
El autoplacer no deja de ser una forma máas de autocuidado. Y en la menopausia, aporta beneficios extras. FOTO: Karola G/Pexels
PLACER POR PRESCRIPCIÓN
De forma inmediata, pero, mejor aún, a largo plazo: el (placentero) alcance de la masturbación en menopausia
Al subidón de endorfinas y el clásico autoconocimiento hay que sumar beneficios específicos en esta etapa. Activar los tejidos, reducir los sofocos y mejorar el estado de ánimo son solo algunos...
30 DE ENERO DE 2026 / 14:00
En su libro Sexopausia (ed. Vergara), Laura Cámara cuenta que, en su consulta, donde lleva cerca de dos décadas abordando la salud sexual, no suele sugerir a las mujeres directamente que se masturben. En su lugar, si quiere que la paciente potencie el autoconocimiento empieza por aconsejar algún ejercicio de exploración física, dejando de lado el placer por el placer. «Es una propuesta que se acoge mejor que hablar de masturbarse. Quizá sea porque no nos han enseñado a normalizarlo en nosotras, o bien porque no conciben el estímulo erótico estando solas. Los motivos son muchos, pero se pueden enmarcar todos en la educación y la moral restrictiva, castrante y culpabilizadora de la sexualidad femenina», reflexiona la divulgadora sanitaria.
En cualquier caso, ni la ciencia, ni la experiencia tienen dudas: la autoestimulación está llena de beneficios. Especialmente cuando hablamos de la masturbación en menopausia. Ana Lombardía, experta en salud y bienestar sexual de la mujer de Womanizer, explica los motivos. «En esta etapa el cuerpo cambia, pero también lo hace la relación con el placer. La perimenopausia y la menopausia suelen venir acompañadas de variaciones hormonales que pueden afectar al deseo, a la lubricación, a la sensibilidad genital y a la respuesta sexual. La masturbación puede ser una herramienta clave para mantener el vínculo con el propio cuerpo, explorar nuevas sensaciones y sostener una sexualidad activa, autónoma y libre de exigencias externas».
Una forma de autocuidado que mejora el humor
Al llegar a la mediana edad, la mujer alcanza ese punto de la vida en el que algunas cosas —físicas o emocionales— parecen tambalearse, dedicarse un tiempo a sí misma y al placer puede ser una gran idea. Pero hay beneficios mucho más allá de convertirse en una forma de conexión. Algunos son de sobra conocidos y tienen que ver con la respuesta fisiológica al disfrute y al orgasmo (dato a tener en cuenta: el 88% de las mujeres alcanza el clímax siempre que lo busca sola; solo el 14% lo hace en todos sus encuentros en pareja).
«La liberación de endorfinas, la sensación de relajación, el aumento puntual del flujo sanguíneo o la mejora del estado de ánimo…», enumera la sexóloga. Todos ellos, aunque se producen a cualquier edad, son especialmente útiles en menopausia, cuando no viene nada mal reducir el estrés, regular los cambios de humor, dormir mejor o incrementar la microcirculación.
Orgasmos que alivian los sofocos
Pero, además de esos beneficios más mentales o emocionales, masturbarse en menopausia o perimenopausia desencadena una serie de respuestas físicas, a nivel de salud, que resultan muy interesantes para las mujeres que ya han cumplido los 40. Entre ellas, Lombardía destaca «la estimulación del riego sanguíneo en la zona genital. Esto contribuye a mantener la elasticidad de los tejidos y puede ayudar a prevenir molestias asociadas a la sequedad vaginal o a la atrofia urogenital». También favorece la lubricación, mejora el tono del suelo pélvico y puede aliviar tensiones musculares.
Incluso, como demuestran algunas encuestas, puede ser de gran ayuda a la hora de paliar algunos de los síntomas más molestos de la caída de estrógenos. Un estudio realizado entre casi 2.000 mujeres estadounidenses por el Instituto Kinsey y Womanizer, reveló que el 36% experimentaba alivio en la sintomatología después de una sesión de placer en solitario. De hecho, una de cada 10 recurría a ello como su principal estrategia de alivio. En concreto, las encuestadas veían una clara mejoría en sudores nocturnos, nivel de cansancio y falta de concentración.
Efectos acumulativos y a largo plazo
Lo curioso del estudio es que los porcentajes de mejoría incrementaban según se incrementaba también la práctica. «La masturbación regular ofrece beneficios acumulativos y a medio o largo plazo cuando hablamos de menopausia», confirma la experta. Por ejemplo, mantiene activos y oxigenados los tejidos genitales, favorece la conciencia corporal y refuerza los circuitos de placer en el cerebro. «No se trata sólo de lo que ocurre durante unos minutos, sino de un entrenamiento del cuerpo y de la mente para seguir respondiendo al estímulo erótico. En este sentido, se va construyendo una base de salud sexual sostenida en el tiempo».
Nuevas reglas también en solitario
La menopausia cambia muchas cosas y el autoplacer no es una excepción. Como advierte Laura Cámara en su libro, «si ya usabas la masturbación antes de la menopausia quizá tengas que cambiar algunas cosas. Tal vez, ahora necesites estímulos diferentes, más tiempo, nuevas sensaciones, introducir juguetes…», añade.
Pero, incluso frente a estos cambios, la autoestimulación presenta sus ventajas. «Favorece una vivencia más amable y curiosa de los cambios, en lugar de vivirlos desde la pérdida o la renuncia. En muchos casos tiene que darse un duelo, pues perdemos una parte del cómo éramos y cómo vivíamos la sexualidad. Después, la masturbación puede ser una forma de redescubrirnos, mediante el juego y el placer, si así lo deseamos», resume Ana Lombardía. Y, por qué no, un primer paso para, si se dan las circunstancias, disfrutar más en pareja.
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