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Un ligero toque puede influir en el otro más de lo que piensas. FOTO: Freepik.
MENTE
Un simple gesto, como un apretón de manos o un toque ligero en el brazo, puede cambiar por completo la forma en que los demás te ven.
Por María Corisco
1 DE ABRIL DE 2025 / 13:30
Imagina que estás en un restaurante y, al devolverte el cambio, la camarera te roza ligeramente la mano. Puede que ni lo notes conscientemente, pero algo en tu percepción cambia. Los estudios han demostrado que un contacto físico sutil como este puede hacer que una persona te perciba como más cercano, amables o persuasivo, e incluso influir de forma inconsciente en decisiones como dejar una mejor propina. Es lo que se conoce como touch effect, y no solo funciona en la hostelería: también puede aumentar las ventas en una tienda, mejorar la confianza en una negociación o hacer que te perciban como más carismático. ¿Cómo es posible que un gesto tan simple tenga tanto poder? La ciencia tiene la respuesta.
El ejemplo más claro lo puedes encontrar en el famoso estudio que realizaron April Crusco y Christopher Wetzel en la década de los 80. Este estudio, titulado The Midas Touch: The Effects of Interpersonal Touch on Restaurant Tipping y publicado en la revista Journal of Nonverbal Behavior, ha sido ampliamente citado en el campo de la psicología social y el marketing, y en él se demostraba cómo un toque leve y breve por parte de quien te ha atendido podía influir en la cantidad de propina que dejaban los clientes. Así, los resultados mostraron que quienes recibieron ese pequeño toque "tendían a dejar propinas más altas en comparación con aquellos que no fueron tocados".
Este efecto se ha replicado en otros estudios y se ha convertido en un ejemplo clásico de cómo el contacto físico breve y no invasivo puede influir en el comportamiento humano de manera sutil pero significativa, y generar respuestas positivas:
La idea principal que debes entender es que el tacto es una forma poderosa de comunicación no verbal que transmite emociones y refuerza conexiones sociales. En este sentido, hay varias teorías y hallazgos de la psicología social y la neurociencia que explican por qué funciona:
El touch effect no se limita al ámbito de las propinas o el servicio al cliente. Este fenómeno ha sido estudiado en diversos contextos, y sus aplicaciones pueden extenderse a múltiples áreas de la vida cotidiana, las relaciones interpersonales y hasta en entornos profesionales.
Cuando se usa con naturalidad y en el momento adecuado, este pequeño gesto puede mejorar la conexión con los demás, aumentar la simpatía y, en muchos casos, influir sutilmente en las decisiones de otros.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina