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Nicole Kidman, con aspecto de fatigada, en fotograma Big Little Lies

La fatiga mental en la menopausia se traduce en sensación de niebla, irritabilidad, cansancio físico... Imagen: Big Little Lies

Menopausia

Fatiga mental en la menopausia: cómo combatir el síntoma más agotador de esta etapa

Cansancio, mala memoria, insomnio... La fatiga mental en la menopausia es un síntoma frecuente, pero ignorado. Saber reconocerlo es clave.

Por Cristina Martín Frutos

28 de mayo de 2024 / 17:00

A veces, es sólo una sensación. No recordar lo que ibas a decir. Olvidar algún nombre que otro. Faltar a la cita con el médico o perder constantemente las gafas o el móvil. En otras ocasiones, se puede notar mayor dificultad para concentrarse o una especie de niebla que no deja pensar con claridad. Los expertos lo llaman fatiga mental.

Según un reciente estudio de Sigma Dos, afecta a más de un 22% de los españoles, y son las mujeres más propensas a padecerla. De hecho, la fatiga mental en la menopausia es uno de los síntomas más comunes de esta etapa al que, sin embargo, no se le suele dar mucha importancia. Los estudios neurocientíficos calculan que hasta un 80% de las mujeres en esta edad lo padecen, pero son pocas las que toman cartas en el asunto.

Sabemos que el cerebro femenino empieza a cambiar según se desencadena la bajada de estrógenos. Estas hormonas sexuales no sólo contribuyen a mantener la vascularización cerebral o actúan como protectoras ante las enfermedades neurodegenerativas. Sino que también están involucradas en el funcionamiento de ciertas habilidades cognitivas. Por tanto, cuando van disminuyendo, el organismo necesita un tiempo para reacostumbrarse y volver a encontrar el equilibrio.

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¿Qué es la fatiga o niebla mental?

«Se podría describir como un cansancio extremo de origen cognitivo que suele ir acompañado de dificultad para llevar a cabo ciertos procesos mentales», define el psicólogo sanitario Buenaventura del Charco. Pero las consecuencias no quedan ahí.

El especialista subraya que todo esto puede provocar «irritabilidad, cambios de humor, alteraciones en el apetito, falta de energía, procrastinación,  ansiedad…» Además es bastante común -y son indicadores fiables- la aparición de señales como sentimiento de desesperanza, falta de ganas, tristeza…

El problema es que cuando la fatiga mental, especialmente durante la menopausia, empieza a dar la cara no lo hace de forma muy abrupta. «En estados iniciales, se suele acompañar de somnolencia y apatía, algo que se normaliza», lamenta la psicóloga Ana Sierra, colaboradora de Petit BamBou.

Es más, Sierra insiste en que las consecuencias de este síntoma pueden resultar incapacitantes. «Pero lo que no vemos, como en otras áreas de salud mental, lo solemos ignorar; aunque también pase factura física», afirma.

Su colega coincide con ella. «Es tan incapacitante como la fatiga física, del mismo modo que los músculos se agotan cuando los llevas al límite, el cerebro reacciona así a los sobreesfuerzos».

Algo más que cambios hormonales

La relación entre los estrógenos -y otras hormonas sexuales- y la salud cerebral está más que demostrada. Sin embargo, al hablar de este tipo de cansancio existen muchos otros factores que lo desencadenan.

Buenaventura del Charco señala el exceso de carga mental. «Podríamos diferenciar dos tipos. La de muchas cosas a la vez, como tener una lista interminable de tareas, varios frentes abiertos… Y la de exceso de esfuerzo, relacionada con trabajar muchas horas o no desconectar», cataloga.

El psicólogo encuentra otro culpable: el exceso de planificación o de organización. «Que afecta a lo laboral, el ocio, lo familiar… hay poco lugar para lo espontáneo y eso termina pasando factura», alerta. La autoexigencia, la dificultad para conciliar trabajo y vida personal y el «vivir en piloto automático» son otros de los aspectos que incrementan la sensación.

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Meditación y otras buenas costumbres en la menopausia

Aunque la prevención es la mejor de las herramientas cuando hablamos de salud mental, hay algunas armas que ayudan a manejar o reducir la cascada de síntomas que desencadena la fatiga mental en la menopausia. Por ejemplo, los buenos hábitos en alimentación, deporte y sueño o las técnicas de relajación y respiración.

La meditación es otro gran aliado. Existen numerosas formas de aprovechar sus beneficios. Desde PetitBambou, la app de meditación y mindfulness, explican que el escaneo corporal puede actuar como un «masaje interior que relaja los músculos, la tensión y la mente».

Mientras que la meditación tradicional hindú puede ser efectiva para proteger la mente de la agitación externa. «En definitiva es un buen modo de acercarnos a lo que somos, pues solemos estar bastante alejados de lo que deseamos y queremos«, destaca Ana Sierra.

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Además, son importantes otros pequeños gestos. «Como compartir nuestras sensaciones con amigos o familia; pararnos a tomar un café o, simplemente, encontrar un rato para dar un paseo tranquilo», aconseja Buenaventura del Charco.

La fatiga mental no es para siempre

Una de las características inherentes a la fatiga mental en la menopausia se pasa. Si bien los cambios hormonales pueden hacer que la mujer sea más proclive a padecer algunas enfermedades neurodegenerativas -Alzhéimer, demencia…-, esta sensación de niebla no está relacionada con su aparición, tal y como insisten desde la Sociedad Internacional de Menopausia.

Es más, lo habitual es que, en la mayoría de los casos, se presente como algo pasajero, que se termina por regular en un par de años después de que la menopausia haya llegado. Pese a todo, y aunque los médicos dejen claro que la niebla mental tiene fecha de caducidad, es importante identificarla para manejar sus posibles consecuencias y evitar que afecte a la calidad de vida.

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