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por qué es importante la paciencia

Foto: Unsplash

PSICOLOGÍA

¿Sabías que tener paciencia te hace más fuerte? 6 claves para potenciarla al máximo

Vivimos en una sociedad en la que hemos perdido la paciencia. Lo queremos todo para ya, nos desesperamos fácilmente y nos cuesta llevar un ritmo de vida 'slow'. ¿Sabes cuáles son las consecuencias?

Por Mónica Heras

16 de marzo de 2022 / 18:48

Las maravillas de la vida moderna nos permiten comprar cualquier cosa a golpe de click y tenerlo en casa en tan solo minutos. Es fascinante que un mensaje cruce el mundo y recibamos la respuesta de manera instantánea. Podemos decidir las vacaciones desde el sofá, consultar el rendimiento escolar de nuestros hijos por el móvil o programar la lavadora mientras tomamos un café. Sin embargo, todos estos progresos de la tecnología nos han llevado a buscar la inmediatez en todo, haciendo que perdamos la paciencia.

Pese a ser una virtud de lo más nombrada, pocos la cultivan y es, en realidad, tan necesaria como beneficiosa para nuestra salud física y mental. Te invitamos a que te hagas un té, te sientes en tu rincón favorito, respires profundamente y te dediques un ratito de calma para descubrir las claves para tener más paciencia.

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¿De qué hablamos cuando mencionamos la paciencia?

La palabra paciencia deriva del latín patiens, que significa ‘el que padece o sufre’, y aunque no es que la paciencia nos haga sufrir directamente, sí que nos hace enfrentarnos con una de las cosas que más miedo nos genera: la incertidumbre, que nace de no recibir lo que queremos de forma inmediata.

La mala gestión de esta frustración nos hace reaccionar impulsivamente, sin darle un espacio a la reflexión. Cuando esto sucede, sufrimos, perdemos la calma y se nos hace imposible tolerar cualquier adversidad. Dado el momento que nuestra sociedad vive, esta incapacidad para la espera nos hace activar un mecanismo de ira y desesperación, bien sea ante el pedido de Amazon que no ha llegado a tiempo o ante situaciones más trascendentales para nuestras vidas.

La paciencia es pues, la capacidad de controlar nuestras emociones ante las adversidades y los imprevistos. Es aprender a tolerar y a gestionar la incertidumbre de la mejor manera posible, aceptando, comprendiendo y dejando un espacio para la reflexión.

Por qué es tan importante cultivar la paciencia

Te sorprenderá saber que cuando actuamos de manera impulsiva y no tenemos paciencia, la que está actuando es nuestra amígdala. Esta es la parte del cerebro que se activa ante situaciones de miedo y de estrés, permitiéndonos huir de manera rápida. Cuando esto sucede, se bloquea el lóbulo frontal, que es el encargado de tomar las decisiones acertadas, puesto que coordina todas la actividades cognitivas. Es el lóbulo frontal precisamente el que se activa cuando somos capaces de ser pacientes.

Por otro lado, la impaciencia genera estrés y ansiedad al no saber gestionar nuestras emociones. Es común que cuando las cosas no salen cómo y cuándo queremos, se detonen en nosotros una cascada de pensamientos catastofristas que nos hacen sentir aún peor. Sin duda, aprender a cultivar la paciencia nos proporciona bienestar a todos los niveles.

Otro de los puntos clave es el autocontrol. Cuando tenemos herramientas que nos ayudan a llevar mejor la incertidumbre, nos convertimos en personas más fuertes, inmediatamente sube nuestro nivel de resiliencia, de adaptación a la vida.

6 consejos para ser más paciente

  1. Reconoce tu impaciencia. El primer paso siempre es detectar esos momentos en los que estamos siendo impacientes. Darnos cuenta de cuándo llegan, qué los detonan y cuál es nuestra reacción. Resulta muy positivo anotarlo en un diario.
  2. Diferencia lo que depende de ti de lo que no. Cuando las cosas no dependen de nosotros, debemos relativizar, soltar las expectativas y dejar que sucedan (o no). En cambio, si la situación en cuestión tiene que ver uno mismo, entra en juego el esfuerzo, algo muy infravalorado últimamente. No hemos aprendido a disfrutar del camino que nos lleva a la meta, ni a esforzarnos por conseguirlo, así que a la primera de cambio abandonamos. ¿Ves la relación con la paciencia?
  3. Postergar la recompensa. Son muchos los expertos que recomiendan este método, especialmente cuando los tiempos entre el deseo y la recompensa son tan cortos. Para ello, basta con esperar un poco más para comernos algo que nos apetece mucho, alargarlo todo lo que se pueda. Esto nos permitirá darnos cuenta de que no pasa nada si el estímulo placentero tarda más en llegar.
  4. Vivir en el presente. La práctica del mindfulness nos propone poner conciencia plena en nuestra rutina diaria. No solo se trata de experimentarlo durante 10 minutos de meditación, sino a lo largo de todas las actividades que realizamos. Esto nos hace bajar las expectativas y dejar de vivir esperando.
  5. Más reflexión. Dejemos de hablar a bocajarro y empecemos a pensar antes de soltar cualquier cosa que nos pase por la cabeza. Esta práctica nos ayudará a bajar revoluciones, lo que nos llevará a ser más pacientes.
  6. Inhalar y exhalar. La respiración consciente es una de las herramientas más sencillas y eficaces que existen. Gracias a ella podemos manejar situaciones de ansiedad y traernos de inmediato al momento presente.

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