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La agamia es un nuevo modelo relacional en el que no existen responsabilidades de pareja, pero no por ello se renuncia a los vínculos emocionales. / Imagen: @justinbieber

Relaciones

Qué es la agamia, el nuevo tipo de relación amorosa sin ataduras que arrasa en España

La agamia es un modelo relacional en el que los implicados no desean tener un compromiso con nadie, aunque sin renunciar al amor ni al sexo.

Por Sara Flamenco

10 de abril de 2024 / 13:30

Las relaciones afectivas no paran de cambiar. No todo el mundo desea una pareja para toda la vida, con la que casarse, tener hijos y junto a la que envejecer para ver crecer a sus nietos y comprarse un pisito en la playa. Así lo refleja el Instituto Nacional de Estadística, que afirma que, en 2021, ya había 14.115.300 solteros en España, siete millones eran hombres y más de seis millones eran mujeres.

Pero ya no se habla sólo de la soltería como un periodo transitorio entre una pareja y otra, sino como una forma de vida. Al igual que las relaciones ya no tienen por qué estar formadas sólo por dos personas y la fidelidad ha pasado para muchos a un segundo plano con las relaciones abiertas, ya no todo el mundo desea tener pareja. Y ahí es donde surge la agamia como una nueva forma de entender las relaciones, un modelo que se extiende ya por toda España y que puede tener serias consecuencias para la natalidad en nuestro país.

Qué es la agamia

La agamia es la elección consciente de no establecer vínculos matrimoniales o de pareja a largo plazo. El término deriva del griego, donde -«a» significa no o sin, y «gamos» se traduce como unión íntima o matrimonio, por lo que su significado sería ese, sin relación íntima. Encarna la decisión de muchos individuos de vivir sin buscar o desear la compañía romántica de otra persona.

Eso sí, el hecho de que no desees tener una relación de pareja con nadie no significa que eludas las relaciones sexuales o incluso emocionales, sino que es una forma más de participar en relaciones íntimas y experimentar sentimientos de amor, pero sin comprometerse a largo plazo con una pareja.

Los que eligen la agamia como forma de vida, encuentran así una vía para priorizar el autoconocimiento, la independencia y la satisfacción personal, sin las responsabilidades asociadas a una relación de pareja. Se trata de personas independientes que deciden vivir solas y no se comprometen con nadie a largo plazo, pero sin privarse de experimentar el amor. Según sus defensores, se trata de vivir con un mayor grado de libertad para buscar más honestidad en sus relaciones sin tener en cuenta el orden actual de la sociedad que favorece la vida en pareja.

El futuro demográfico, en peligro

El modelo tradicional de familia tiene una función en cuanto al control de la natalidad, y es que la favorece, ni más ni menos. Con la proliferación de otros modelos relacionales, como la agamia, en los que la creación de una familia no es una prioridad (e incluso se desecha, como en el caso de los DINKS), el nacimiento de nuevos bebés decrece, por lo que la población es cada vez más vieja, y esto puede suponer un problema a largo plazo. En resumidas cuentas, la agamia, si bien ofrece una opción de vida válida y satisfactoria para muchos individuos, también plantea desafíos y preocupaciones sobre su impacto en el futuro demográfico y las relaciones interpersonales en el país.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística de agosto de 2023, en España nacen cada día menos de 900 bebés, la cifra más baja desde que hay datos. De hecho, la tasa de fecundidad es de 1,3 hijos por mujer, un punto menos que la media mundial, que es de 2,3. Los únicos países que nos superan son Corea del Sur (con una media de 0,9), China (1,2) o Malta con 1,13. El resultado es que, en España sólo un 3,9% de la población tiene menos de cinco años, el segundo país en la cola de la Unión Europea. Y eso es un gran problema para la economía.

Con estos datos en la mano, España se encamina a ser el país más envejecido del mundo a partir de 2040. Si sumamos que cada vez hay menos nacimientos, pero la esperanza de vida no para de subir (España es el país con mayor esperanza de vida sólo por detrás de Japón), lo que ocurrirá en un futuro cercano es un problema económico de gran envergadura.

Según el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE), para 2050 habrá un 30% de personas que tendrán más de 65 años en España, lo que suponen seis jubilados por cada diez trabajadores en activo. O mucho cambian las cosas, o el modelo actual de pensiones peligra.

Pero no hay que responsabilizar únicamente a los nuevos modelos relacionales, de hecho es un motivo menor. La baja natalidad también puede explicarse debido al retraso de la maternidad por la imposibilidad de encontrar una estabilidad laboral, la falta de políticas de conciliación, el desempleo, la inseguridad económica, el incremento del coste de la vida (y creciendo) y la pérdida de poder adquisitivo. El caso es que el futuro ya no está tan asegurado como hasta ahora.

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