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No quieres comida sana, solo carbohidratos y grasas. / Foto: WIldfox

ALIMENTACIÓN

Por qué siempre te apetece comer comida basura después de salir de fiesta

Uno de los peajes después de una noche de excesos es ese agujero en el estómago que te pide con urgencia comer grasas, carbohidratos y refrescos con gas y azúcar. Descubre qué te está diciendo tu cuerpo.

Por María Corisco

30 de abril de 2024 / 17:00

No es solo dolor de cabeza, confusión mental y sensación de estar abotargado. Las mañanas de resaca suelen acompañarse, también, de un cierto malestar digestivo, de un vacío en el estómago que te hace desear con todas tus fuerzas un atracón de comida basura. Nada de ensalada o pavo a la plancha: lo que de verdad quieres es una hamburguesa con doble de bacon, o una pizza con doble de queso, o cualquier otro tipo de junk food repleto de grasas y carbohidratos. Y, para calmar la sed y aliviar la boca de estropajo, nada mejor que un refresco azucarado y lleno de burbujas.

No te pasa sólo a ti. “Cuando consumimos una cantidad considerable de alcohol se producen una serie de cambios bioquímicos y fisiológicos en nuestro organismo, que conllevan una serie de efectos desagradables”, explica la dietista-nutricionista María Martín. “Entre ellos, la deshidratación, irritación del estómago, desbalance de electrolitos, inflamación, disrupción del sueño… Estos síntomas pueden variar en intensidad dependiendo de cuánto alcohol hayas tomado, tu tolerancia individua y la presencia de otros factores, como el estrés y la falta de sueño”.

Por qué te apetece comida basura

Todo este malestar se materializa en un deseo: comida basura. Y hay razones fisiológicas para ello:

  • Deshidratación: la resaca suele ir acompañada de deshidratación, ya que el alcohol es diurético y provoca que el cuerpo elimine más líquidos de lo normal. Además, puede afectar a los niveles de electrolitos como el sodio, el potasio y el magnesio, lo que puede contribuir a síntomas como fatiga, debilidad muscular y calambres. Esto puede desencadenar antojos de alimentos salados, como la comida rápida, ya que tu organismo busca recuperar los electrolitos perdidos.
  • Desequilibrios en los niveles de azúcar en la sangre: el consumo excesivo de alcohol puede afectar los niveles de azúcar en la sangre, lo que puede hacer que experimentes fluctuaciones en tus niveles de energía y desees alimentos ricos en azúcar y carbohidratos simples para obtener un impulso rápido de energía. De ahí esos antojos de comida rápida y alimentos altamente procesados que son ricos en azúcares simples y carbohidratos refinados.
  • Cambios en los neurotransmisores: el alcohol puede afectar los niveles de neurotransmisores en el cerebro, como la dopamina y la serotonina, que están involucrados en la regulación del estado de ánimo y el placer. Después de una noche de consumo de alcohol, es posible que experimentes una disminución en estos neurotransmisores, lo que puede aumentar los antojos de alimentos reconfortantes y placenteros, como la comida rápida.
  • Hábitos y asociaciones: las personas tienden a asociar la comida rápida con eventos sociales, como salir de fiesta o beber alcohol. Por lo tanto, es posible que tengas antojos de comida rápida como resultado de asociaciones mentales entre la comida y la diversión social, especialmente si has consumido alcohol la noche anterior.

El papel de la galanina

Recientemente se ha empezado también a estudiar el papel de un neuropéptido, la galanina, en la gestión de la resaca y del antojo por la comida basura los días después de haberte excedido con el alcohol. “La galanina actúa como neurotransmisor o neuromodulador en el sistema nervioso y tiene una amplia variedad de funciones”, señala María Martín:

  • Modulación del dolor: la galanina puede estar involucrada en la regulación de la percepción del dolor. Se ha demostrado que tiene efectos analgésicos en ciertas condiciones, y su liberación aumenta en respuesta al dolor.
  • Regulación del apetito: la galanina puede influir en la ingesta de alimentos y el balance energético. Se ha encontrado que niveles elevados en el cerebro están asociados con un aumento del apetito y la ingesta de alimentos.
  • Regulación del sueño y la vigilia: la galanina puede desempeñar un papel en la regulación de los patrones de sueño y vigilia. Se ha sugerido que puede promover el sueño y la relajación en ciertas circunstancias.
  • Funciones cognitivas: la galanina puede estar implicada en procesos cognitivos como la memoria y el aprendizaje. Se ha demostrado en estudios con animales que la manipulación de los niveles de galanina en el cerebro puede afectar el rendimiento en tareas de memoria y aprendizaje.

Puede que te preguntes qué tiene que ver esto con la resaca y la comida basura, pero lo cierto es que las investigaciones sugieren que la galanina puede estar involucrada en algunos de los síntomas experimentados la mañana después de una noche de juerga, así como en los antojos de comida ultraprocesada.

“Los cambios bioquímicos y neuroquímicos que se experimentan en una resaca, y la liberación en el cerebro de ciertas sustancias pueden estar relacionados con síntomas como dolor de cabeza, fatiga y náuseas”, señala la experta. “Se ha demostrado que la galanina está involucrada en la regulación de la percepción del dolor, y niveles elevados en el cerebro pueden contribuir a la sensación de malestar experimentada durante una resaca”.

Además, la galanina “también puede influir en el apetito. Se ha sugerido que niveles elevados de galanina en el cerebro pueden promover la ingesta de determinados alimentos. Esto podría explicar por qué algunas personas experimentan antojos de comida basura durante una resaca, ya que estos niveles elevados podrían aumentar el deseo de consumir alimentos altos en calorías y grasas”.

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