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El Ho’oponopono, la forma hawaiana de perdonar. FOTO: fotograma de Amor en Hawái (1961)
SALUD MENTAL
Esta práctica ancestral se basa en la repetición de palabras como "lo siento", "perdóname", "te amo" y "gracias". Con ella se busca restaurar la armonía.
Por María Corisco
20 DE JUNIO DE 2024 / 08:21
Pedir disculpas y dar las gracias. Es la esencia de una antigua práctica hawaiana de reconciliación y perdón, utilizada desde tiempos ancestrales por las familias para resolver los conflictos y restaurar el equilibrio en las relaciones. Es el “ho’oponopono”, y desde Hawai ha llegado a Occidente para ayudar a recuperar la armonía.
No se conoce con exactitud su origen, pues es una tradición que se transmitía por vía oral, señala Cata Vera, experta en terapias alternativas: “En hawaiano significa “corregir”, y se refiere a un proceso basado en la creencia de que las dificultades y enfermedades están causadas por conflictos no resueltos en las relaciones familiares”.
En la tradición original, era común que una persona mayor o un sanador (kahuna) facilitara el proceso, guiando a los miembros de la familia a través de un ritual de confesión, arrepentimiento y perdón para restaurar la armonía. A mediados del siglo XX, Morrnah Nalamaku Simeona, una sanadora hawaiana, adaptó y popularizó esta práctica de forma que cualquier persona la pudiera llevar a cabo sin necesidad de mediadores y fuera del contexto familiar tradicional. De su mano, se fueron creando talleres y seminarios de Ho’oponopono por todo el mundo.
“En nuestro entorno, el Ho’oponopono ha sido adoptado como una técnica de autoayuda y desarrollo personal”, explica Cata Vera. “Básicamente, la práctica se centra en la repetición de frases como "Lo siento", "Perdóname", "Te amo" y "Gracias", con el objetivo de liberar emociones negativas y limpiar el subconsciente”.
Para iniciarte en su práctica, explica Cata Vera, el punto de partida es la identificación del problema: “Debes identificar una situación, emoción o relación que necesita sanación. Puede ser algo específico -por ejemplo, una discusión en el trabajo-, o una sensación general de malestar”. A partir de ahí, se pronunciarían las frases de sanación:
Estas frases se repiten mentalmente o en voz alta, de manera continua y meditativa, concentrándote en el problema que deseas resolver.
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