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En nuestro peluquero depositamos toda nuestra confianza y este puede ser un buen tubo de escape para las preocupaciones./Fotograma de Criadas y señoras.

Salud mental

Por qué le cuentas todo a tu peluquera: la razón por la que te desahogas más que cuando vas al psicólogo

Los psicólogos y los especialistas de los salones de belleza nos explican por qué se crea un vínculo de confianza tan fuerte en las peluquerías que te hace sentir casi como en casa.

Por Michelle Avís Melgosa

2 de diciembre de 2023 / 08:00

Ir a la peluquería es un acto de autocuidado y de amor propio. Es dedicarte unas horas para echar el freno, relajarte y dejarte llevar por el momento mientras tu peluquero se pone manos a la obra con tu melena. Y esa conexión que se genera mientras estás sentado en la silla frente al espejo va mucho más allá de lo estético. También es una ocasión en la que muchos aprovechan para desahogarse y contar todo lo que se les pasa por la mente, como si de una consulta terapéutica se tratara. A los peluqueros se les cuenta todo, desde cotilleos hasta las más profundas preocupaciones. Así lo explican los psicólogos y los propios profesionales de los salones de belleza.

«Se trata de un espacio en el que se ha generado confianza y una vinculación con la peluquera, y esto siempre ayuda a que compartamos las cosas del día a día o las que más te preocupan. Otro factor que influye es que se cuenta con un espacio de tiempo sin actividad y sin hacer nada y esto facilita a que se hable e intercambie impresiones para llenar ese espacio», explica Belén Colomina, psicóloga y experta en meditación.

Crear esta interacción, compartir y expresar pensamientos en la peluquería es bueno porque alivia el estado emocional. Es un escenario en el que te relajas mientras te tratan el pelo, señala la psicóloga. Pero también advierte que «hay que tener en cuenta con quién y en qué lugar hay que hacerlo. Muchas veces, más allá que el alivio, lo que se consigue es que aumente la preocupación, el bucle o que se acumulen más pensamientos negativos. Hay preocupaciones que deben estar ubicadas en un lugar seguro, con un profesional o alguien de confianza, que sepas que puede llegar a entenderte en profundidad».

Las acciones de autocuidado que haces en nuestro día a día te ayudan a potenciar la salud física, emocional, mental y social, explica la psicóloga experta en autocuidado Beatriz Galván. Y cuando tienes poco tiempo para dedicarte a ti mismo, estos actos tienen el doble de importancia. Los valoras más porque no es algo que suelas hacer con frecuencia.

Un vínculo duradero y de mucha confianza

«En la peluquería se establece una relación de mucho tiempo», asegura María Baras, peluquera y directora del salón Cheska. «En especial, las mujeres pasamos mucho tiempo en la peluquería porque entre el color, el corte… la media es entre dos o tres horas. Después de muchos años se establece una relación en la que empiezas hablando del pelo. Los cambios hormonales o emocionales afectan a la calidad del cabello y, al final, tu peluquera se convierte en tu consejera capilar», explica la experta.

Pero cuando esa relación se prolonga durante años y existe una confianza suficiente, tu peluquera ya no sólo es una consejera capilar, sino que se convierte en consejera para todo. «Yo me alegro con mis clientes, lloro con ellos, y ellos también conmigo. Al final las peino para todos los eventos más importantes de la familia, las bodas, los bautizos, el nacimiento de sus hijos, los embarazos…», afirma Baras.

Aquí es justo cuando el papel de tu peluquera cambia y pasa a ser esa persona con la que puedes hablar de todo. Y además, es una figura que asocias a los momentos más importantes de tu vida.

Por otro lado, Charo Palomo, directora de Atelier Charo Palomo, también cuenta que este desahogo de los clientes con sus peluqueros se debe a que se conocen mucho y, de alguna manera, los peluqueros forman parte de sus vidas.

«No pertenecemos a su núcleo. Es decir, una señora puede venir al Atelier y contarnos un problema concreto que le pasa y aquí se queda. No pertenecemos a su grupo de amigos, ni a su familia, pero se desahogan mucho porque, a pesar de no ser de su núcleo, sí te conocen bastante», reflexiona Palomo.

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Además, se produce un contacto muy directo entre cliente y peluquero. «De alguna manera, la clienta se pone en tus manos y se abre en canal para que tú veas quién es, y lo que le gusta y eso genera una confianza que no se genera en otros sitios. Hay mucho contacto, hay mucha piel», explica la experta.

Estas también son algunas de las razones por las que hay personas que llevan años sin cambiar de peluquería. «Hay relaciones de clientes y peluqueros que ya se pueden considerar amistad. Para mí, lo más importante es que lo que te cuentan, aquí se queda», asegura Palomo.

Además, esta situación no sólo se genera con las clientas de toda la vida, sino también con los clientes que van por primera vez, ya que si estos consiguen sentirse como en casa, volverán y el vínculo de confianza también se genera tarde o temprano.

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