-glucuronidasa) capaz de darles una segunda vida a los estrógenos que, por su inactividad, iban a ser eliminados. «El intestino tiene la capacidad de reciclar esos estrógenos inactivos y devolverlos a la sangre. Esto es especialmente importante cuando ya no se produce la cantidad suficiente, como ocurre en el climaterio«, detalla León, que es ingeniera química y dietista.

Por tanto, mantener en equilibrio el estroboloma en menopausia marcará, en gran medida, cómo va a transitar la mujer por esta etapa. En ese momento en que la actividad ovárica disminuye, el buen funcionamiento de este conjunto de bacterias adelanta posiciones. «Llega a determinar cómo será la experiencia climatérica; es decir, si la transición a la postmenopausia será gradual o, por el contrario, abrupta», resume la divulgadora.

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El impacto del estroboloma en menopausia cubre, prácticamente, de pies a cabeza. Al fin y al cabo, los estrógenos cuentan con receptores por todo el cuerpo femenino. Cuando ese «departamento de reciclaje hormonal» —como también lo define Marta León— se desequilibra, son muchos los aspectos que pueden verse afectados. La salud vaginal es uno de los primeros. Un estroboloma funcional ayuda a prevenir infecciones, evitar una sequedad extrema e, incluso, se ha visto que disminuye el riesgo de sufrir atrofia.

El doctor Álvaro Campillo, del área de Longevidad de The Beauty Concept, destaca «que actúa a nivel cardiovascular y cerebral, reduciendo la presión arterial o mejorando el descanso nocturno». También se ha visto una relación muy estrecha con el buen estado óseo, ya que al entrar en menopausia empiezan a predominar las células que degradan los huesos.

El peso y el buen humor son otros de los grandes afectados por un estroboloma en desequilibrio.

Como sucede con el resto de la microbiota, lo deseable es quedarse en el término medio. Lo explica la doctora Silvia Gómez Senent, médico especialista en aparato digestivo y experta en microbiota: «Si la actividad de la beta-glucuronidasa aumenta, también lo hace la cantidad de estrógeno activo circulante en el organismo. Esta situación puede contribuir a desequilibrios hormonales y agravar enfermedades relacionadas con el exceso de estrógenos, como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico y tumores de mama y endometrio».

Por el contrario, durante la menopausia suele observarse una disminución de esta enzima. «Esto se traduce en niveles más bajos de estrógenos en sangre, con todo lo que conlleva», añade la doctora, jefa de la unidad de salud digestiva y microbiota en Womanhood Clinic. Esto  no significa que estas bacterias sean capaces, por arte de magia, de revivir los niveles estrogénicos. Pero si están en buena forma, aunque disminuya la cantidad de estrógenos, podrán ser optimizados y aprovechados al máximo.

Los tres expertos coinciden en que si hay un factor capaz de modular la actividad de la microbiota —por ende, del estroboloma—, ese es la alimentación. «Seguir una dieta rica en frutas y verduras aporta fibra, vitaminas y antioxidantes que favorecen la salud intestinal. Los alimentos ricos en polifenoles —como frutos rojos, té verde, cacao puro y aceite de oliva virgen extra— contribuyen a reducir la inflamación», aconseja la doctora Gómez Senent, autora de La vida que nos habita (Plataforma editorial).

Las grasas saludables, presentes en el aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescado azul, «son esenciales para la producción hormonal y para mantener un metabolismo equilibrado», prosigue la doctora Gómez Senent.

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El doctor Campillo suma a ese listado los fermentados: kéfir, miso, yogur natural, tempeh, kimchi, kombucha… «Además, adelantar las cenas y dejar más de dos horas entre cada comida ayudará a que la microbiota se pueda reequilibrar y funcionar mejor», apunta.

Tampoco hay que olvidarse de mantener un buen descanso, evitar el estrés sostenido y hacer ejercicio. «La actividad es fundamental. Debemos evitar ser deportistas sedentarias, que son aquellas personas que hacen 30-60 minutos de ejercicio diario, pero, el resto del tiempo, están sentados y no se mueven de forma frecuente», señala el doctor Campillo.

Al hablar de estroboloma, es decir, de microbiota, es imposible no pensar en los famosos probióticos. «Si bien no existe un probiótico universal válido para todas las mujeres, la evidencia científica señala algunas cepas que han mostrado efectos beneficiosos sobre la actividad del estroboloma», afirma Gómez Senent. Entre ellas, los lactobacillus tienen especial importancia. Las cepas acidophilus, rhamnosus y plantarum ayudan a una correcta eliminación del estrógeno en etapa fértil; mientras que el reuteri o el brevis KABP052 han demostrado que pueden contribuir al equilibrio inmunitario y hormonal, especialmente en perimenopausia.

Otra opción novedosa entre los suplementos son los que incluyen bacterias probióticas, fibra prebiótica y postbióticos (ácidos grasos de cadena corta que produce la propia microbiota). «Además, en casos de desequilibrio muy severo, sería ideal incluir un polifenol (trans-resveratrol, quercetina, curcumina, etc.) y, si los niveles están bajos, vitamina D3″.

La prescripción es obligatoria. Y no hay que perder de vista que, al principio, puede aparecer hinchazón, gases o cambios en el tránsito que se pasarán con las semanas.

En los últimos años se está desviando la atención hacia los probióticos de cuarta generación. «No actúan tanto añadiendo bacterias, sino regulando funciones clave del ecosistema intestinal, lo que puede ser especialmente útil en casos de menopausia», aclara la doctora. Algunos de los más estudiados son Akkermansia muciniphila; Faecalibacterium prausnitzii; Eubacterium spp. y Roseburia spp.

Sin embargo, la experta advierte que muchos aún no se pueden encontrar para comprar como suplementos. «Además, su evidencia clínica todavía es limitada en comparación con los probióticos clásicos». Por eso, su uso debe ser estrictamente supervisado y basado en estudios previos de microbiota. Mientras tanto, algo tan sencillo como una despensa sana y variada es el primer paso hacia unas bacterias más felices. También en menopausia.

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