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Los psicólogos de Enrique de Inglaterra usan el método EMDR./ Imagen: Getty.

Salud mental

Qué es la terapia EMDR que usa Harry de Sussex para superar sus traumas (y cómo te puede ayudar)

Esta técnica de tratamiento psicológico triunfa entre los terapeutas por su sencillez y eficacia. Te contamos en qué consiste.

Por Paka Díaz

6 de junio de 2023 / 06:30

Poco conocida por el gran público, pero muy usada por los terapeutas, la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing, sus siglas en inglés) o terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, en castellano, es una técnica de tratamiento psicológico muy eficaz para superar sucesos traumáticos. De hecho, es la elegida por los terapeutas de Enrique de Inglaterra, el menor del los hijos del rey Carlos III de Inglaterra, para ayudarle a superar sus traumas y mejorar su salud mental.

“Al duque de Sussex, el EMDR le podrá ayudar en muchas cuestiones de su historia que sobradamente conocemos. Como la pérdida de su madre en la infancia. También en otros aspectos actuales, como la ansiedad, o algún desajuste de pareja, quién sabe. Y para temas familiares, muy probablemente. Como cualquier otra persona, tendrá muchos episodios descolocados en sus archivos de memoria, que le impiden cerrarlos bien”, apunta Ana Sierra, psicóloga y sexóloga, experta en EMDR.

Qué es la terapia EMDR

La terapia EMDR es un método de psicoterapia recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2013 como tratamiento preferente para los trastornos relacionados con los traumas. “Se trata de una terapia que funciona y se recomienda. Por eso se utiliza y se forman muchos psicólogos y psiquiatras en la actualidad”, cuenta Ana Sierra, que se formó en EMDR en 2009, hace 14 años.

Al principio, la terapeuta reconoce que “al proponer EMDR en consulta, los pacientes me miraban como si estuviera loca o como si hiciera magia en lugar de psicología. Pero funcionaba y eso es lo realmente importante”. Sin embargo, para hacernos una idea de su importancia en psicoterapia, subraya que fue la elegida para realizar “el tratamiento a muchas personas afectadas tras el 11S, ataque terrorista a las Torres Gemelas, y también en el del 11M, en Madrid, con una efectividad increíble”.

Cómo funciona la terapia EMDR

Como si estuvieras en La naranja mecánica, la mítica película de Stanley Kubrick, la terapia EMDR de algún modo ayuda a desprogramar tu mente. Sólo que en este caso se trataría de neutralizar malas experiencias. “En esencia, procesa creencias archivadas en nuestra memoria de manera desadaptativa, base del malestar, desequilibrio, trastorno o trauma, que se expresa en el presente. Es un método psicoterapéutico innovador que acelera el tratamiento de un amplio rango de patologías en el trastorno por estrés postraumático, entre otros”, explica Sierra, que destaca que fue descubierto y desarrollado desde 1987 por la doctora Francine Shapiro.

Cómo emplear nosotros mismos el EMDR

Aunque Sierra subraya que “el protocolo EMDR sólo pueden ponerlo en práctica psicólogos y médicos”, destaca que también “existe un autotratamiento de mantenimiento, conocido como El abrazo de la mariposa, que puede realizarlo cualquier persona que ha iniciado un proceso de EMDR”.  Esa técnica, cuenta, “se basa en la estimulación alterna de los dos hemisferios cerebrales, y se utiliza durante su aplicación, asociada a una imagen traumática. No necesariamente la que le trae a consulta pero sí con la misma creencia de base”.

El fin es generar la cognición negativa de la persona tratada, y conectarla con las emociones y las sensaciones físicas de ese momento. “Su objetivo es el cambio de determinadas experiencias y recuerdos almacenados en modo disfuncional, hacia una resolución adaptativa, que favorece la salud psíquica”, explica la terapeuta. Vendría a ser algo así recordarte tu mala experiencia para reciclarla. Lo cierto es que promueve los pacientes activos en el tratamiento.

Autora del libro Felices por la vida, Ana Sierra además destaca que “podemos decir que se produce una auto-curación, ya que es el propio cerebro de la persona tratada el que reprocesa y desensibiliza la creencia como considera. Es decir, como terapeuta nunca podríamos ofrecer una respuesta de cómo ha de solucionar o qué ha de pensar la persona para conseguirlo. Sólo lo aplicamos, sin dar ningún input [dato] indicando dónde ha de llegar”.

El libro ‘Felices por la vida’, de Ana Sierra.

Estimulación tapping en el protocolo EMDR

Aunque escuchándola hablar se podría pensar en algo parecido a la hipnosis, en realidad no tienen mucho que ver. “En ninguna de las dos técnicas te duermes, pero en el EMDR estás participativo, puedes y tienes que hablar entre las tandas de estimulación, que son de unos 20 segundos o más si lo requiere, y se evalúa verbalmente en cada una de ellas”, explica la psicóloga.

Para realizar la estimulación en las sesiones, se utiliza el tapping o punteo. “Son toques físicos en el cuerpo. Yo suelo hacerlo en las piernas, cerca de las rodillas. Pero también pueden ser sonidos o pitos con los dedos chocando. O con estímulos luminosos, alternos en cada pierna, para mí está es la más sencilla. O usar el oído o el ojo, moviéndolo de una esquina a otra de habitación”, cuenta.

Para qué sirve el EMDR

“Sirve para todo, realmente. Se le puede hacer en la infancia y funciona mucho mejor y más rápido, y se puede evaluar hasta con dibujos en casos de mutismo (dejar de hablar por un hecho traumático)”, apunta Sierra. Aunque reconoce que “lo he aplicado mucho más en sexología, con abusos, disfunciones sexuales y terapia de pareja, pues es mi especialidad”, también funciona en casos de “amaxofobia o miedo a conducir, para dejar de fumar, en duelos físicos (muerte de un familiar, …) o emocionales (rupturas de pareja), hipocondría, depresión o trastornos de ansiedad”.

En todos ellos es sumamente efectiva. “Mucho, diría que es una técnica indispensable para mi trabajo, y cuando lo prueban para un tema, suelen pedírmelo para otros diferentes”, destaca la terapeuta. Entre sus pros, destaca que “es de aplicación sencilla y es rápida, pues se aprecian cambios desde la primera sesión. Además es efectiva en pocas sesiones. En cuatro sesiones se podría procesar una creencia”.

Sin embargo, también apunta que “se puede extender, pues al realizarlo pueden aparecer en la consciencia cuestiones desconocidas para la persona y darse cuenta de aspectos que se necesitan trabajar posteriormente”. Incluso en ese caso, Sierra recalca que “se considera una técnica rápida, como ocurre con las terapias denominadas de Tercera Generación”. Además, es cómoda ya que se puede hacer hasta online. “Durante la pandemia lo hice mucho, no quedaba otra, y es efectiva igualmente”, recuerda la psicóloga.

Qué es un trauma de omisión

También Arun Mansukhani, experto en la terapia EMDR, recomienda esta terapia como tratamiento para los problemas de relaciones. Esos que muchas veces cargamos como lastres incluso desde la infancia. “El EMDR es la intervención más recomendable para trabajar con trauma. Cuando pensamos en trauma, solemos pensar en guerras o grandes agresiones. Sin embargo, el trauma es mucho más que eso”, contextualiza. Lo que viene a decir es que los traumas van más allá de los grandes conflictos.

Se refiere a “las situaciones muy intensas son lo que conocemos como trauma de acción: todo aquello que te hicieron o te dijeron y que no deberían haberte hecho o dicho”, explica. “Pero en las últimas décadas hemos empezado a entender mucho mejor otro tipo de trauma, el trauma de omisión. Esto es todo aquello que deberían haberte hecho o dicho y que no te hicieron o dijeron”, señala.

El trauma de omisión estaría causado por “todo aquello que faltó: el cuidado, el afecto, la regulación, la normas, etc. Este tipo de trauma es fundamental en las carencias que arrastramos, y condiciona como nos relacionamos con los demás. Es también fundamental para nuestra autorregulación. El EMDR es, sin duda, el tratamiento de elección para estos problemas relacionales”.

Una técnica con beneficios sorprendentes

La terapeuta Ana Sierra reconoce que le parece una técnica imprescindible, con muchos beneficios. “Curiosamente, no se trabaja directamente con el hecho traumático en sí, como sucede con otras psicoterapias, sino con recuerdos asociados al mismo, de momentos y situaciones muy diferentes pero que comparten la misma creencia, pensamientos o sensaciones asociadas”, explica.

A Sierra le fascina que incluso ella sale sorprendida en cada terapia EMDR que realiza: «No sé hacia dónde irá, ni cómo se cerrará. Y el paciente se sorprende mucho más, lógicamente, pero para bien. Es extraño que sea tan sencillo sentirse bien y solucionar lo que les afectaba. Algunos se ríen al principio pues parece algo ridículo o peculiar, pero generalmente salen muy sorprendidos y agradecidos. Por hacer un guiño simpático, añadiría que hasta animales domésticos, como perros y gatos domésticos, disfrutan del efecto relajante de la estimulación bilateral”.

En qué casos no estaría indicado EMDR

Aunque se puede utilizar para tratar casi cualquier experiencia traumática, hay casos en los que no merece la pena usarla. “No es una técnica que te ofrezca un diagnóstico sino que se centra en la base de cada trastorno, en su raíz, aunque sea desconocida. Esta, en mayor o menor medida, está influenciada por el ambiente en el que la persona se ha desarrollado y relacionado”, matiza Sierra. Por eso, aclara que “no soluciona los trastornos ni patologías genéticas o hereditarias, ni las que se deben a componentes socioculturales o tóxicos. EMDR trabaja sobre las circunstancias vitales no procesadas que contribuyen a los problemas actuales”.

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