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Prestar atención: estas estrategias básicas te ayudarán a enfocarte en una tarea

 Fernando Rodríguez del Amo

Fernando Rodríguez del Amo

Psicólogo, sexólogo y terapeuta especialista en relaciones

La atención es la capacidad de procesar cierta información a la vez que se obvia otra. Pero, en ocasiones nuestra mente vaga sin que podamos prestar atención. ¿Cómo hacerlo? Estas pautas te ayudarán.

26 de febrero de 2024 / 10:25

Cuando zapeas en busca de algo que ver en la televisión y te detienes en un canal determinado es porque algo ha llamado tu atención. De entre todas las opciones posibles, tu cerebro ha decidido focalizarse en ese programa concreto de una manera selectiva, filtrando el resto de la información y descartando las demás posibilidades. Has conseguido un hito: prestar atención.

Cuando tomas esa decisión, el cerebro desplaza las señales desde la corteza óptica hasta la zona prefrontal, la responsable de la comprensión. Y esa atención que prestamos a eso que nos ha llamado la atención es imprescindible para el aprendizaje y la memoria.

Una vez que la información se procesa, un filtro de atención decide lo importante que es esa señal y qué procesos cognitivos deben estar disponibles. Por ejemplo, aunque cuando te miras los zapatos el cerebro procesa cada brizna de hierba que hay en ellos, un filtro de atención específico evita que las notes individualmente. Por el contrario, tu cerebro es capaz de percibir y escuchar tu nombre, incluso cuando estás en una habitación ruidosa.

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La otra cara de la moneda es la desatención, esa capacidad tan humana de distraernos, de llevar la mente a otra parte y volvernos ciegos a lo que hace un momento estaba captando nuestro interés.

La atención es una elección que nos dirige hacia lo que de verdad es importante para nosotros, pero todos sabemos que no siempre es así: a veces se desmelena y nos lleva a visitar más de lo que nos gustaría el mundo de las musarañas. ¿Por qué la atención no se puede colocar donde queremos y permanecer ahí?

¿Qué es la atención y cómo funciona?

La atención es la capacidad de procesar cierta información del entorno a la vez que se obvia otra. Esto sucede porque, tanto en capacidad como en duración, la atención es limitada y para gestionar adecuadamente ciertos asuntos hay que abstraerse de otros.

La atención requiere de un estado de alerta fisiológico imprescindible para percibir estímulos del entorno, ya sean externos o internos. Y esa alerta es fundamental para nuestro día a día, para el aprendizaje y para el funcionamiento de la memoria. De hecho, la atención es clave para registrar y procesar nueva información. Es decir, para aprender.

En la mayoría de casos, la ejecución de estas tareas requiere de la acción conjunta de distintos tipos de atención, que no son excluyentes entre sí.

¿Cuáles son los distintos tipos de atención?

Igual que hay distintos tipos de memoria, también hay diferentes tipos de atención. Esas tipologías no son compartimentos estancos, puesto que nuestro cerebro funciona como una red funcional altamente compleja y, en la mayoría de las ocasiones, utiliza a la vez distintos tipos de atención. Esa capacidad de alternar y utilizar eficazmente los diferentes tipos de atención se denomina ‘control atencional’.

1. Atención focalizada
Es la habilidad para responder específicamente a un estímulo externo por cualquier vía sensorial o a señal interna del cuerpo. Este tipo de atención, permite detectar rápidamente los estímulos relevantes. En palabras más sencillas, es la atención que se enfoca en lo que nos llama la atención, como una luz, un sonido o un olor.

2. Atención sostenida
Es la capacidad de mantener la atención de forma consistente durante un periodo de tiempo más o menos prolongado, y está emparentada con la concentración. Los últimos estudios sugieren que esta capacidad va aumentando hasta, aproximadamente, los 40 años de edad y luego va decayendo lentamente.

3. Atención selectiva
Este tipo de atención permite seleccionar, de entre una variedad de estímulos, la información relevante a procesar, a la vez que inhibe la atención a unos estímulos para tender a otros. Dicho de otro modo, la atención selectiva implica filtrar los estímulos que nos rodean para centrarnos en la información que nos interesa. En la modalidad visual, por ejemplo, la atención selectiva nos permite procesar estímulos relevantes mientras se suprime el procesamiento de otros irrelevantes para la tarea que pueden aparecer simultáneamente en el campo visual.

4. Atención dividida y alternante
La atención dividida es aquella que nos permite atender a dos informaciones o fuentes de estímulo al mismo tiempo, mientras que la alternante permite cambiar el foco de atención entre distintas tareas de diferente nivel de exigencia cognitiva.

¿Por qué nos distraemos?

Los tipos de atención dividida y alternante estimulan la atracción que sentimos hacia las novedades tecnológicas (ya sea un videojuego, un reel de Instagram o una publicación en TikTok), ya que el circuito de recompensa cerebral privilegia lo que es nuevo y estimulante.

Esta circunstancia hace que el mundo virtual esté cambiando nuestro comportamiento y las relaciones con los demás, porque secuestra nuestra atención con novedades constantes y con relaciones insustanciales con personas con las que no tenemos un contacto directo.

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En el caso de los adolescentes y los jóvenes, que pasan de media siete horas al día usando dispositivos digitales, la situación empieza a ser extremadamente grave, ya que dedican más tiempo a las pantalla que a las auténticas relaciones. Eso favorece la atención selectiva, pero no la creativa, que se fomenta a través del juego libre y las relaciones presenciales.

¿Cómo enfocar tu mente?

La contribución que hace la neurociencia es el desarrollo de nuevos procedimientos introspectivos que permiten observar las fuerzas que gobiernan la atención para aprender a dirigirla. Puedes practicar lo siguiente:

1. Practica mindfulness o atención plena
Poner la atención en un solo foco y observar el contenido de la mente sin juicios. Nos detenemos a contemplar qué sucede aquí y ahora. n Colorea mandalas: son dibujos circulares que hay que colorear. Favorecen la concentración y la relajación.

2. Realiza pasatiempos
Juegos como buscar las diferencias o las sopas de letras ayudan a ejercitar la atención de forma entretenida.

3. Evita la multitarea
Practica una sola actividad cada vez y procura concluirla. Saltar de una tarea a otra o practicar varias actividades a la vez debilita la capacidad de concentración.

4. Practica el poder del ahora
La pregunta es: «¿Qué estoy haciendo ahora?», y dirige tu atención solo a esa actividad.

Fernando Rodríguez del Amo Psicólogo clínico y sexólogo, Rodríguez del Amo es especialista en relaciones de pareja, detección de los patrones destructivos que conducen a su deterioro y coach experto en pautas, ejercicios y negociaciones para romper las barreras que bloquean la relación.

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