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El yin yoga es una de las prácticas del yoga más relajante./ Foto: Pexels.

Ejercicio

He hecho yin yoga durante un mes y así ha mejorado mi ansiedad

La que escribe lo ha puesto en práctica y te lo cuenta de primera mano. Con cero esfuerzo y siguiendo unas simples indicaciones, esta es la rutina de yoga restaurativo que puedes practicar solo hoy mismo.

Por Sara Trueba Rodríguez

8 de mayo de 2023 / 06:40

En este artículo no vas a encontrar una clase magistral de yin yoga; ni siquiera vamos a contarte cómo son las asanas (posturas), pero sí podemos darte las claves para que entiendas el yin yoga como una rutina de yoga para todos los públicos, con enormes beneficios físicos y mentales y que podrás ponerlo en práctica hoy mismo porque no hay riesgo de lesiones. Y te lo digo porque lo he vivido en mi propia piel.

Si te dicen que hay una disciplina de yoga que basa su método en la quietud, ¿qué pensarías? En primer lugar debes preguntarte cuál es tu motivación/objetivo/intención a la hora de elegir un tipo de yoga en detrimento de otro… Si buscas relajar la mente, meditar y al mismo tiempo hacer estiramientos que mejorarán tu flexibilidad de manera sencilla y apenas sin esfuerzo, sigue leyendo.

Qué es el yin yoga

Yin yoga es un estilo derivado del hatha yoga que consiste en sostener las posturas durante un mínimo de dos minutos y un máximo de cinco. Así, la idea es mantener las posturas estáticas para conseguir un profundo estado de relajación, apertura y aceptación.

En el yin yoga no se activan músculos para mantener las asanas. De hecho, la indicación de cualquier instructor siempre es la misma: «Encuentra la postura sin que produzca dolor y mantenla al menos un par de minutos», comenta Marina Buedo desde su canal de YouTube. Así, el yin yoga es mucho más que movimiento, y se convierte en la mejor práctica para conseguir un tiempo de introspección contigo mismo y tu espacio mental, por lo que es una práctica meditativa.

¿De dónde viene el yin yoga?

El origen lo marcó Paulie Zink, campeón de artes marciales en la década de los setenta. Creó una formulación de yoga llamada Yin y Yang, mezclando Hatha y Taoist. Luego vino Paul Grilley, que perfeccionó la técnica utilizando conocimientos de anatomía y medicina china. Sarah Powers evolucionó y creó secuencias de yin yoga enfocadas a los canales energéticos y la respiración.

Yin significa lento, suave, pasivo y frío y es la cara opuesta del Yang (la otra parte esencial para llegar al equilibrio), que significa rápido, duro, activo y caliente. De ahí que yin yoga sea una práctica meditativa, un tiempo para ser sin hacer nada realmente más que sostener la postura y centrarse en uno mismo y sus propias sensaciones. «La práctica de yin, más pasiva, se complementa muy bien con la práctica de hatha o vinyasa yoga, más activa. Por eso, personalmente, me gusta complementar una práctica con la otra, ya que me ayuda a estar en equilibrio», comenta Xuan Lan, desde su centro XLY Studio.

La realidad es que es la única práctica de yoga que puede realizarse sin ayuda y sin riesgo. Al no trabajarse los músculos no es necesario calentar, pero eso no quiere decir que no cueste… De hecho, a medida que avanza el cronómetro en cada postura, comienzas a sentir cierta incomodidad por el estiramiento. Y ahí radica la dificultad (relativa) del yin yoga.

Beneficios de practicar yin yoga

A pesar de ser una práctica de yoga que no implica mucha dificultad, el yin yoga tiene grandes beneficios y no solo a nivel corporal, sino también en un plano emocional. Entre sus beneficios están:

  • Aumenta la flexibilidad. Practicándose de manera periódica, sentirás más ligereza en los tejidos.
  • Estimula y rejuvenece fascias, ligamentos, tendones, articulaciones y líquido sinovial.
  • Relaja el sistema nervioso.
  • Pacifica tu mente. Debes estar concentrado en la postura y en tu respiración por lo que queda poco margen para pensar en nada más.
  • Moviliza y estimula las fascias facilita la apertura corporal, mental y emocional.
  • Regenera con el mínimo esfuerzo muscular.

Lo puse en práctica y estos son mis consejos

Hice yin yoga durante un mes y pude comprobar todos los beneficios anteriores, pero sobre todo he podido comprobar cómo ha mejorado mi ansiedad gracias a conectar conmigo misma. Además de ello, he aprendido ciertos trucos para practicar yin yoga y aprovechar mejor lo que este tipo de yoga puede ofrecerme.

Si realizas esta práctica al principio del día, te ayudará a oxigenar tu organismo a través de la respiración y despierta tu cuerpo al movilizar y estirar ligamentos y articulaciones. Sin embargo, la práctica de yin yoga al final del día, te predispondrá mejor para el descanso, el cambio de actividad, para pasar de la jornada laboral al ocio y el relax, de manera que puede ser una buena fórmula para separar ambas facetas de tu vida.

Al principio te costará mantener las asanas durante todos los minutos que propone el instructor que elijas. En YouTube hay varios canales que realizan prácticas de yin yoga. Los estudios de yoga online ofrecen clases de prueba, bonos de clases y tarifas planas mensuales. No te obsesiones y termina con la asana cuando sientas que no puedes más. En la siguiente práctica, alarga cada postura un poco más para sentir la evolución.

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