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No hay nada más eficaz que llevar un gorro y una camiseta en la playa para evitar las temidas quemaduras solares./ Foto: Pexles.

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La diferencia entre una quemadura solar y una intoxicación de sol: cuál es la más peligrosa y cómo tratarla

Usar un protector solar, no tomar el sol entre el mediodía y las cinco de la tarde y llevar gorra y camiseta evitarán que los rayos UVA quemen tu piel. O pero aún, que sufras una intoxicación solar.

Por Marcos López

7 de julio de 2024 / 08:04

El verano está a la vuelta de la esquina y quieres lucir un moreno envidiable. Así que, como todos los años, ha llegado el momento de dejar que el sol te acaricie con sus rayos. En la piscina, en la playa o en tu propia casa. Da igual. Lo realmente importante es la duración de estos baños solares. No excederse y evitar que tu piel adquiera no ya un tono moreno, sino quemado. Menos aún achicharrado. Y es que de exponerte demasiado tiempo al sol, corres el riesgo de sufrir quemaduras y, lo que es más grave, una intoxicación solar. Te contamos lo que tienes que hacer para evitarlo.

Las quemaduras causadas por el exceso de sol son (muy) dolorosas y pueden arruinarte el verano. Además, el «pelado» de la piel que las suceden acabará echando por tierra tu ansiado bronceado. Pero aún puede ser peor. Mucho peor.

La doctora Shaaira Nasir, especialista en Dermatología, alerta de que «el exceso de sol puede provocar daños en el ADN celular y aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de piel. De hecho, quemarse por el sol cada dos años triplica la probabilidad de padecer un melanoma».

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Evitar el sol se asocia a un déficit de vitamina D

Atrás quedaron los tiempos en los que mucha gente tomaba el sol no ya sin una crema protectora, sino recurriendo a productos para promover la síntesis de melanina y acelerar su bronceado. Una falta de precaución que, demuestra la Universidad de Otago, se asocia a un mayor riesgo de melanoma. Pero es necesario que el astro rey irradie tu piel o, como revela la Universidad de Boston y les ocurre a tantos españoles, sufrirás un déficit de vitamina D. Lo importante es tomarlo en su justa medida.

La piel se enrojece e inflama

Pero llevas mucho tiempo al sol. Lo que provoca que tu piel se «queme» por tanta exposición a los rayos ultravioleta A –los famosos rayos UVA– y que acabe enrojecida e hinchada. Pero no te preocupes: se trata de una respuesta natural del sistema inmune, que promueve la inflamación de la zona al aumentar el flujo sanguíneo hacia las células cutáneas dañadas. Incluso es muy probable que sientas picor y mucho calor en las áreas sometidas a sobreirradiación, en las que podrían aparecer pequeñas ampollas.

Mucho más que una quemadura

Lo preocupante es cuando la duración de tu baño de sol es digna de un récord Guinness y sufres una intoxicación solar. La piel se viste de un rojo muy intenso y duele. Pero los efectos negativos van mucho más allá de los meramente cutáneos: padeces fiebre, deshidratación, dolor muscular y articular, cefalea, náuseas y mareos. Incluso puede que aparezcan ampollas en tus labios o que acabes perdiendo el conocimiento.

Utiliza un protector solar

Las quemaduras solares son muy comunes en verano. Sobre todo en las personas de tez clara y pelirrojas, cuya piel, ha revelado la Universidad de Newcastle, produce menos melanina para protegerse frente a los rayos UVA. Las intoxicaciones solares, no tanto. Pero tanto unas como otras son muy fáciles de prevenir. Básicamente, utilizando un protector solar. Es innegociable. Y con un factor de protección solar (SPF) de, cuando menos, 30. Por todo el cuerpo.

Los protectores solares «previenen no sólo la inflamación de la piel por la radiación UV, sino también su fotoenvejecimiento prematuro. Y es que con el tiempo, los rayos UVA dañan el colágeno y la elastina, provocando arrugas y un tono de piel desigual», indica la doctora Nasir, que a su vez destaca que «también evitan la hiperpigmentación, caso de las pecas y las manchas relacionadas con la edad, y el cáncer de piel». Tal es así que la experta recomienda embadurnarse con un protector solar a diario. Haga sol o esté nublado –las nubes pueden actuar como una lupa y amplificar el efecto de los rayos UV.

Ponte una gorra (y una camiseta)

Pero no hay que dejarlo todo en manos de un protector solar que, asimismo, debe llevarse durante el baño. Y es que el agua actúa como una lupa, magnificando la acción de los rayos UV. También es importante cubrir la cabeza y el cuerpo para protegerse aún más frente al sol. Por ejemplo, llevando un gorro y una camiseta. Y como has oído tantas veces, hay que evitar tomar el sol en las horas en las que sus rayos son más perpendiculares y, por tanto, más potentes –entre el mediodía y las cinco de la tarde.

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Qué hacer

Te has despistado y te has quemado. Lo que también tiene fácil solución. Básicamente, tienes que beber mucha agua para hidratarte y reponer los electrolitos perdidos, aplicar compresas frías y cremas hidratantes en las áreas quemadas (y dolorosas), y evitar que exponerlas al sol hasta que se hayan «sanado». También puedes recurrir a los antiinflamatorios como el ibuprofeno si el dolor te resulta excesivo.

Muy importante: estos sencillos remedios también son válidos cuando se sufre una intoxicación solar, si bien en estos casos es recomendable acudir a un médico.

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