Las mujeres perfectas tienen cuerpos perfectos y llevan una dieta ideal. La obsesión por los cuerpos perfectos y lo healthy se ceba con especial afán en las mujeres.
DICEN QUE EL TRABAJO DIGNIFICA...
Amar tu trabajo no inmuniza. A veces, cuanto más das, antes te quemas. Tres expertas explican por qué el entusiasmo también agota y cómo recuperarlo
Interpretar una melodía a pleno pulmón mejora la respuesta inmunitaria. Si además se hace en grupo, incrementa la sensación de pertenencia a un colectivo y el apego.
EL ENTORNO SOCIAL ES UNA CURA ANTIESTRÉS
Nuestras abuelas ya hacía flourishing sin saberlo. Ellas se sacaban las sillas a la fresca y se ponían al corriente con las amigas mientras cosían. Era su seguro de salud mental.
A MÁS CALMA, MENOS DESPISTES EN EL COCHE
Entrar en el coche no debería ser sinónimo de ponerse nervioso. Ya que los atascos, las obras o las prisas no se pueden evitar, algunas prestaciones del coche están diseñadas para poner la mente en calma.
DI NO A LAS SONRISAS FORZADAS
No importa que las malas caras estén mal vistas en la sociedad. La inteligencia emocional no es pensar en positivo, sino permitirnos nuestras emociones negativas sin sentirnos culpables.
ESTILO WELIFE, EN VERSIÓN CASCARRABIAS ENTRAÑABLE
En tiempos de sonrisas forzadas y complacencia, el actor ha hecho de las quejas y los bufidos parte de su personalidad. Y la verdad es que lo borda.
CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN INVERNALIA
Hay parejas donde el enfado se muestra con un atronador silencio. Lo que puede ser mucho peor que los gritos. Y es urgente descongelar esa atmósfera gélida antes de que arrase con la relación.
Nuestro cerebro suele construir un relato que no siempre refleja la realidad. Da más valor a lo negativo que a lo positivo y valida que huyamos del esfuerzo. Anota todo y controlarás tu propio relato.
SER DOÑA PERFECTA DAÑA GRAVEMENTE LA SALUD
Buscar la excelencia no es el problema. Creer que solo lo perfecto vale, sí. El perfeccionismo relativo enseña a soltar sin rendirse
LA DIVA CAMBIANTE, AL ESTILO WELIFE
Ha pasado de encarnar la juerga en Despechá, a recluirse en una magnífica espiritualidad en Lux. Cambiante y segura de su nuevo yo. Bienvenidos a la nueva Rosalía