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Cómo superar el miedo al fracaso

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PSICOLOGÍA

¿Miedo al fracaso? Es más común de lo que piensas y así puedes hacerle frente

Aunque el fracaso forma parte de la vida, en ocasiones desarrollamos un miedo que puede llegar a incapacitarnos a la hora de enfrentarnos a nuevos retos. Se llama atiquifobia y es más común de lo que crees

Por Mónica Heras

17 de febrero de 2022 / 18:10

La vida misma nos pone en constante prueba, con cada decisión que tomamos nos enfrentarnos a unos resultados que no siempre van a ser los que esperamos. Cada nuevo reto trae consigo un porcentaje de riesgo y no por ello podemos dejar de asumirlos. Sin embargo, cuando el miedo al fracaso aparece y nos imposibilita la toma de decisiones, impidiéndonos pasar a la acción, se convierte en una fobia con nombre propio: atiquifobia.

Cuando esto sucede, el nivel de miedo es tan alto que podemos llegar a autosabotear nuestros propios éxitos,  incluso dejando de perseguir nuestros sueños. Piensa que si bien es cierto que es de lo más normal sentirse triste, enfadado o desilusionado ante un fracaso, al final vivimos en un ensayo-error y este es el mayor aprendizaje.

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De dónde viene el miedo al fracaso

Vivimos en un mundo en el que nuestra valía está relacionada con nuestros logros, de ahí que tengamos la sensación de nunca ser suficientes. Esto está directamente relacionada con una baja autoestima que nos hace avergonzarnos de cada fracaso que tenemos. Nos sentimos vulnerables ante los demás, y esto nos da terror, cuando lo cierto es que es ahí donde se esconde el verdadero valor.

El miedo al fracaso nace en la infancia y va creciendo con cada situación que, según esas creencias que hemos adquirido, nos refuerza estas ideas, volviéndonos cada vez más temerosos de nuestro propio éxito. Estos son algunos de los motivos que nos llevan a desarrollarlo:

Padres demasiado exigentes

Una cosa es motivar a los niños a superarse y otra exigirles un alto nivel de rendimiento constante. Cuando esto sucede, se vuelven inseguros, temerosos de no satisfacer las demandas de papá y mamá, algo que probablemente trasladarán a todos los ámbitos de su vida adulta.

Mala autoimagen

Si la imagen que tenemos de nosotros mismos no es la adecuada, viviremos pensando que nada de lo que hacemos es suficiente. Esto, unido a una autoexigencia de perfeccionismo constante, nos lleva a creer que un fracaso sería tan doloroso y humillante, que preferimos evitar cualquier situación en la que tengamos que exponernos o competir.

Miedo al éxito

Resulta curioso, pero detrás de muchos de los miedos a fracasar, se esconde un pánico a triunfar. Alcanzar nuestras metas supone, por lo general, un cambio de hábitos, una energía distinta para sostener en el tiempo este logro y salir de la famosa zona de confort. Esto puede darnos tanto vértigo que preferimos autosabotearnos.

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”, Charles Dickens.

El círculo vicioso de la atiquifobia

Estos son algunos de los comportamientos que alimentan esta fobia. Conocer cómo funcionamos es la clave para detener estos pensamientos.

  • Darle demasiada importancia a la opinión de los demás. Las personas con miedo al fracaso suelen buscar la aprobación externa, fruto probablemente de una educación muy exigente, esto les hace evitar enfrentarse a situaciones que impliquen un posible juicio.
  • Autocrítica. Cuando le damos demasiadas vueltas a los errores del pasado, terminamos por sentirnos culpables, inseguros. Si nos centramos en lo negativo, jamás lograremos aprender y avanzar.
  • Metas inalcanzables. Esta es otra forma de autosabotearnos y demostrar que no somos capaces. Al tener unas expectativas demasiado altas, nos garantizamos que no las cumpliremos y alimentaremos ese miedo a fracasar.
  • Perfeccionismo. Esto va de la mano del punto anterior, y es que con este tipo de comportamiento tendemos a exigirnos demasiado y si los resultados no son ideales, nos sentimos angustiados, estresados, incapaces.
  • Valorar solo los resultados. Creemos que el éxito solo radica en llegar a la meta final siendo el número uno. Olvidamos que en el camino está el verdadero aprendizaje y no valoramos el esfuerzo.
  • Baja tolerancia a la frustración. Es algo a trabajar desde edades tempranas, aprender a gestionar las emociones, especialmente aquellas que no son tan agradables. Sin embargo, tendemos a mirar para otro lado, a evadirlas y lo que alimenta nuestros miedos.

“El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, Winston Churchill.

Cómo superar el miedo al fracaso

  • Reconoce tus emociones.
  • Identifica de dónde vienen tus miedos.
  • Planifica metas realistas y haz un plan sobre cómo las vas a conseguir.
  • Puedes hacer una lista recordando las veces que has fracasado y analizar a dónde te ha llevado. No siempre es un mal lugar.
  • Sé compasivo contigo mismo.
  • Recuerda que la imperfección forma parte del ser humano.
  • Pide ayuda con una terapia.
  • Busca herramientas que te ayuden a entenderte mejor. Por ejemplo, ¿conoces el libro de Ignasi Giró? Se titula ‘Teoría optimista del fracaso’ y es una maravilla.

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