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El sofisticado algoritmo de TikTok genera más adicción, sobre todo en las generaciones más jóvenes. FOTO: Pexels.
Mente
Analizamos las razones por las que ha aumentado la adicción a las redes sociales y a TikTok en particular.
Por Sara Flamenco
26 DE MARZO DE 2025 / 13:30
Nos encontramos en la era de las telecomunicaciones, con las redes sociales al frente de todo. Puede que si perteneces a la generación X o a la Millennial, su impacto en tu desarrollo psicosocial sea limitado, pero los más jóvenes son los más afectados por esta nueva forma de comunicación que afecta a todos los ámbitos de la vida.
«La Generación Z ha crecido en un entorno completamente digital, donde las redes sociales forman parte integral de su desarrollo social, emocional y cognitivo», explica María Quevedo, directora de tratamiento de la Clínica RECAL. A diferencia de las personas más mayores, que vivieron una transición gradual hacia el auge tecnológico, la Generación Z ha tenido acceso constante y temprano a dispositivos móviles y plataformas sociales, lo que ha influido en la construcción de su identidad y en la forma en que experimentan las relaciones interpersonales.
Y si hay una red social que ha aumentado el número de casos de adicción en los últimos años, esa ha sido TikTok. Sí, Instagram engancha, pero no tanto como TikTok, esta e sla red social que se lleva se lleva la palma en lo que a generar adicción se refiere. Según informan desde la clínica RECAL, el perfil de adicto a TikTok «suelen ser personas inseguras y retraídas que encuentran en la pantalla su zona de confort, la dependencia al dispositivo provoca una infundada sensación de comunicación en el usuario que por sí mismo no es capaz de desarrollarla». Analicémoslo más en profundidad.
El aumento de los casos de adicción a las redes sociales puede abordarse desde múltiples perspectivas psicológicas y sociales. En primer lugar, las redes sociales están diseñadas para captar y mantener la atención del usuario mediante mecanismos de recompensa inmediata, como los «me gusta», las notificaciones y los comentarios. «Estos estímulos generan liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y a la recompensa, lo que favorece la repetición de conductas y el refuerzo positivo continuo», advierte la experta.
Pero no sólo esto. Ciertos factores psicológicos, como la búsqueda de validación, la comparación social y la necesidad de pertenencia son detonantes clave. «Muchas personas encuentran en las redes sociales un espacio para proyectar una imagen idealizada de sí mismas y recibir aprobación externa, lo que puede convertirse en una fuente significativa de autoestima», previene Quevedo. Pero es que las redes sociales se conviertan en una fuente de autoestima, es un arma de doble filo que también genera frustración y sensación de insuficiencia, lo que refuerza un ciclo de dependencia emocional.
Este problema de adicción es especialmente preocupante entre las generaciones más jóvenes, que son más sensibles a los circuitos de recompensa y a la necesidad de aprobación social. «Este refuerzo constante de validación externa afecta la autoestima y puede incrementar la ansiedad y la comparación social», advierte. En estas etapas del desarrollo, el cerebro se encuentra en plena evolución, sobre todo en áreas relacionadas con el control de los impulsos, la autorregulación emocional y la toma de decisiones. Esto les convierte en más vulnerables a la búsqueda de gratificación instantánea, por no hablar, claro, de que la exposición constante a contenido editado y filtrado, puede distorsionar la percepción de la realidad y alimentar sentimientos de insuficiencia.
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