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No importa lo malo que sea el villano: tarde o temprano acabará cayéndote bien./ Foto: Maléfica.

Mente

La empatía del villano: por qué te identificas con los malos de las películas y las series de televisión

La ficción funciona como una red de seguridad cognitiva que permite que te compares con un personaje malvado sin dañar tu autoimagen.

Por Marcos López

4 de mayo de 2024 / 09:00

El día ha venido torcido, por lo que para animarte toca refugiarse en esa serie o película que tanto te gusta. Otra vez. Aunque ya la hayas visto un millón de veces y conozcas los diálogos de memoria. Aunque tu pareja vuelva a poner los ojos en blanco. Y es que no puedes dejar de disfrutar de las peripecias de ese personaje tan ocurrente, valiente y/o audaz. Que siempre sale airoso de todas las zancadillas que le pone su maldito antagonista. Que despierta tu admiración y empatía. Lo que también te ocurre con el villano. Y es que por mucho que te cueste reconocerlo, el malo también te cae bien. Y hay una razón para explicarlo.

Da igual que no compartas los valores de los villanos de las historias de ficción. Todo el mundo, en mayor o menor medida, les acaba cogiendo cariño. Lo que jamás ocurriría en el mundo real si alguien reprodujera sus actos.

Como explica Elena Jiménez, psicóloga clínica, «la ficción funciona como una red de seguridad cognitiva, permitiendo que nos identifiquemos con los malos sin dañar la imagen que tenemos de nosotros mismos».

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Por qué te atrae el villano

Dicho de otro modo, a nadie le gusta que le comparen con una mala persona. Pero en caso de una situación ficticia, caso de las que se plantean en libros, series y películas, se pierde el miedo y la incomodidad a encontrar similitudes con los personajes cuyos comportamientos resultan reprobables.

De hecho, como ha mostrado un estudio de la Universidad Northwestern, es una idea de lo más atractiva, hasta el punto de que, amparados por el velo de la ficción, todo el mundo muestra interés en conocer personajes oscuros que puedan parecerse a ellos.

Compartes parte de sus planes (malvados)

Recuerda: te cuentan una historia que no ha pasado ni, muy probablemente, pasará. Así que no hay ningún problema en que dejes volar tu imaginación y te pongas en el lugar de los malos. Seguro que alguna parte de su personalidad y, por qué no, de sus motivaciones para conquistar el mundo o arruinar la vida del héroe, no te parecen tan despreciables. Incluso puede que, aun en lo más profundo de tu ser, las compartas.

La ficción, incide Elena Jiménez, «nos ofrece un refugio seguro que nos permite compararnos con personas malvadas que pueden recordarnos a nosotros mismos».

Aunque no triunfe, no quieres que le pase nada malo

También hay que tener en cuenta adónde conduce la trama. Tan solo hay que ver lo que ocurre con esas historias en la que los villanos son los protagonistas indiscutibles. Por muy odiosos que sean, siempre tienen un «algo» que despierta la empatía.

Un ejemplo es el papel interpretado por Luis Tosar en la película «Mientras duermes», en la que sus más que abominables actos no evitan que el espectador se ponga en tensión cada vez que puede ser descubierto. Es el objetivo del filme, y su director –Jaume Balagueró– lo ha hecho (muy) bien.

El narrador te está manipulando

¿A quién no le gusta una buena historia? Los seres humanos las llevan escuchando, cuando menos y según ha averiguado la Universidad Griffith, desde hace cerca de 45.000 años. Y lo que ocurre, y cómo, en la misma lo decide el narrador, que puede manipular al receptor a su antojo. Ves tu serie o película favorita y te dejas llevar por lo que está sucediendo.

OTROS TEMAS WELIFE

Aunque sea por un momento, revela un estudio de la Universidad Yeshiva de Nueva York, te olvidas de que el villano, tan abominable, tiene que caerte mal. La serie «Succession» es la más premiada de este año y ninguno de sus personajes aprobaría un examen de moralidad. Pero, ¿a que te caen bien?

Lo ves todo con otros ojos

Una vez más, hay que tener en cuenta que la historia debe ser ficticia para permitir al lector, oyente u espectador abstraerse de la realidad. Vivir situaciones desconocidas, ensanchar su mente y reflexionar sobre nuevas perspectivas.

Cuanta más ficción se consume, según han constatado investigadores de la Universidad de Toronto, mayor es la capacidad de sentir empatía. Por los buenos y por los malos. Como concluye la experta, «toda historia nos permite establecer una conexión emocional con los personajes, sentir empatía por ellos. Por los buenos, pero también por los malos».

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