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Apego y dependencia emocional

SALUD MENTAL

Apego: ¿Qué pasa cuando se convierte en dependencia?

El apego es necesario, es la forma en la que los seres humanos nos relacionamos y aprendemos a crecer seguros y amados. Sin embargo, solemos crear dependencias, obsesiones que dañan nuestra autoestima.

Por Mónica Heras

20 de enero de 2022 / 16:01

Podríamos decir que el apego es el vínculo afectivo que se establece desde los primeros momentos de vida entre la madre (o el cuidador) y el recién nacido. Su función es vital, puesto que de ello dependerá el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad.

Durante la infancia el apego es el encargado de darnos seguridad, permitiéndonos explorar el mundo y relacionarnos con otros, sabiendo que hay alguien que nos protege. Esto va a determinar a futuro los vínculos emocionales que tendremos con los demás, si son saludables o creamos dependencias de cualquier tipo.

Para entender un poco más a fondo cómo nos afecta, hemos hablado con Laura Palomares, directora de Avance Psicólogos y esto es lo que nos ha contado.

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¿Por qué es tan importante hablar de apego?

El apego es el vínculo afectivo que establecemos con nuestros seres queridos. Se genera desde el nacimiento, en la relación que se establece con nuestros padres o cuidadores. Es un soporte emocional necesario y fundamental para el desarrollo y los aprendizajes del bebé.

La carencia de estos vínculos, por falta de cuidadores o negligencia, genera daños severos en el desarrollo cognitivo y afectivo de las personas. De ahí su importancia, ya que este vínculo ante todo nos enseña a regularnos emocionalmente.

¿En qué momento el apego empieza a convertirse en un problema?

El apego, como término de la psicología en sí, no es un problema, sino un fenómeno que se manifiesta necesariamente en las personas. Es cuando este vínculo se conforma de manera obsesiva, desde la angustia o la dependencia emocional, cuando decimos que la relación o tipo de apego establecido puede ser dañino.

¿Podríamos compararlo con una adicción?

Cuando se da una relación de dependencia emocional, el comportamiento es de idas y venidas, premio-castigo, ahora estoy-ahora no, lo que da lugar a un refuerzo intermitente que engancha, y mucho.

Al final las relaciones se mantienen efectivamente como en una adicción, esperando el chute de hormonas y neurotransmisores que nuestro organismo segrega con la reconciliación, después de la discusión o el miedo a la pérdida.

¿Cuáles son los distintos tipos de apego?

El apego seguro. Es cuando los vínculos que establecemos con los demás son positivos, con la seguridad de que el otro está ahí y nos quiere. Cuando los cuidadores muestran atención, son predecibles en sus reacciones y expresan su cariño e incondicionalidad, el niño crece sintiendo que el mundo es un lugar seguro y predispuesto a involucrarse en lo social, ya que confía en los demás.

El apego inseguro. Es el vínculo en el que no sentimos la calma o la seguridad de que el otro nos atienda, nos quiera, etc. Muchas veces esto no es objetivamente así, y el otro sí nos atiende o corresponde, sin embargo el aprendizaje en nuestra infancia de un apego inseguro. Por algún motivo no nos hemos sentido tranquilos, queridos o atendidos, y puede proyectarse en nuestras relaciones ya de adultos, ya sean de pareja, trabajo o amistades.

El apego inseguro puede ser, básicamente y simplificando, de dos tipos:

Apego ansioso. Se caracteriza por un constante miedo o alerta a separarnos de los demás o perder lazos, lo que conlleva posibles relaciones de dependencia emocional, sumisión, necesidad constante de aprobación y comprobar que somos queridos. En este caso los cuidadores han tenido reacciones impredecibles que generan alerta o hipervigilancia en el niño, han mostrado excesiva preocupación cuando el niño exploraba el medio y no han podido enseñarle a regularse, puesto que ellos mismos no sabían hacerlo.

Apego evitativo. Aquí se niegan a transmitir las emociones, hay una defensa a intimar, por miedo a depender o sentir demasiado control en la relación. Se desarrolla cuando los cuidadores han entendido la expresión del afecto como algo secundario, sin atenderlo, sin hablar de emociones o expresarlas. En estos casos es habitual que el niño o niña compense autoafirmándose en el rendimiento y consecución de logros para sentirse atendidos o reconocidos

Trastornos relacionados con el apego

Cuando el apego con los cuidadores no se establece de manera segura, pueden desarrollarse trastornos relacionados con el apego. Existe incluso otro tipo de apego que algunos autores consideran como trastorno. Es el apego desorganizado, que aparece cuando ha habido desatención hacia el bebé y la negligencia es tan abusiva que el desarrollo es traumático.

El Trastorno Límite de la Personalidad o TLP, también se considera como un trastorno relacionado con el apego. También la depresión o trastornos de la ansiedad tienen en ocasiones su origen en carencias o traumas relacionados con el apego.

Los celos patológicos, la dependencia emocional, la excesiva necesidad de aprobación de los demás, la incapacidad de autorregularnos en situaciones adversas, cambios bruscos de humor, problemas de autoestima, etc., son algunas de las expresiones del apego inseguro.

¿Cómo podemos superar la dependencia emocional o los llamados apegos tóxicos?

En terapia se aprende a desarrollar apegos seguros con las personas de nuestro entorno, y algo fundamental, también con nosotros mismos. La buena noticia es que podemos desarrollar un apego seguro si somos conscientes de nuestros aprendizajes y tratamos de resolverlos desde una actitud comprensiva con nosotros mismos y sin juzgarnos.

De este modo vamos apartando las actitudes, comportamientos y formas de pensar que refuerzan y mantienen los vínculos tóxicos y de dependencia emocional. Durante la terapia aprendemos a regularnos emocionalmente, a conocernos y a reflexionar acerca de nosotros mismos y los demás de forma empática.

Damos mucha importancia a desarrollar el autocuidado y aprender a escuchar las propias necesidades y respetarlas. Esto favorece que nuestra percepción del mundo sea más positiva y calmada, así como la de las relaciones que establecemos.

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