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El estrés hace que el deseo sexual pase a un segundo plano./ Imagen: D.R. (Cuando Harry encontró a Sally).

Salud mental

Por qué el estrés es el peor enemigo de tu vida sexual

Las presiones y las exigencias de la vida cotidiana pueden convertirse en un inconveniente para disfrutar del sexo. Así puedes evitarlo.

Por Paka Díaz

27 de agosto de 2023 / 10:30

El estrés es uno de los mayores males a los que se enfrenta la sociedad moderna y puede afectar hasta a nuestras relaciones más íntimas. Según el informe La salud mental en España, de la Confederación Salud Mental España y Fundación Mutua Madrileña, el 40% de españoles cree que su salud mental no es buena. Un 88,8% de ellos destaca el estrés que afrontan en el día a día entre las principales razones. Las exigencias y la presión a las que nos vemos sometidos suponen un enemigo para nuestra vida sexual. Tanto en hombres como en mujeres, el estrés puede provocar un fuerte impacto en la libido. Como en una variación del dicho popular, cuando el estrés entra por la puerta, el deseo salta por la ventana.

“Cuando tenemos estrés, la hormona del cortisol aumenta su presencia en nuestro cuerpo. Además, cuando sufrimos estrés toda nuestra energía se va en tratar de solucionar aquello que nos está preocupando. Todos nuestros recursos se ven limitados para tratar de solucionar aquello que nuestro cuerpo y nuestra mente están considerando prioritario”, explica Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga.

La experta en salud y bienestar sexual de la empresa de dispositivos de placer Arcwave recalca que “de ese modo, la sexualidad queda relegada a un segundo plano, pues el cuerpo y la mente no priorizan ese aspecto de la vida y el deseo sexual es muy poco probable que aparezca.

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Cómo nos afecta el estrés a la vida sexual

El estrés causa desarreglos a las personas. Pero, además, incide de forma diversa según el sexo. “El estrés puede afectar de manera distinta a hombres y a mujeres y, por tanto, afectar a la sexualidad también de manera distinta”, confirma Lombardía. Sin embargo, destaca que “no tiene tanto que ver con el hecho de ser hombre o mujer, sino con cómo gestionamos el estrés. Cada persona tiene una capacidad distinta de manejar el estrés y de tolerarlo”.

Por un lado, la experta destaca que “es frecuente que los hombres, ante situaciones potencialmente estresantes, sean capaces de desconectar con más facilidad de ellas. Por ejemplo, olvidarse del trabajo una vez que han salido de él”. Aunque matiza que “esto es solo una tendencia, lo importante son las diferencias individuales”. Asimismo, señala que “también es frecuente que las mujeres suelan tener más carga mental con las cuestiones domésticas y de la crianza de los hijos, además de la vida laboral, por lo que es posible que muchas veces ellas tengan más estrés”.

Herramientas para gestionar el estrés

Aparte, la sexóloga destaca la importancia de contar con herramientas adecuadas para controlar el estrés. Y señala que la falta de ellas, por una educación menos centrada en las emociones, puede provocar que afecte de forma más grave a la sexualidad masculina.

“A veces, el estrés puede afectar a los hombres porque no tienen herramientas para gestionarlo. En consulta veo con frecuencia como hombres que normalmente no han sufrido estrés en su vida (muchas veces porque no han tenido situaciones demasiado estresantes), de repente, cuando hay un acontecimiento estresor en su vida, se desestabilizan. Porque les cuesta reconocer la sensación que les produce, identificarla y aprender a confrontarla. En esos casos, lo más probable es que el deseo sexual desaparezca casi por completo”, cuenta.

Deseo y gestión emocional

Hay diversas herramientas que pueden ayudar a evitar los problemas que el estrés provoca en nuestra sexualidad y, en concreto, en nuestro deseo sexual. Lombardía sugiere que “para tratar de atajar los problemas que el estrés puede provocar en la cama, es importante dotar a estos hombres de herramientas de gestión emocional, solución de los conflictos, asertividad…”.

Todas esas herramientas, señala la experta, “tendrán que aplicarse en la vida diaria para que su organismo se pueda relajar y, por tanto, el deseo vuelva a aparecer”. Una buena opción de comenzar es la masturbación. “Masturbarse puede ser una muy buena manera de reducir el estrés. Pues cuando nos excitamos y tenemos un orgasmo liberamos hormonas y sustancias químicas que inciden directamente en nuestro bienestar. Y, a la vez, reducen el cortisol”, afirma. Para ello, anima a estimular el deseo masculino con “juguetes sexuales diseñados para aumentar el placer y hacer que la experiencia de la masturbación sea todavía más excitante”.

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Cómo disfrutar del sexo sin estrés

Pedimos a la sexóloga Ana Lombardía sus recomendaciones para disfrutar más del sexo, sin estrés. Estas son:

  • Fuera agobios. Lo primero y más importante es intentar dejar fuera de la cama, o sea, del sexo, la ansiedad, los problemas y los agobios. “Es importante recordar que, si tenemos estrés en nuestra vida diaria, el deseo sexual será mucho más difícil que aparezca, pues la sexualidad quedará relegada a un segundo plano. Normalmente, hasta que no están cubiertas todas las demás necesidades, el deseo sexual no aparece”, apunta la sexóloga.
  • Gestiona el estrés. Hacerlo es esencial para mejorar tu vida sexual. “Es importante que aprendamos a gestionar el estrés. Esto implica que podamos decir que no a aquellas tareas que nos sobrepasen. Que respetemos los horarios y que no tengamos jornadas laborales infinitas. O tener una rutina para cortar el momento de trabajar y no nos llevemos el trabajo a casa. Para lograrlo es muy útil desactivar las notificaciones del móvil”, apunta la experta. Y recuerda: “esto se aplica tanto a las cuestiones laborales como a la vida personal, social, familiar…”.
  • Pon límites. Lombardía subraya que “vivimos en una época en la que, por una cuestión estructural de la sociedad, y no sólo por las decisiones del individuo, vivimos en una constante sensación de «no me da la vida»”. Por eso, ella anima a sus pacientes “a que aprendan a ser un poco disidentes”. Para lograrlo, nos da las claves: “Que no se dejen llevar por la rueda que nos empuja a todos a hacer siempre muchísimos planes. Como a ser súper productivos todo el tiempo, a llevar a cabo todas las responsabilidades a la vez… Muchas veces parece que la felicidad y el éxito están ahí, pero en realidad lo está en la paz mental”, concluye.
  • Prioriza a tu deseo. La psicóloga destaca la importancia de mirar hacia uno mismo: «Cuando realmente aprendo a priorizar mis necesidades y deseos, puedo dejar hueco para la sexualidad. Al fin y al cabo, la sexualidad tiene que ver con el placer y con la conexión conmigo mismo y con los demás. ¡No hay nada más importante que eso! A veces necesitamos no tener nada que hacer y nada pendiente en la cabeza. Para así poder disfrutar plenamente de un encuentro sexual, masturbarme con mi juguete favorito y reconectar».
  • Autocuidado. La masturbación es clave para conectar con tu deseo sexual y bajar tu nivel de estrés. “Está claro que el mantener relaciones sexuales, a solas o en pareja, puede ayudar mucho a reducir el estrés y tener efectos muy beneficiosos en la salud”, confirma la sexóloga. Ella propone, por ejemplo, “masturbarse en la ducha. Eso puede proporcionarte muchísima satisfacción, relajar tu sistema nervioso y sin duda bajar tus niveles de cortisol”.
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