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NO TE PIERDAS José Luis Trejo, neurocientífico, estará en WeLife Festival el próximo 24 de octubre
La asertividad no consiste en imponerse, sino en expresarse desde la verdad sin dañar al otro. FOTO: Xavier Guix.
WELIFE FESTIVAL 2025
Ser bueno a costa de ti mismo tiene un precio. Aprende a poner límites en el evento WeLife del próximo 21 de septiembre, en Madrid.
Por Equipo Welife
22 DE AGOSTO DE 2025 / 07:30
Ser siempre amable, disponible, conciliador… Puede parecer lo correcto. Hasta que deja de serlo. Porque cuando decir "sí" a todo te desconecta de ti mismo, hay algo que revisar. Se llama "mala bondad" y se refiere a cómo ciertas formas de excesiva amabilidad o complacencia pueden llevar al agotamiento, a la pérdida de límites y al uso por parte de otros. Aprender a limitarlo no es un acto egoísta: es un acto de salud. Y de dignidad emocional. Es lo que defiende Xavier Guix, psicólogo, escritor y autor de El problema de ser demasiado bueno (Ed. Arpa).
Para el psicólogo, la asertividad no consiste en imponerse, sino en expresarse desde la verdad sin dañar al otro. Y que esto no se enseña en el colegio, ni se entrena fácilmente. Requiere conciencia, práctica y permiso para no gustar siempre. Porque no podemos vivir desde el "demasiado" sin pagar un precio.
En el próximo WeLife Festival 2025, Guix compartirá cómo aprender a ser fiel a uno mismo sin herir a los demás, desde la inteligencia emocional, la comunicación consciente y el autocuidado real.
WeLife Festival 2025 reúne a más de 30 expertos de primer nivel para ayudarte a vivir mejor desde un enfoque integral: cuerpo, mente y propósito. Psicología, nutrición, entrenamiento, descanso, neurociencia, emociones, longevidad, sostenibilidad… En dos días. Con ponentes como Toni Nadal, Xavier Guix, Ana Asensio, Rocío Rodríguez, Sari Arponen, Carlos Pérez y Emilio Duró.
¿Te lo vas a perder? Puedes hacerte con tu entrada en welifefestival.es.
El miedo a hacer el ridículo puede ser uno de los mayores frenos para empezar a entrenar. La psicología explica por qué creemos que nos miran y cómo dejar de sentirnos el centro de la sala