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NO TE PIERDAS La venganza más definitiva de los maquilladores contra la IA: la imperfección manda
No consiste en parecer un cuadro de Picasso, sino en abrazar esos pequeños 'fallos' de maquillaje que antes corregíamos constantemente. FOTO: Mikhail Nilov (Pexels).
El churretón es bello
La inteligencia artificial y los filtros en redes sociales cada vez se lo ponen más difícil a los maquilladores. La industria lo tiene claro: la imperfección manda.
Por Isa Espín
13 DE AGOSTO DE 2026 / 07:30
¿Qué cara pondría un cirujano si le dijéramos que queremos salir del quirófano con el mismo rostro que Gigi Hadid? Pues imaginamos que sería la misma que pondría un maquillador si llevamos una imagen de un maquillaje generado por ChatGPT y pretendiéramos que lo replicara. Pero ya está pasando. Primero fueron los filtros en redes sociales; ahora, le toca el turno a la inteligencia artificial.
El peligro del AI Face o, dicho en román paladín, la cara generada por la inteligencia artificial, reside en que se tomen fotos generadas por IA como referencia. Esas imágenes suelen mostrar rostros extremadamente simétricos, piel lisa, labios voluminosos y, en definitiva, rasgos idealizados que pueden influir en las expectativas sobre el aspecto real. Una reciente investigación publicada en 2026 sostiene que la exposición a influencers virtuales creados con inteligencia artificial aumenta la insatisfacción corporal de forma similar a la exposición a influencers humanos. ¿Puede la IA reforzar determinados cánones de belleza inexistentes en la vida real?
Resulta paradójico hablar de ‘aspecto real’ cuando nos referimos a la inteligencia artificial, una tecnología cuya propia denominación subraya su naturaleza ‘no real’, pero lo cierto es que esto ya pasó con los filtros de Instagram y la realidad aumentada. No es de extrañar que, si se usa ChatGPT para prácticamente todo, incluso de forma indebida para pedir opinión médica, haya gente que también, de manera incorrecta, lo use como un espejo en el que reflejarse.
El problema radica en el hiperrealismo de la inteligencia artificial: resulta cada día más difícil distinguir una imagen generada de una real. En este sentido, cada vez se lo ponemos más difícil a los maquilladores que se sirven de técnicas profesionales, pero realistas, para mejorar la apariencia de nuestra piel.
«Milagros, a Lourdes», sostiene Xabier Rodrigues, maquillador de MAC. El experto explica que la piel tiene poros, marcas, líneas de expresión… Vamos, que viene siendo todo lo contrario de lo que vemos en la IA y que hace querer perseguir un ideal imposible. ¿Podemos mejorar nuestra apariencia con maquillaje? Por supuesto, de eso se trata. Lo que no puede hacer el maquillaje (por lo menos el del día a día) es hacernos parecer un robot. Pero… tampoco es lo que queremos, ¿no?
Otro error muy común es el de compararse con los looks beauty de las famosas en las alfombras rojas, en el cine o en las fotos. En estos casos, como asegura el maquillador, «los maquillajes están pensados para quedar bien frente a un foco estático».
En la vida real, nos movemos, gesticulamos y la gente nos ve desde múltiples perspectivas diferentes. Por eso los contornos ultramarcados que lucen tan favorecedores en Instagram no quedan bien en la vida real. Eso sin hablar de la iluminación, que es el mejor aliado de un acabado pulido. Cuando vamos por la calle de camino al trabajo, no nos persigue un foco a todas partes, ¿no? Lejos de mejorarnos, un exceso de maquillaje da un aspecto de ‘rostro embalsamado’ nada agradable.
Sin olvidar que no tenemos una herramienta de retoque digital integrada. Lo que el mundo ve de nuestro rostro es nuestro rostro al natural, con maquillaje, pero sin filtros.
«Las tendencias están desapareciendo. Hemos creado entre todos ese ecosistema. Se están rompiendo esas barreras en pro de la diversidad. Ahora se lleva la nostalgia, la imperfección», señala el experto. No se trata de tapar nuestra belleza natural para conseguir otro aspecto, sino de potenciar lo que ya tenemos sin tapar nuestro brillo natural.
Más que una tendencia, se trata de un modo de vida, de una declaración de intenciones. Esto no consiste en parecer un cuadro de Picasso, sino en abrazar esos pequeños ‘fallos’ de maquillaje que, en condiciones normales, corregíamos constantemente. Ahora, ese efecto es tremendamente chic. ¿Un ejemplo? Cuando se corre la raya del ojo, con el paso del tiempo, y queda marcada por debajo de las pestañas inferiores.
«El maquillaje evoluciona», insiste Rodrigues. Por este motivo, ya no hace falta obsesionarse con conseguir el lápiz de ojos más permanente del mercado, «con un perfilador cremoso es suficiente, se desvanece con el tiempo y crea ese halo alrededor del ojo que queda espectacular».
«Aunque a nivel teórico no sea lo correcto», matiza el maquillador, el contorno facial ha evolucionado. Ahora, para conseguir ese efecto buena cara durante el verano, «podemos dejar de lado el stick del contouring y usar un bronzer para marcar los pómulos». Volvemos a ese momento de imperfección cambiando la función de los productos sin comprometer el acabado.
Así, usaremos el bronceador como contorneador y el rubor como bronceador (en las zonas altas).
Este año, las tendencias en belleza están inspiradas en la década de los 90. ¿Y esto qué significa? «Que vamos a potenciar ciertos rasgos, como los ojos y los labios, pero no nos vamos a obsesionar con la perfección. El equilibrio es la clave del éxito», señala. Aunque una piel luminosa sigue siendo la opción favorita, hay que evitar el glass skin excesivo poniendo brillo focalizado y matificación donde haga falta.
Imprescindible, y más a partir de cierta edad, empezar con una buena rutina de skin care con un producto hidratante iluminador. Será la clave para asentar bien el maquillaje y potenciar la luminosidad sin aportar peso a la piel.
Respecto a la base de maquillaje, buscaremos la opción más acorde con nuestras necesidades, pero si no tenemos grandes imperfecciones, con un buen corrector es más que suficiente. Luego, daremos pequeños toques con los polvos matificantes «solo en la parte del centro (zona T) para que se vean los brillos de los lados de la cara».
¿Un error muy habitual? Pensar que los polvos marcan las arrugas. Como todo en la vida, es cuestión de equilibrio. No es lo mismo coger unos polvos sueltos con una brocha y aplicar a toquecitos de forma controlada, que coger la polvera de tu abuela y acabar como un mimo. «Mucho polvo marca las arrugas, sí, pero un exceso de producto hidratante también puede marcarlas porque la piel es flexible y se acumula», sentencia. Lo mejor es un equilibrio de ambos.
Frente al overlip desmedido de los filtros (traduciendo, esos labios que parecen cincelados con escuadra y cartabón), el maquillador apuesta por el efecto natural (e imperfecto) que se busca con los bitten lips o maquillaje de labios mordidos. Basta con concentrar el color en la zona central de los labios, sin prestar demasiada atención al contorno ni las comisuras.
Para ello, la mejor opción es un tinte de labios o lip tint, que se aplica con cuidado y, luego, se retira la capa de brillo superior, mostrando un fondo de color natural elevado que dura mucho tiempo y evoluciona muy bien a lo largo del día.
Desde ahora, damos la bienvenida a nuestras propias imperfecciones. Eso es algo que la IA nunca podrá imitar.