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NO TE PIERDAS Maletas hechas, cabeza cargada: por qué no puedes irte de vacaciones de ti mismo
Comer demasiado y muy rápido te llenará en exceso y te hará encontrarte mal./ Foto: Getty.
ALIMENTACIÓN
Comer hasta que el estómago dice basta es un error, porque no te saciará, sino que te hará encontrarte mal. Así es como puedes dejar de llenarte pero saciarte.
Por María Corisco
12 DE ENERO DE 2024 / 13:17
Entre los muchos factores que influyen en que se tienda a coger más o menos peso, uno de los más obvios es el de la cantidad y calidad de lo que se come. Parece obvio, pero tiene también su letra pequeña, pues no todos los alimentos van a hacer que te sientas saciado de la misma manera. Saber esto es importante para entender por qué tantas veces comes demasiado antes de llegar a sentir que estás completamente empachado.
“La saciedad no es lo mismo que estar lleno”, asegura Ana Morales, psicóloga especializada en nutrición emocional. “Son dos cosas completamente diferentes: estar lleno es esa sensación física de que el estómago está a reventar, no cabe más comida en él. En cambio, la saciedad es una sensación de satisfacción, de no necesitar comer más y va más allá de que tengas el estómago lleno”.
Desde esta perspectiva, puede darse la paradoja de que prácticamente se te salga la comida por la boca, “pero no te sientas saciado porque no has ingerido los nutrientes que necesita tu organismo. Es decir, si te pones hasta arriba de dónuts, es posible que no te quepa ni uno más, pero eso no significa que estés satisfecho, porque la saciedad no sólo va a depender de la cantidad de alimento que tomas, sino también de su tipo”.
La sensación de saciedad, es decir, de satisfacción después de comer, está influenciada por una serie de factores físicos, psicológicos y hormonales.
Los alimentos que son ricos en fibra, proteínas y grasas saludables tienden a proporcionar una mayor sensación de saciedad. Aquí hay algunos alimentos que pueden ayudarte a sentirte más lleno por más tiempo:
Solo necesitas acumular el cansancio del día, tener el móvil a mano y estar tirada en el sofá para comprar sin pensar. Y los comercios lo saben.