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La industria del fast fashion es una de las más contaminantes del planeta. FOTO: Instagram @silbonmoda
Lifestyle eco
Es posible vestir con estilo y conciencia ecológica, aunque eso pasa por comprar menos prendas pero de mayor calidad.
Por Sara Flamenco
31 DE MARZO DE 2025 / 17:22
Vivimos en un mundo en el que cualquier cosa que deseemos lo tenemos a un golpe de clic. Quizá el individuo medio se lo piensa dos veces antes de adquirir un producto que suponga un desembolso económico considerable, pero para comprar una camiseta o unos pantalones, no lo meditas tanto. Y sobre todo ahora, que las tendencias cambian cada semana y la ropa cada vez es más barata.
«La industria de la moda rápida (fast fashion) ha convertido la ropa en artículos desechables, al igual que nos acostumbramos a los plásticos de un solo uso, nos hemos acostumbrado a la moda de un solo uso«, señala Celia Ojeda-Martínez, responsable de Biodiversidad y Consumo de Greenpeace. Esta deriva de la industria textil la ha convertido en la segunda más contaminante del planeta, precedido únicamente por el energético. Según datos de la ONU, el consumo masivo de ropa, genera miles de toneladas de emisiones de CO2, además de la enorme cantidad de agua y productos químicos necesarios para su fabricación.
¿Y qué puedes hacer tú a nivel individual para parar este proceso? Existen diversas maneras de ayudar, como comprar ropa de segunda mano o reaprovechar las prendas que ya tienes, pero si necesitas renovar tu armario, siempre puedes recurrir a firmas que valoren más la integridad del planeta.
Por ejemplo, la firma Silbon tiene su propia línea eco basada en prendas de alta calidad con un diseño atemporal que garantiza su durabilidad, reduciendo así el impacto ambiental. «Estamos convencidos de que la moda puede ser responsable y sostenible sin sacrificar calidad ni estilo«, dicen desde Silbon. Son varios los pilares en los que basan su producción textil. Para empezar, todo se realiza en países cercanos para reducir su huella de carbono, además de utilizar materiales orgánicos, materias primas recicladas y tintes ecológicos. Pero es que además, han modificado su tecnología para reducir la cantidad de agua empleada en el proceso y los productos químicos necesarios.
Quizá no te lo hayas planteado nunca, pero la industria textil es una de las más contaminantes, siendo la responsable de aproximadamente el 20% de la contaminación mundial de agua potable. «Una de las principales razones por las que la industria textil es una de las más contaminantes del planeta es la cantidad de residuos que genera. La industria del fast fashion ha cambiado el concepto de la moda y la gente ya no busca calidad, sino cantidad, lo que hace que se fabrique a un ritmo vertiginoso», indica la abogada Clementine Baldon. Según datos del Parlamento Europeo, para elaborar una sola camiseta de algodón, se necesitan 2.700 litros de agua dulce, que es la cantidad de agua que bebe una persona en dos años y medio.
Pero esta no es la única razón que coloca a la industria textil entre los primeros puestos de las más contaminantes. «El transporte también es un factor importante en términos contaminantes. Estas prendas suelen fabricarse en lugares como Asia, y su transporte requiere de litros y litros de combustible que vuelca sus residuos al aire», indica Baldon. «Además, la gran mayoría de las prendas que venden en empresas como Shein o Temu están realizadas con materiales sintéticos, cuyo principal ingrediente es el petróleo«, continúa.
La producción en masa es un problema creciente, pero no existiría esta producción si no existiese la demanda. «Cada vez que adquieres una prenda a un precio tan bajo como el que existe actualmente, se está pagando un precio por otro lado. Está muy bien la democratización de la moda, pero este cambio de paradigma en el se quiere renovar el armario cada poco tiempo, está haciendo pagar un precio muy alto al planeta«, reflexiona Clementine Baldon.
La moda es una forma de expresión. Incluso aquellas personas que deciden seguir las tendencias, vuelcan una parte de su propia personalidad en aquello con lo que se visten. Pero el auge del fast fashion ha hecho posible renovar el armario por completo en cada temporada, lo que no es sostenible a nivel ecológico. Aunque no lo creas, es posible vestir con estilo y conciencia ecológica siguiendo unas pautas sencillas (y sí, comprando menos pero de mayor calidad):
Te compras la camiseta de España, discutes con el árbitro desde el sofá y acabas diciendo "hemos ganado" como si hubieras pisado el césped. Y todo esto tiene una explicación.