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Hay que acostumbrar a la mente a mirar hacia aquello que sí está en nuestra mano./ Foto: Wildfox.

Salud mental

Cómo entrenar la mente para tener más paciencia y no frustrarte con todo

Las técnicas de respiración o aprender a hacerte las preguntas correctas en el momento justo son algunas de las recomendaciones que hacen los psicólogos.

Por Michelle Avís Melgosa

17 de diciembre de 2023 / 08:00

Explotar rápidamente, frustrarte con frecuencia o quererlo todo para ya son tres de los patrones más frecuentes en las personas que tienen poca paciencia. Todos tenemos un límite, pero si el nivel de paciencia es demasiado bajo, esto puede causar malestar emocional y aumentar los niveles de estrés y adrenalina.

Se vive en la inmediatez. Las redes sociales y, en general, internet permiten conseguir casi todo, prácticamente a golpe de un clic y lo que lleva a esperar que ocurra lo mismo en otros ámbitos de la vida. Adaptarte a un trabajo nuevo, notar cambios físicos tras cumplir ciertas rutinas saludables o encontrar a la pareja ideal para ti requiere paciencia. Y, por suerte, esta capacidad se puede entrenar. 

Ser paciente es de esas cosas que son muy fáciles de decir, pero muy difíciles de cumplir. «Las personas primero tienen que saber identificar sus emociones, y aprender a convivir mejor con ellas», asegura Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen. Para ello, puedes analizar tres ámbitos: las sensaciones que tienes al relacionarte, las creencias que te generan diferentes situaciones de la vida y aprender a reconocer si necesitas poner ciertos límites cuando te enfrentas a escenarios desbordantes, explica Conde.

La experta también aconseja identificar ciertas actitudes como, por ejemplo, si te ves capaz de tomar decisiones, si sabes resolver los problemas a los que te enfrentas, e intentar centrarte en potenciar hábitos saludables, que te ayuden a aumentar tu paciencia.

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Técnicas para desarrollar la paciencia

Una vez identificadas las emociones que te producen esa impulsividad, puedes empezar a practicar técnicas de autocontrol para no dejarte llevar por el impulso emocional. «En esos momentos tenemos que, primero, ser conscientes de que es mejor para nosotros mismos no dejarnos llevar por el impulso, y que ceder nos suele traer consecuencias negativas. Una vez ahí, el segundo paso es intentar no perder el control y bajar los niveles de intensidad emocional. Para ello, se puede utilizar la distracción o la respiración», aconseja la experta.

Asimismo, María Martínez, psicóloga y autora del libro Vivir en modo Kaizen (ed. Alienta), explique que «el entrenamiento es practicar a enfocarte en lo que ahora puedes hacer sobre lo que depende de ti. Ponerte en movimiento con acciones pequeñas que centren tu mente en lo que está en tu mano, justo en este momento, en lugar de pensar todo el tiempo en lo que está por llegar o quieres que ocurra».

Además, la experta en métodos para transformar tus hábitos también resalta la importancia de la respiración como una «gran aliada». Además, saber trabajarla bien te permite «cambiar la percepción del momento y te saca del estrés», asegura.

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Otra técnica muy efectiva es hacerte las preguntas correctas para enfocarte y calmarte. «En lugar de preguntarte todo el tiempo: ¿Por qué no llega? ¿Cuándo va a pasar? ¿Cuánto tengo que esperar más? Y cosas por el estilo que te mantienen focalizado en el futuro y en aquello que escapa del control de uno, te puedes preguntar: ¿Qué puedo hacer ahora para aprovechar este tiempo? Así se acostumbra a la mente a mirar hacia aquello que puedes hacer, y automáticamente consigues más paciencia porque ya no sientes ese tiempo como muerto», aconseja.

Qué consecuencias tiene perder la paciencia a menudo

Perder la paciencia demasiado rápido tiene consecuencias negativas para uno mismo y para los demás. Cuando esto ocurre, «se cede el poder al exterior y se acaba con una sensación de impotencia enorme. A parte de que se pierde la capacidad de disfrutar de los momentos que se presentan porque siempre se piensa en lo que falta. La consecuencia final es la sensación de infelicidad«, asegura la psicóloga Martínez.

Además, la psicóloga Conde también insiste en que perder la paciencia rápidamente «es una señal de baja autorregulación personal. Se reacciona en función de las emociones intensas que se está experimentando y no en pro de los objetivos y compromiso que uno busca o tiene con unos mismo».

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