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Trabajar con un jefe como el de The Office puede ser una pesadilla. / Foto: The Office
SALUD MENTAL
Saber manejar a un jefe es una manera de evitar que esta situación nos llegue a afectar, tanto en el plano profesional como en el personal.
Por María Corisco
30 DE MAYO DE 2024 / 08:00
Hay un sinfín de categorías de jefes difíciles. Pueden ser sencillamente exigentes, pero también implacables, intolerantes, inflexibles o quisquillosos. Lidiar con un jefe como el protagonista de “The Office” puede llevarte al borde del abismo, pero, sin llegar a esos extremos, quien más y quien menos ha tenido por encima un superior con el que era realmente complicado trabajar en paz y sin estrés.
Según datos que maneja la plataforma Ringover, “casi la mitad de los españoles en activo reconoce sufrir estrés relacionado con su trabajo a diario, y casi siete de cada diez lo sufren al menos una vez a la semana”.
Puedes considerarlo algo inherente al mundo laboral, pero también plantearte con honestidad si este estrés está provocado por la persona que está al mando, por un choque de personalidades, por las capacidades de ambos -pocas cosas hay tan desagradables como un jefe poco cualificado que suple esta falta de capacitación con órdenes sin sentido- o por una sobrecarga de trabajo.
Por eso, a la hora de mejorar tus emociones en el plano profesional, es importante identificar en primer lugar qué tipo de jefe tienes. Según Milton Beck, director general de Linkedin para América Latina, “un mal jefe actúa de acuerdo con su propio interés y, muchas veces, no está alineado al propósito y a los valores de la empresa. El límite de cuánto soportamos a un superior con ese perfil y ese tipo de comportamiento, depende de cada uno”.
Desde esa perspectiva, su consejo ante un mal jefe es “buscarse otro mejor”.
Pero no siempre un superior difícil es un mal jefe. Como señala Milton, “existen líderes que, si bien son difíciles para la convivencia diaria, son buenos en lo que hacen. Su forma de comunicarse o su estilo de trabajar muchas veces no late al mismo compás que las expectativas del equipo, pero, sin dudas tienen la autoridad para estar donde están. Por ejemplo, las personas sienten que él o ella tiene un nivel demasiado alto de exigencia o que hace microgerenciamiento de tareas (no se trata de un rasgo de personalidad o de un tipo de liderazgo, como a veces se cree, sino de una falla en los aspectos fundamentales a la hora de delegar)”.
Identificar si nuestro jefe es exigente es el primer paso para conseguir una buena relación laboral. Los expertos de Ringover señalan algunas de las características que nos permiten saber que estamos ante una persona con una alta demanda profesional:
No es sencillo vivir bajo esa presión. No obstante, apunta Beck, “cuando el problema no tiene que ver con diferencia de valores, es posible aprender de y con esos profesionales. Pero, para eso, es necesario modificar nuestra postura”.
Entre otros consejos, el director general de Linkedin recomienda "prestar también atención a los puntos positivos de tu superior, esforzándonos para ver qué cualidades te inspiran admiración o respeto". También recomienda “agudizar la empatía”, “tomar perspectiva” y utilizar una comunicación asertiva.
Patricia Mampel, responsable de marca y contenidos de Ringover en España, apunta que “saber manejar a un jefe exigente puede convertirse en una oportunidad en la carrera de cualquier profesional. Es cierto que al principio puede costar adaptarse a su ritmo pero, una vez se ajustan expectativas y estrategias, el trabajo diario será mucho más eficiente, optimizando tiempo y esfuerzo”.
En este sentido, apunta los siguientes consejos que pueden ayudar a tener una relación laboral fluida: