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El estrés crónico puede ser causa de la hinchazón abdominal. FOTO: Freepik.
CUERPO
Un despido inesperado, un examen complicado o un whatsapp que no llega, no solo pueden alterar tu bienestar emocional, también pueden ser el origen de esa prominente barriga que ayer no tenías.
Por Eva Carnero
3 DE JULIO DE 2025 / 14:00
Pocas sensaciones hay tan molestas como la de sentir un abdomen hinchado. Si esto ocurre cuando nos hemos atiborrado a patatas fritas, hemos comido más deprisa de lo debido o hemos dado buena cuenta de un plato de garbanzos, la razón de la hinchazón está bastante clara. Sin embargo, no siempre es así. De hecho, «hoy sabemos que el origen de la distensión abdominal puede ser multifactorial», apunta Vanesa Cortés Gómez, Dietista-Nutricionista, especialista en dietoterapia y micronutrición.
Actualmente, la hinchazón abdominal, junto con las intolerancias, problemas de malabsorción y las digestiones pesadas se agrupan bajo el término trastornos digestivos funcionales (TDF), y gracias a la investigación en este campo, «se ha reconocido el papel fundamental que juegan los aspectos psicológicos en este tipo de alteraciones», reconoce la experta.
En el caso de la distensión abdominal, el vínculo que conecta esos aspectos psicológicos con el estado físico de las personas, se focaliza en el nervio vago. Así describe la experta la conexión entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central: "A través del nervio vago percibimos señales digestivas como inflamación, gases, hambre o saciedad. Y, además de regular procesos fisiológicos, la relación entre el nervio vago y el sistema digestivo es bidireccional, lo que ha llevado a denominar al intestino como el 'segundo cerebro".
En concreto, una de las posibles causas psicológicas de la sensación de hinchazón constante es el estrés crónico. «Cuando estamos bajo estrés, el cuerpo libera hormonas como el cortisol y la adrenalina, cuya función es asegurar la supervivencia ante una amenaza. Pero si el estrés se prolonga en el tiempo, este sistema se desregula. Como consecuencia, se altera la microbiota, se produce una inflamación del nervio vago y, como resultado, aparecen síntomas digestivos como la distensión abdominal».
Por tanto, parece demostrado que el estrés puede llegar a hinchar la barriga. Ahora bien, ¿cómo es exactamente el proceso que va desde que aparece el desencadenante hasta que nos sentimos como un globo? "Cuando percibimos una amenaza —real o simbólica—, el cuerpo activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, un sistema de alarma que libera hormonas como el cortisol y la adrenalina. Estas sustancias —continúa la experta— preparan al cuerpo para actuar rápidamente, y para ello, aumentan el ritmo cardíaco, redirigen el flujo sanguíneo y cambian el ritmo digestivo".
Esta alteración del movimiento en los intestinos puede provocar síntomas como diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos. «Esto altera la forma en que los alimentos y gases se mueven por el intestino, generando esa incómoda sensación de hinchazón», describe Cortés.
Además, "cuando el estrés se vuelve crónico, se produce una alteración de la microbiota intestinal, cambiando su composición. Esta microbiota alterada está relacionada con diversas manifestaciones en la salud destacando los problemas digestivos entre los cuales se encuentra esta hinchazón y distensión abdominal" añade.
A la alteración de la motilidad intestinal y de la composición de la microbiota, se suma un posible daño de la barrera intestinal, ya que, el estrés sostenido también puede hacer que se vuelva más permeable, permitiendo «el paso de sustancias que normalmente no llegarían al sistema inmune, activando una respuesta inflamatoria que se puede manifestar como esa distensión abdominal», resume la experta.
Por último, la nutricionista nos recuerda que, dado que nuestro sistema digestivo está conectado con nuestro cerebro a través del nervio vago, «cuando este eje se altera por el estrés, se puede amplificar la percepción del dolor o la incomodidad digestiva. Es decir, no solo hay más inflamación, sino que el cuerpo la siente con mayor intensidad».
Más allá de las razones psicológicas que podrían explicar casos específicos de distensión abdominal, la cuestión es cómo podemos averiguar si nuestra repentina y prominente barriga es fruto de la reacción de nuestro organismo ante un alimento, o bien es la respuesta ante algo que nos estresa. «Reconocer si es el estrés lo que está detrás de una molestia física no siempre es fácil», afirma Cortés, quien identifica estos signos y patrones como pistas claras de que la inflamación abdominal tiene un componente emocional o psicológico importante:
Quizá otra pista más para determinar si el estrés es el culpable de la hinchazón podría ser la apariencia de la propia barriga. Sin embargo, según la experta, «la distensión abdominal causada por el estrés no siempre se distingue visualmente de la hinchazón provocada por gases, intolerancias o procesos inflamatorios intestinales». Sin embargo, sí enumera algunas características y sensaciones que pueden diferenciarla:
Dado que nos movemos en el ámbito de lo psicológico, es lógico pensar que no todas las personas experimentan la barriga por estrés, ya que «no todas responden al estrés de la misma manera, y eso también se refleja en el sistema digestivo», apunta la experta.
La inflamación abdominal inducida por estrés es más frecuente en personas con ciertos perfiles, debido a una combinación de factores biológicos, psicológicos y de estilo de vida. Estos son los cinco colectivos más propensos a que su estrés derive en distensión abdominal:
Además de revisar la alimentación, si, finalmente, es posible concluir que el origen de la distensión abdominal es el estrés, «la forma de aliviarla pasa por actuar también sobre el sistema nervioso y el entorno que sostiene ese estrés», remarca la experta.
Estas son algunas estrategias que pueden ayudar a reducir la inflamación digestiva relacionada con el estrés: