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Entrenar es la mejor manera de activar esta proteína. FOTO: Pexels
CUERPO
El BDNF favorece la creación de nuevas neuronas y ayuda a tu cerebro a estar en forma, y tiene relación directa con la actividad física.
Por María Corisco
14 DE ENERO DE 2025 / 07:30
¿Quieres mejorar tu memoria? Haz ejercicio. No solo porque, desde hace años, se sabe que la actividad es beneficiosa para la salud física y mental, sino porque cada vez son más los estudios que demuestran su impacto sobre la memoria y otras funciones neuronales. El foco de estos trabajos se centra en una proteína, BDNF, que se ha demostrado esencial para el funcionamiento del cerebro. Y sus niveles pueden activarse, precisamente, a través la actividad física.
Las investigaciones han demostrado cómo el BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro, por sus siglas en inglés) actúa a modo de fertilizante para las neuronas, ayudándolas a crecer, repararse y comunicarse mejor entre sí. Hay infinidad de trabajos que estudian su papel en la salud cerebral. Entre ellos, por ejemplo, los de Martin Kowiański, que ha demostrado que “esta proteína es crucial para la neurogénesis, la supervivencia neuronal y la plasticidad sináptica, procesos esenciales para la memoria y el aprendizaje. Estos efectos positivos en el cerebro explican por qué niveles saludables de BDNF están relacionados con una mejor calidad de vida, incluida una menor incidencia de trastornos como la depresión o el Alzheimer”.
Así pues, cada vez es mayor la evidencia científica acerca del papel de esta proteína en distintas funciones cerebrales:
Un nivel adecuado de BDNF se asocia con una mejor calidad de vida, ya que favorece una salud cerebral óptima, reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y mejora el estado de ánimo. Por el contrario, bajos niveles de BDNF están vinculados a trastornos como la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. La buena noticia es que los niveles de BDNF se pueden modificar mediante cambios en el estilo de vida. Entre ellos, una intervención clave es el ejercicio físico.
Así, por ejemplo, los resultados de un estudio realizado por investigadores españoles, en el que estudiaban la relación entre ejercicio, memoria y niveles de BDNF, “respaldan la eficacia de las estrategias preventivas, como el ejercicio, que promueven el mantenimiento de la memoria a medida que envejecemos. Esto es especialmente importante para las enfermedades en las que la pérdida de memoria es el síntoma distintivo, como la enfermedad de Alzheimer.
Las investigaciones continúan sucediéndose, pero, hasta el momento, hay determinados beneficios que ya han sido demostrados:
Además del ejercicio, también se ha visto que otros factores de estilo de vida, como llevar una dieta equilibrada rica en omega-3 y mantener una adecuada higiene del sueño pueden aumentar los niveles de BDNF y, con ello, potenciar la salud mental y cognitiva.