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La retirada del esmalte permanente y el uso de lámparas con rayos UVA debilitan la uña y dañan la piel de las manos./ Foto: Getty.

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Por qué debes evitar los esmaltes permanentes para tus uñas aunque te digan que no las dañan

Es verdad que en parte protegen las uñas de roturas, pero el proceso de aplicación y retirada las resecan. Abusar de este tipo de esmaltes, algo que cada vez se hace desde más jóvenes, las debilita.

Por Silvia Capafons

1 de abril de 2024 / 13:30

Brillantes, gruesas y sin atisbo de grietas o roturas: así vemos las uñas cuando llevamos un esmalte semipermanente (o uno de gel). Deshidratadas, finas y a capas: así pueden acabar si abusamos de estos productos. ¿Aunque nos digan que protegen la uña? Sí, porque esta afirmación tiene un poco de trampa.

“Nos dicen eso porque el esmalte semipermanente puede proporcionarles cierta protección en comparación con el tradicional al ser mas duradero, lo que puede ayudar a prevenir roturas, por ejemplo. Pero no va mas allá de una protección simplemente externa, la uña no se beneficia en absoluto de llevar un esmalte semipermanente debido al proceso de retirada y aplicación, que aunque se realice con cuidado, la resecan”, explica la Dra. Cristina García Millán, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén y miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET).

Retirada: lo más peligroso

Lo cierto es que el esmalte semipermanente está muy de moda gracias a que estéticamente consigue un esmaltado impecable y nos olvidamos de retocar durante dos o tres semanas, momento en el que, eso sí, toca volver al salón para la retirada. Existen productos para hacerlo en casa, pero cuesta más.

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Si hablamos de esta parte del proceso, es la más peligrosa, porque es imposible que la uña no sufra: se utilicen disolventes (que son muy fuertes y con acetona) o torno, es fácil acabar con la capa más superficial y afinar el grosor.

Si hablamos de gel, aún peor. “El gel requiere un proceso más elaborado en cuanto a su retirada, además se suele rebajar la uña para que su apariencia sea mas natural, por los tanto al retirarlo la tabla ungueal queda muy fina y debilitada”, aclara la dermatóloga.

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Como ocurre con todo lo relacionado con cosmética, maquillaje y cuidado personal, decantarse por esmaltes semipermanentes o permanentes (gel o acrílico) es prioridad hoy en día para el público más joven: la tendencia, con Rosalía como referente, ha encumbrado a las uñas largas y siempre esmaltadas. Pero cuanto antes se empiece, peores son las consecuencias.

Según la Dra. García Millán, “aquí hay dos problemas: el primero, la exposición a radiación ultravioleta con el secado. Estas lámparas emiten principalmente luz UV-A y en menor medida luz UV-B. La exposición prolongada a estas radiaciones puede tener efectos dañinos en la piel, como envejecimiento prematuro y aumento del riesgo de cáncer cutáneo», apunta.

Y añade: «Por esta razón, se recomienda limitar la exposición a la luz UV durante el proceso de secado y utilizar protectores solares en las manos durante el procedimiento. Aún así, es cierto que algunas lámparas de secado de esmalte semipermanente ahora están diseñadas con tecnología LED, que emite menos radiación UV y se considera una opción más segura».

«El segundo problema es la exposición a productos químicos, los cuales a la larga podrían ocasionar alergias de contacto (acrilatos, acetato de etilo e inhibidores de la polimerización)”, advierte.

Haz períodos de descanso

¿Tiene sentido lo de “dejar descansar” las uñas de vez en cuando? Lo tiene. Depende de la sensibilidad y las necesidades de cada uno, dice la experta, “pero es una buena pauta realizar el esmaltado una vez al mes y descansar dos o tres semanas”.

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Si no lo respetamos, las consecuencias llegan en forma de uñas débiles: “disminuye su grosor, lo que va a provocar pérdida de flexibilidad, separación en capas e incluso cambios de coloración. Estas alteraciones pueden hacer que las uñas sean más susceptibles a roturas, e incluso infecciones (como los hongos) o de las partes blandas que las rodean (panadizo bacteriano)”, añade la dermatóloga.

Si a pesar de los riesgos eres de las adictas al esmalte semipermanente o al gel, sea en manos o en pies, al menos deberías tener en cuenta ciertos cuidados básicos para las uñas propuestos por la especialista. Además de espaciar el esmaltado, hidratarlas de manera regular, aplicar endurecedores con ingredientes fortificantes (queratina, calcio) y en algunos casos suplementos nutricionales con biotina. Y, por supuesto, elegir centros específicos de garantía.

“Debes tener en cuenta la reputación del lugar, la experiencia del personal, la calidad del esmalte y qué tipo de lámpara emplean, es recomendable elegir lámparas LED que emitan menor radiación”, añade la dermatóloga.

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