Asterisco ticker noticias

NO TE PIERDAS El cepillo de 420 euros que arrasa en TikTok

X
Mujer sentada frente a grandes pinturas en un museo, imagen que refleja los beneficios del museo para la mente y la meditación

A veces no buscas entender el cuadro. Solo sentarte delante y dejar que algo dentro se ordene sin que nadie te pida explicaciones. Foto: Pexels

Un refugio artístico

Meditación en un museo: un buen plan contra la soledad y la tristeza

Hay días en los que no apetece hablar con nadie, pero sí estar rodeada de algo que te sostenga. Entre un Bosco y un banco de madera, el mundo baja un poco el volumen

Por Paka Díaz

16 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00

El arte no solo alimenta el alma. Visitar museos tiene beneficios para la mente y es mano de santo como terapia antiestrés. Hay quienes los usan como refugio en días de furia. O para meditar, como proponen María Abajo, consultora de bienestar, y Carmen Ballesta, consultora y comisaria de arte, desde Taira con su novedosa propuesta de meditación museística en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Y están quienes encuentran en esa visita a una galería de arte, un museo o una catedral de excepcional belleza, el aliciente para superar un día de bajón emocional.

Nada como la exhuberancia de un Bosco, la luz de Velázquez o la energía de Picasso para olvidar la tristeza. «El museo es un espacio privilegiado para parar, sentir y reflexionar», explica María Abajo.

La felicidad sale de un pincel

Pero, ¿de verdad sirve de algo mirar cuadros cuando estás triste, o ansioso? La respuesta, según la ciencia, es sí. Según una reciente investigación del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres, contemplar obras de arte reduce el estrés. No es el único.

«Numerosos estudios han demostrado que cuando miramos un cuadro aumentan los niveles de dopamina y endorfinas, se reduce el cortisol, baja la presión arterial y se regula el ritmo cardíaco», explica el educador de arte Pablo Ortiz de Zárate, autor del libro El Artesano. Cómo mirar el arte para comprender tus emociones.

TE PUEDE INTERESAR

Recetar arte, la terapia sin efectos secundarios

Admirar un cuadro o una escultura generan bienestar instantáneo, «aunque no sepas nada de arte», precisa Ortiz de Zárate. Pero hay más. Ver arte combate la ansiedad y ayuda en casos de depresión. Tanto es así que en algunos países los médicos ya recetan museos.

En Montreal, por ejemplo, desde 2018 algunos doctores prescriben entradas gratuitas al Museo de Bellas Artes como parte del tratamiento contra la ansiedad. Ante esta evidencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado usar el arte como herramienta de salud pública.

Volver a empezar… en un museo

Muchos encuentra en un museo el antídoto a su miedo de salir solos. Especialmente después de una ruptura o cuando la red de apoyo ha cambiado tras una mudanza. «Los museos son perfectos para empezar a hacer vida social tras un periodo de soledad o crisis», explica Ortiz de Zárate. Lo son porque combinan dos cosas aparentemente opuestas, introspección y presencia de otros.

«Son lugares de silencio, de paseo tranquilo contigo misma, pero al mismo tiempo son espacios públicos. Estás rodeada de gente, pero cada uno está a lo suyo», dice el educador. Nadie te observa, nadie te pregunta, nadie espera nada de ti. «Es ideal para romper ese miedo inicial a estar con gente cuando todavía te sientes frágil», añade.

Para pasear a solas o para romper el hielo

Ir solo a una cafetería, a un restaurante o incluso al cine puede generar apuro. «Te parece que todo el mundo te está mirando», reconoce Ortiz de Zárate. En un museo eso no ocurre. «Es muy normal ver personas solas. Mucha gente lo prefiere y a nadie le extraña», indica.

Además, visitar exposiciones o ferias puede ser una forma de tomar contacto con la ciudad sin presión. Sales de casa, te orientas, te familiarizas con el entorno y vuelves con una sensación de bienestar.

Si te apetece ir un paso más allá, los museos ofrecen visitas guiadas, charlas y talleres que facilitan conocer gente de forma natural, sin forzar conversaciones.

Recorrer un museo sin prisas

A diferencia del teatro, el cine o los conciertos, el museo no te marca el ritmo. «No hay prisas. Puedes ver lo que quieras, en el orden que quieras y el tiempo que quieras», explica el experto. Esa falta de urgencia es clave para la estabilidad emocional. Vivimos con la cabeza llena, pendientes del reloj y de mil preocupaciones. «Eso agota al cerebro y acaba derivando en problemas de salud mental», apunta.

Los centros de arte son como un paréntesis. Un espacio donde no tienes que rendir, ni decidir rápido o cumplir expectativas. «Esa libertad es un refugio de paz», comenta el experto. Y además, mientras paseas entre cuadros, el cuerpo empieza a relajarse casi sin que te des cuenta.

Qué pasa a tu mente cuando miras arte

Detenerse ante una obra con atención, sin expectativas, ni móvil, tiene efectos a medio y largo plazo. «Ver arte mejora la capacidad de observación», explica Ortiz de Zárate. Para entender un cuadro hay que fijarse en los detalles, y ese entrenamiento se traslada a la vida diaria. De hecho, un estudio de la Universidad de Yale demostró que estudiantes de medicina que acudían a cursos de arte detectaban mejor problemas de salud en sus pacientes.

«Es como entrenar un superpoder», dice el divulgador. Aprendes a estar más presente, a no pasar de largo por la vida. Y eso tiene un impacto directo en el bienestar emocional.

Además, el arte aumenta la empatía, «ya que cuando miras una pintura te pones en la piel de sus protagonistas». Con el tiempo, esa capacidad se traslada a tus relaciones.

Arte para regular tus emociones

En la ansiedad, el problema suele ser la rumiación mental. Los pensamientos negativos constantes que mantienen el cerebro en alerta. «Concentrarte en una obra de arte impide que ese ruido mental te invada», explica Ortiz de Zárate.

Entrenar el cerebro para concentrarse, lo vuelve más resistente a los pensamientos intrusivos.

OTROS TEMAS WELIFE

Con la tristeza o el enfado, el efecto es distinto pero igual de potente. «Cada cuadro encierra una emoción. Cuando te colocas delante de una obra que se siente como tú, se produce una conexión muy intensa», dice el autor. A veces es incluso catártica. Ves fuera lo que llevas dentro y lo entiendes, te entiendes, mejor. No siempre es cómodo, pero sí sanador.

Cómo reconectar con el arte

El gran bloqueo suele empezar por decir. no entiendo de arte. «Nos lo han explicado mal», afirma Ortiz de Zárate. Demasiados datos académicos y poca emoción. «Los cuadros son emociones que alguien sintió y dejó plasmadas».

Para reconectar con el arte, propone un sencillo ejercicio, fijarse en tres elementos del cuadro, en las personas, especialmente ojos y manos, en los objetos, que dan pistas ocultas, y en lo inmaterial, o sea, luz, color, espacio y líneas. Solo con eso basta para empezar a comprender cualquier obra y conectar con ella. «Deja de ser una pintura y se convierte en un amigo que te entiende», asegura el experto.

El arte como rutina diaria

Igual que caminas o meditas, puedes usar el arte como ejercicio mental y para mejorar la concentración. «Recomiendo 10 minutos diarios observando una obra», propone. Algo así como un microentrenamiento para la mente. No sustituye a la terapia, pero la complementa. Y, sobre todo, te devuelve algo esencial cuando estás de bajón, un espacio seguro para estar contigo. A veces, eso es justo lo que necesitas.

MÁS NOTICIAS

WeLife hoy

meditación museoestrobolomapsiconióticosdetener menopausiaelegir cepillo cabello

Suscríbete a la Newsletter de WeLife para cuidar de tu cuerpo, tu mente y del planeta