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Aprender un nuevo idioma a cualquier edad tiene innumerables efectos positivos para el rendimiento cognitivo./ Foto: Emily in Paris.

Mente

Aprender un nuevo idioma, la clave para proteger la salud del cerebro y mejorar la memoria

Saber más de un idioma se asocia a un gran número de beneficios cognitivos y reduce el riesgo de desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson o el Alzhéimer.

Por Marcos López

15 de abril de 2024 / 08:00

Te encanta viajar. Sobre todo al extranjero. Conocer nuevas culturas, cuanto más exóticas, mejor. Y aunque ya hace tiempo que tu infancia quedó atrás, el inglés que aprendiste en el colegio es suficiente para defenderte. No podrás impartir una conferencia magistral, ni siquiera tener una conversación fluida, pero estás preparado para afrontar cualquier contratiempo. Además, aprender o perfeccionar un nuevo idioma requiere mucho esfuerzo. ¿Por qué deberías hacerlo? Pues porque puede ser muy útil a la hora de proteger, y mucho, la salud de tu cerebro.

Toby Pasman, experto en Neurofisiología, psicólogo y fundador de la compañía NuroFlex, explica que «saber más de un idioma tiene un gran número de beneficios cognitivos. Las personas bilingües presentan una mejor función ejecutiva y una mayor capacidad de atención y son más competentes a la hora de alternar entre distintas tareas».

La incidencia de la demencia no para de crecer

La cifra de europeos que padecen demencia, muy especialmente la enfermedad de Alzhéimer se eleva ya a seis millones. Una epidemia a la que, de no tomar medidas y como alerta la Confederación Española de Alzhéimer (CEAFA), se sumarán otros seis millones en menos de dos décadas.

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Además, la propia Organización Mundial de la Salud ya identifica la demencia como la séptima causa principal de mortalidad en todo el planeta.

Aún estás a tiempo

Así que ha llegado la hora de ponerle remedio. De ejercitar el cerebro para evitar, o por lo menos ralentizar, el deterioro que sufre con el paso de los años. Es cierto que la mayoría de estudios que muestran que hablar dos o más idiomas protege frente a la demencia se han realizado, como indica la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, con personas que lo han hecho durante muchas décadas. Pero como no puedes retroceder en el tiempo, la pregunta es: ¿aún puedes beneficiarte de esta salvaguarda de la salud cerebral que otorga el bilingüismo? Sí.

Para todas las edades

Los niños son como esponjas. Parece que su capacidad para absorber nuevos conocimientos no tiene límites. Pero alcanzada la etapa adulta, el aprendizaje te cuesta (mucho) más. A ello se suma que tu agenda ya está demasiado apretada y que asimilar un nuevo idioma, o «pulirlo», requiere una gran inversión de tiempo.

Además, parece que no basta solo con aprenderlo: también hay que practicarlo. De hecho, la frecuencia con la que se habla resulta más importante que la edad a la que se aprende. ¿Tanto esfuerzo y tiempo invertidos y no lo vas a utilizar?

Ejercita el cerebro

La fuente de este efecto «anti-demencia» se encuentra en el entrenamiento cognitivo. O más bien, en un proceso denominado «inhibición cognitiva», que como recuerda la Universidad de la Sorbona está directamente relacionado con la función ejecutiva: el cerebro inhibe o suprime la lengua materna para buscar la palabra o frase exacta en el nuevo idioma. O lo que es lo mismo, se está ejercitando. Como si fuera un músculo. Y cuanto más fuerte se haga, más resistente será a los embates de enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer o el Párkinson.

Como destaca Toby Pasman, «frente a aquellas que conocen únicamente un idioma, las personas multilingües tienen una menor incidencia de deterioro cognitivo y una mayor conservación de las neuronas cerebrales».

Mejor que tocar el piano

En realidad, el cerebro no es un músculo, sino un órgano. Pero también tiene que ejercitarse. Lo que puede lograrse de múltiples maneras: desde leer un libro hasta completar un puzle o resolver un sudoku. También tocando un instrumento. Y aquí el practicar un nuevo idioma se lleva la palma: tanto al escucharlo como al hablarlo, tu cerebro estará trabajando de forma continua. Así que olvídate de esas aplicaciones de tu móvil que te traducen cualquier idioma. Apréndelo.

Como concluye el experto, «ser bilingüe puede aumentar el volumen de materia gris en el cerebro, mejorar la conectividad cerebral, optimizar la función ejecutiva, retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas y aumentar la neuroplasticidad».

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Beneficios colaterales

Las personas que se esmeran en aprender una lengua distinta de la materna no se quedan ahí. También suelen interesarse por el país en el que se habla ese nuevo idioma. Leen libros sobre sus hábitos y costumbres –ya puestos, ¿por qué no en su versión original?–, con lo que ejercitan todavía más su «músculo cerebral». Además, viajan a sus ciudades para conocer su cultura de primera mano, lo que supone una magnífica oportunidad para practicar lo aprendido. También para entablar nuevas amistades. ¿Has avanzado en tus clases? Ve haciendo las maletas.

No dejes de salir a caminar

Las horas del día dan para lo que dan, y como tienes que ir a clase en la academia de idiomas ya no que queda tiempo para, como acostumbrabas, salir a caminar o correr. Es un error.

Recuerda: mente sana en cuerpo sano, y por lo que al deterioro cognitivo se refiere, un segundo estudio de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles alerta de que cuanto mayor es el tiempo que pasa una persona sin realizar ninguna actividad que requiera un gasto de energía, como sería estar sentado en una silla o un sofá, mucho mayor es su probabilidad de padecer demencia.

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