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Belén Colomina durante la sesión de meditación guiada en Mercedes-Benz WeLife Tour Barcelona./Foto: Inés Baucells.

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Belén Colomina, psicóloga: «La meditación puede mejorar las relaciones personales»

La psicóloga y experta en meditación nos habla sobre cómo le ha ayudado la meditación, una práctica que ha trasladado a su consulta y que ha ayudado a sus pacientes a vivir en equilibrio.

Por Michelle Avís Melgosa

24 de junio de 2023 / 06:30

Belén Colomina es psicóloga y experta en meditación y lleva más de 20 años trabajando en atención individual. A lo largo de su carrera profesional, la meditación se ha convertido en casi una filosofía de vida. Gracias a esta herramienta, es capaz de conocer a cada instante cómo está su mente y su cuerpo. Asimismo, este método de relajación también es su biblia en consulta, ya que, tras años de investigación sobre los beneficios que tiene practicarlo, lo considera una terapia muy efectiva para sus pacientes.

En WeLife hemos entrevistado a la psicóloga y autora de El poder sanador del silencio (ed. Grijalbo), su último libro. En él, habla de entrenar la mente con la práctica de la meditación para así huir del ruido propio del día a día del siglo XXI. Hemos indagado en cómo descubrió el mundo del mindfulness y la meditación, una práctica que le ha dado «equilibrio» a su vida, como ella misma reconoce. Además, le hemos preguntado por los obstáculos que podemos encontrar cuando decidimos meditar y cómo aprender a superarlos.

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Belén Colomina en Mercedes-Benz WeLife Tour San Sebastián./Foto: A. Sistiaga.

¿Cómo nació tu interés por la meditación?

En realidad, desde pequeñita practicaba artes marciales. En concreto, hacía kárate, tanto en competición como en entrenamientos. Y me enseñaron la práctica de la meditación para focalizar, para atender, para relajar… Poco a poco fui incorporándola en mi vida porque descubrí sus beneficios y el bien que me hacía. Después, esta práctica fue tomando forma. Pero, sobre todo, fue cuando empecé a formarme para atender en la clínica y en consulta cuando me di cuenta de que esta herramienta podía profesionalizarla.

A partir de ahí, empecé a indagar de una manera más profesional en esta herramienta, y se generó un interés más holístico para mí. A nivel personal, a nivel profesional y a nivel social, sabía que podía ser una gran herramienta.

Cómo psicóloga, ¿crees que la meditación puede funcionar como terapia para tus pacientes?

Sí, porque te ayuda a recobrar el equilibrio emocional, a mejorar las relaciones y la empatía, mejora la construcción positiva y virtuosa de nuestra muerte. Y bueno, tiene muchísimos beneficios y, efectivamente, los pacientes pueden usarla de ella para entrenar, no sólo la atención, sino para mejorar el bienestar en sus vidas y encontrar una regulación y una calma. Les permite crear un lugar seguro en su mente para poder afrontar las dificultades de una manera mucho más resiliente, mucho más compasiva y mucho más amable con ellos mismos.

Es una herramienta tanto para consulta, como para la vida diaria, que está avalada por la ciencia para mejorar todos estos aspectos de nuestra mente y de nuestro cuerpo. Porque a nivel físico también se obtienen muchos beneficios, como la mejora del sistema inmune y la regulación de nuestro sistema.

A ti, ¿en qué aspectos de tu vida te ha ayudado meditar?

Yo creo que la he incorporado como una filosofía y un estilo de vida. Es algo muy armónico el dedicar un tiempo formal a sentarme a facilitar esa conexión conmigo misma, a resetear mi mente, a escucharme, a sentir cómo la tensión y mi conciencia se sostienen en el presente y cómo puedo amablemente acompañar esta experiencia a través de la meditación.

Y, luego, esto también se ha convertido en una herramienta a nivel informal, en las actividades diarias, que me acompaña para aprender a regular y a surfear diferentes dificultades que aparecen en el día. He aprendido a armonizar continuamente mi sistema con cada una de las circunstancias que ocurren.

En realidad, empieza a tener un sentido cuando sientes que la meditación se ha incorporado como una herramienta en tu día a día y a cada instante. De tal manera que, si ocurren dificultades o momentos dolorosos, no aumente este sufrimiento, sino que se aprenda a detectar y a activar los mecanismos para aliviarlos. Tenemos mecanismos para ello, pero nuestra mente está tan agitada y dispersa que no es capaz de darse cuenta de cómo hacerlo.

En «El poder sanador del silencio» hablas de los obstáculos que nos pueden aparecer a la hora de meditar, ¿tú qué obstáculos te encontraste?

Uno de los principales obstáculos -como la descubrí tan joven- ha sido la adquisición del hábito continuo. En esto me ha servido respetarme y escucharme y sortear las diferentes etapas. Sé reconocer cuándo he perdido el hábito de la meditación, me doy cuenta y puedo recuperarlo. Son diferentes oleadas que han ido suavizándose conforme a mi práctica. Y el hábito de meditar ha ido asentándose en mi vida como un proceso más natural.

¿Cómo podemos adquirir ese hábito continuo?

En consulta, las excusas que más suele poner la gente es el «no tengo tiempo para meditar» o «mi mente se acelera más cuando me pongo a meditar». Lo que yo les digo es que no necesitan más tiempo para meditar, sino cambiar la cualidad de su tiempo, cambiar las prioridades y que esto pueda adquirir un hábito. Al final es aprender y querer vivir de otra manera. De una manera más armónica, y para eso no necesitamos más tiempo. El tiempo es el que es y es limitado. Y, a partir de esta realidad, es cómo decido habitar este tiempo. No forzarte y respetarte en esta adquisición del hábito para poder ampliar los tiempos poco a poco. No te pongas una exigencia que, al final, te haga abandonar el hábito.

Es importante saber que esto ocurre cuando empezamos a meditar. Cuando te pones a meditar sientes que la mente se agita mucho o que te agobia más porque habla más, pero esto se entrena y se aprende a que la mente no coja tanta velocidad. Hay que tener paciencia.

En tu libro también hablas de vivir en equilibrio, para ti, ¿qué siginifica vivir en equilibrio?

Aunque vengan dificultades, sufrimiento, dolor y diferentes etapas más complicadas, consigas armonizar tu vida. Y que puedas conseguir de cada una de las dificultades, la sensación de salir ganando. Para mí, lo más importante es saber que tus valores y tu sentido vital sigue estando en tu día a día, a cada instante y que te sientes capaz de seguir moviéndote hacia esa dirección.

También es importante no dejarnos llevar por el piloto automático. Cuando no somos conscientes de nuestro presente, funcionamos en desequilibrio, disperso y agitado. El resultado de todo esto va a ser aumentar tu sufrimiento. Si vivo en equilibrio, voy a ser capaz de reconducirme, redirigirme y de vivir en armonía conmigo misma y con los demás. Esto también se ve reflejado en el entorno porque mis relaciones sociales también mejoran. Empatizo con el dolor ajeno y, además, tengo la intención de querer aliviarlo.

Si tuvieras que darle un consejo a alguien que quiere empezar a meditar, ¿cuál sería?

La primera parte sería reconectar con la verdadera intención. El «para qué quiero empezar a meditar» y seguro que si la intención es verdaderamente intensa, se abrirá a un compromiso mayor, que, en realidad, te llevará a transformar tu vida. Tienes que ver con qué tipo de meditación te conviene empezar o qué tiempo hacerlo. Por eso, en mi libro propongo tres formas de practicar la meditación para que podáis elegir esa con la que te sientes más identificado en estos momentos y, desde ahí, seguir avanzando sin desistir.

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