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¿Cómo te afecta lo que comes? /Foto: Wildfox.
SALUD MENTAL
La obsesión por controlar lo que se come para no engordar daña la imagen que se tiene de uno mismo y el valor que te das como persona.
Por María Corisco
21 DE MARZO DE 2024 / 07:30
Contar calorías, pesar cantidades, intentar no probar los hidratos de carbono, calcular cuánto, cómo y a qué hora comer… Y, al mismo tiempo, sentir culpa cuando se baja la guardia y se cae en la tentación de saltarse tantas prohibiciones. Eso es en lo que consiste vivir a dieta. Hacerlo no es fácil, pero la dificultad va mucho más allá de la restricción: esa relación con la comida de quienes viven permanentemente pendientes de ella tiene un fuerte impacto en su forma de valorarse, de quererse, de entenderse y de mostrarse al mundo. Un impacto en la autoestima, pero también, como explica la psicóloga Ana Morales, experta en coaching nutriemocional y autora del libro ¡Qué buena estoy! Tira a la basura las dietas y vive con salud emocional, en el autoconcepto.
“Autoestima y autoconcepto están relacionados con el modo en que nos definimos a nosotras mismas, pero desde diferentes ángulos”, explica:
Ambas ideas están íntimamente relacionadas, pero hay una diferencia más: la influencia del exterior: “El autoconcepto está muy influenciado por cómo los demás nos ven. La autoestima se refiere a cómo nos valoramos con independencia de cómo nos vean los demás”.
Vivir en la cultura de la dieta afecta muy negativamente a la autoestima, señala Ana Morales. “Desde esta cultura se promueven unos estándares de belleza que en muchos casos son inalcanzables y nos crean ciclos de expectativas y fracasos”.
Estos ciclos son bien conocidos por quienes viven a dieta: uno piensa que esta va a ser “la intentona de verdad, la buena”, y cuando no es así se produce el fracaso. “Con este enfoque, el fracaso nos lleva a la vergüenza y a la culpa, y nuestra percepción de nosotras mismas se devalúa completamente. Nos sentimos incapaces de alcanzar esos ideales o de mantener una dieta; esto tiene un fuerte impacto sobre la autoestima, ya que sentimos que estos ciclos de expectativa-fracaso disminuye nuestro valor como persona”.
También el autoconcepto se ve afectado, aunque de una manera más sutil y a más largo plazo, señala la psicóloga. “¿Qué piensa una persona que no puede seguir unas pautas dietéticas o alcanzar el ideal físico? Se centra solo en la parte corporal”. Desde su consulta, Ana Morales pregunta a su pacientes qué supone, dentro de su escala de valores, ese “perder peso a toda costa. Les pido que enumeren sus cinco valores y suelen hablar de familia, amor, amistad… Y el perder peso no está dentro de esos valores”.
Se da así la paradoja de que, de todas nuestras habilidades y valores, el peso no está en relación con ninguna, pero lo ponemos en el número uno del pedestal. “Descuidamos el resto, solo nos fijamos en el cuerpo y en la alimentación. Y cuando tratamos de seguir estas dietas restrictivas se nos olvida atender a nuestras necesidades físicas y emocionales”. Por el hecho de estar a dieta, decidimos que no podemos salir a cenar con nuestros amigos; por el hecho de no tener el cuerpo que deseamos, renunciamos a un plan de playa o de piscina.
Finalmente, cuando uno se siente verdaderamente estancado -fundamentalmente en el tema de creencias- puede ser muy útil acudir a una terapia especializada. “Es importante desmontar creencias negativas, o al menos neutralizarlas”.
Recorrer cientos de kilómetros sin más compañía que la propia sombra se hace con los pies y con la mente.