NO TE PIERDAS ¿Por qué al llegar la menopausia ya no me apetece el sexo?

A veces solo basta con introducir novedades en tu sexualidad: nuevos juegos, nuevas ideas y, si se da el caso, nueva pareja. Fotograma de Good luck to you, Leo Grande (Netflix).

TAN SENCILLO Y TAN COMPLEJO

«No es que ya no te quiera, es que ya no me apetece el sexo»: por qué se esfuma la libido en la menopausia

La disminución del deseo sexual surge de un día para otro y cae como una bomba en la pareja generando desconfianza, reproches y no pocas broncas de alcoba. Silenciar que sucede no lo soluciona.

Por Cristina Martín Frutos

20 DE MARZO DE 2026 / 07:00

En cuanto hay un poco de confianza entre dos mujeres de más de 40 o 45 años sale el tema. Puede que charlen un rato de lo mucho que le fastidian los sofocos en medio de una reunión; o de lo mal que lleva eso de olvidarse de los nombres de la gente. Pero, según fluye la conversación surge otra pregunta: ¿tú también tienes la libido por los suelos? No es cuestión de generalizar ni estereotipar, algo contra lo que, por cierto, hay que luchar encarecidamente al hablar de menopausia. Pero las encuestas, la realidad biológica y la experiencia la propia y la de muchas mujeres que me rodean es esa. Algo pasa con la libido en menopausia. Está demostrado.

Sin embargo, hay algo que no termina de encajar. Será porque, pese a todo, nos encantan los tópicos. Será porque la mujer no puede permitirse un fallo (tampoco en la cama). O será porque no termina de gustarnos la idea de que, de un día para otro eso que tanto te gustaba, ya no te llame la atención.

El discurso que se suele encontrar en redes sociales defiende que la vida sexual a los 50 puede ser tan apasionante como a los 30. De nuevo, evitemos universalizar, pero somos muchas las que ponemos en entredicho esa idea. En concreto, el Séptimo Gran Estudio sobre la Menopausia, de finales de 2025, ponía de manifiesto que casi un 54% de las mujeres presenta cambios en su sexualidad en esta etapa. Y, oh, sorpresa: la disminución de la libido (77,5%) y la falta de deseo (76,2%) son las alteraciones más comunes, por delante de otras como las molestias durante las relaciones (52%).

También hay evidencia más allá de los datos. He escuchado a bastantes amigas y compañeras admitir que el sexo, para ellas, está sobrevalorado. Que por la noche, prefieren ver un capítulo más de Netflix a dejarse llevar por la pasión. No tiraré solo de confesiones ajenas: con 43 años y una perimenopausia muy acusada (con desajustes hormonales marcadísimos que empezaron casi en mi postparto provocando todo tipo de síntomas), siento que pasan los días y no surge el momento. Dicho todo esto, hay cientos de reels en Instagram que nos animan a incluir juguetes, tomar suplementos, apostar por el factor sorpresa…

TE PUEDE INTERESAR

Vale, sí. Todo eso seguro que funciona. Pero el tema es otro: ¿es cierto que la libido en menopausia caiga en picado? «Esa disminución del deseo es real, afecta sobre todo al deseo más espontáneo. Esto, a su vez, nos lleva a tener menos encuentros sexuales, lo que provoca una disminución aún mayor», confirma la doctora Mercedes Herrero, ginecóloga, sexóloga y colaboradora de Intimina. Sus palabras son, cuando menos, tranquilizadoras. Visto que no somos ni unas dejadas, ni bichos raros ni estamos haciendo nada mal, la cuestión es por qué nos metemos en ese círculo vicioso.

Es sencillo relacionar cualquier síntoma del climaterio con los cambios hormonales. Éste no iba a ser menos. «Por supuesto, existe una mediación hormonal: la bajada de los estrógenos induce disminución del deseo. Además, esta bajada de las hormonas afecta a la calidad de las mucosas genitales, adelgazándolas. Lo que desemboca en que los encuentros sexuales puedan ser incómodos, incluso dolorosos», explica la doctora Herrero, haciendo alusión a otro gran inhibidor de la libido, el síndrome urogenital.

Sin embargo, no todo son estrógenos. La doctora Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga, sexóloga y CEO de Clínicas MiriamGine, recuerda que «las hormonas más importantes para el deseo sexual son los andrógenos». De ahí, añade en su libro Hablemos de menopausia (Oberon), «que los hombres, en general, suelen tener más libido. Les puede fallar el pene, tener disfunción eréctil o eyaculación precoz, pero las ganas no les suelen fallar».

Durante la edad fértil, la combinación de estrógenos y andrógenos (como la testosterona) hace su magia: por eso cuando estamos antes o después de ovular el deseo es mayor. «Al llegar a la menopausia si el nivel de andrógenos se mantiene en niveles aceptables, no solo vendrá bien en muchos aspectos de la salud sino también para mantener la libido».

En cualquier caso, la aplicación tópica de testosterona que en España no puede comercializarse, pero sí prescribirse bajo fórmula magistral no tiene la respuesta a todo. Más allá de los niveles hormonales, hablar de menopausia es de hacerlo de multitud de cambios. Y, oh, sorpresa de nuevo, no son el mejor aliciente para que surja la chispa.

«El deseo es esa fuerza que te motiva a interesarte por el sexo, pero para que exista esa motivación, todo, o casi todo, tiene que estar bien», expone la doctora Al Adib ¿El problema? Que en estos años confluyen todo tipo de alteraciones, novedades y factores que termina por afectar a lo que sucede en la cama.

OTROS TEMAS WELIFE

«Si duermes mal y te sientes cansada; si tus digestiones son insufribles; si notas sequedad vaginal… ¡Por supuesto que influye!», añade. Añadamos a ese cóctel molotov otra serie de momentos vitales delicados (en el trabajo o en el entorno familiar por cuidado de hijos pequeños o padres mayores) que suelen coincidir en esta etapa. Tal vez vayamos comprendiendo que el sexo equivocada o acertadamente no esté entre las prioridades más destacadas en este momento.

Hormonas, síntomas que interfieren en la calidad de vida, estrés, quebraderos de cabeza y… ¡rutina! Así es: la doctora Herrero se refiere a ella como «el mayor enemigo del deseo«. Mientras que Al Adib reconoce bromear en ocasiones sobre ello: «Debería recetarte una pareja nueva«, le recomienda, entre risas, a algunas pacientes que se quejan de falta de libido. Lo cierto es que al llegar a los 45-50, muchas parejas llevan años de relación. Por costumbre, falta de intimidad o simplemente porque el ser humano tiende a repetir comportamientos, «llegan a caer en una manera muy repetitiva de mantener encuentros íntimos y sexuales. Además, suelen centrarlos en la genitalidad», señala la colaboradora de Intimina.

Uno de los retos cuando el deseo se difumina es hacer entender a la pareja que la culpa no es de nadie, pero que los dos tienen que arrimar el hombro. FOTO: Pexels.

Ahora bien, ni tiene por qué ser el fin del mundo. Ni hay que obsesionarse con ello. Que supone un problema para la mujer: hay que hablarlo. Que supone un problema para la otra parte: hay que hablarlo. Y si la pareja está bien, pero notan que el sexo no es el de antes, hay solución. Están todos esos consejos que no paran de salirte en el feed de Instagram. Porque, por mucho que sea otra cosa más que sumar al interminable listado de temas pendientes (tomar proteína, meditar, entrenar fuerza…), el sexo forma parte de nuestra vida.

Tras leer todo esto, puede que la mujer sea más comprensiva con su propia falta de libido. Pero ¿qué pasa con el hombre?  Si la rutina era el enemigo a batir, la comunicación con la pareja es, según la doctora Herrero, «la mejor aliada de una buena sexualidad». En esa conversación hay que expresar sentimientos, lo que nos gusta y cómo nos gusta. Y, ante todo, hacer entender al otro que la culpa no es suya ni mucho menos nuestra. Eso sí, los dos tienen que arrimar el hombro para recuperar los buenos ratos.

Para ello, la sexóloga toma prestados los consejos del doctor Froilán Sánchez, en su libro ‘Amar más, amando mejor’. «Hay que entender las relaciones como fuente de placer», señala. Y la forma de ponerlo en práctica es usar la regla de las 4Ds:

  • Dedica tiempo y vívelas desde la tranquilidad.
  • Desdramatiza tu problema: El humor es un gran aliado.
  • Desgenitaliza: Todo nuestro cuerpo participa de generar placer, no solo los genitales.
  • Descoitaliza: La penetración no es el objetivo final. Estar bien con la otra persona y buscar el placer es lo más importante.

Y, recuerda que –esto también lo enseña la experiencia si bien la libido en menopausia baja, la vida sexual no desaparece, solo se transforma.

Salir de la versión móvil