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NO TE PIERDAS La aventura de emprender el Camino de Santiago sola se hace con los pies y con la mente
En oscuridad y en silencio, el tanque de flotación te reconecta contigo. / Foto: Rimmba
CUERPO
No oyes, no ves, solo flotas. Esta experiencia, que dispara las endorfinas y la dopamina, puede ayudarte tanto a la relajación como a la concentración y la creatividad.
Por María Corisco
22 DE ABRIL DE 2024 / 07:30
Entras en un tanque lleno de agua a una temperatura de 34 grados. La oscuridad y el silencio son totales. Te sumerges y te dejas flotar, porque la concentración de sales de magnesio presente en el agua es similar a la del Mar Muerto. Y, ahí, sin estímulos externos, te abandonas a la que se conoce como terapia de flotación.
La idea de un tanque de privación sensorial procede de un neurocientífico, John C. Lilly, quien en la década de 1950 desarrolló esta herramienta para estudiar cómo funciona la mente cuando se la desconecta de otros estímulos. Con el tiempo, el concepto se fue desarrollando y perfeccionando, hasta ir encontrando las condiciones idóneas de espacio, temperatura, grado de salinidad y duración para que la persona pudiera encontrar el máximo beneficio.
La terapia de flotación se fue convirtiendo en una herramienta utilizada por la medicina complementaria y alternativa, así como instrumento de relajación y bienestar. “Puedes verla como una experiencia lúdica y relajante, pero también aprovechar sus beneficios terapéuticos”, explica Mar Picado, adjunta a la dirección de Quinta da Auga, un Relaix Châteaux en cuyo spa se encuentra el flotarium uno de los primeros tanques de privación sensorial que llegaron a España.
A medida que se ha ido avanzando en el conocimiento de esta terapia, se ha podido ver cómo su práctica facilita la liberación de endorfinas y dopamina, dos sustancias químicas relacionadas con el bienestar y el estado de ánimo. “Durante una sesión, al flotar en agua salada dentro de un tanque de aislamiento sensorial, el cuerpo experimenta un estado de relajación profunda y reducción de la estimulación sensorial externa”, expone la experta.
Esta experiencia puede desencadenar la liberación de estas hormonas en el cerebro, lo que puede tener varios efectos beneficiosos, entre los que se incluyen:
Al proporcionar un entorno tranquilo y libre de distracciones, la terapia de flotación puede ayudar a mejorar la concentración, el enfoque mental y la creatividad. La clave está en que es un momento en el que nos enfocamos en la introspección, lo que puede ayudarnos a agudizar el pensamiento.
La creatividad también puede verse beneficiada: aislarnos y concentrarnos puede abrir el cauce para que afloren procesos somo la intuición, la imaginación o la atención plena en el momento presente.
“Los motivos por los que las personas se animan a entrar en el flotarium son muy diversos. Por ejemplo, tenemos a mujeres embarazadas que quieren experimentar la misma sensación que tiene el feto en su interior, ya que las condiciones de la terapia de flotación se asemejan al útero materno”, señala Mar Picado.
También se puede utilizar para mejorar determinados problemas dermatológicos, como la psioriasis: “El agua tiene sales de magnesio a muy alta concentración y, por tanto, tienes que evitar que entre en los ojos. Pero, a través de estas sales, se pueden mejorar algunas afecciones de la piel”.
En cuanto a posibles efectos adversos, el único reseñable es el picor si te introduces con algún corte o herida abierta en la piel, pues el contacto con las sales te escocerá. También hay personas especialmente sensibles que pueden experimentar alucinaciones visuales, que normalmente no se consideran desagradables, pero que en algunos casos pueden resultar perturbadoras.