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Una cucharadita de semillas de lino completa el desayuno. FOTO: Freepik.
ALIMENTACIÓN
Si eres fan de la avena para desayunar, te proponemos añadir un plus de vitaminas que, además, acaba con el estreñimiento: semillas de lino.
Por María Corisco
1 DE JULIO DE 2024 / 08:22
Hasta no hace mucho tiempo, el lino era tan solo un tejido con el que confeccionar prendas refrescantes molonas e ideales para el verano. En los herbolarios también se podían encontrar suplementos de linaza, que estaban indicados para combatir el estreñimiento (cero glamour). Pero, desde hace unos años, las propiedades saludables de estas semillas han salido a la luz y se han abierto hueco en la despensa de los amantes de la alimentación orgánica y natural. Y un gesto tan sencillo como el de añadir una cucharada de semillas de lino a tu desayuno puede brindarte distintos beneficios, y no solo para tu digestión.
“Estas semillas, también conocidas como linaza, proceden de la planta Linum usitatissimum”, explica la dietista-nutricionista Belén Rodríguez, que destaca que sus propiedades han sido conocidas y utilizadas por la humanidad durante miles de años: “Se cree que se comenzó a cultivar en Mesopotamia alrededor del 3.000 a.C, tanto para la producción de lino como para la alimentación. También la utilizaban los antiguos egipcios, e Hipócrates recomendaba su uso para tratar problemas digestivos alrededor del 650 a.C”.
Con respecto a su popularidad actual, la experta señala que, en las últimas décadas, “ha habido un aumento significativo en la investigación científica que respalda los beneficios para la salud de las semillas de lino, y que han demostrado sus efectos positivos sobre la salud cardiovascular, la digestión, el control del azúcar en sangre y la prevención de enfermedades crónicas. Asimismo, también han influido los movimientos en favor de una alimentación más saludable y natural, así como de las dietas veganas y vegetarianas”.
Las semillas de lino se pueden consumir de múltiples maneras, ya que se trata de un ingrediente fácil de incorporar en una variedad de recetas, incluyendo panes y productos horneados. Pero también se pueden consumir en crudo, sin más, simplemente añadiendo una cucharadita a tu yogur o batido favorito, o bien espolvoreándolas sobre el cereal o la avena.
Si quieres maximizar la absorción de los nutrientes presentes en las semillas de lino, lo mejor que las muelas o tritures, ya que “tienen una cáscara dura que es difícil de digerir para el cuerpo humano. Cuando las semillas de lino no se muelen, pasan a través del sistema digestivo sin descomponerse, lo que significa que no absorbes muchos de sus nutrientes”, explica Belén Rodríguez.
En cambio, cuando las mueles, se rompe esta cáscara, lo que permite que el cuerpo acceda y absorba los nutrientes que contienen, como los ácidos grasos omega-3, fibra y lignanos.
Para molerlas, puedes utilizar un molinillo de café, un procesador de alimentos o, sencillamente, comprar semillas de lino ya molidas. En este caso, pueden venir etiquetadas como “linaza”.
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