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Una mala salud bucodental puede ser origen del desarrollo de numerosas enfermedades./ Foto: Pexels.

Cuerpo

Seis pasos sencillos para superar tu fobia al dentista y no poner en riesgo tus dientes por un miedo irracional

Las técnicas de relajación, acudir a la consulta acompañado o concretar una cita en una fecha próxima te ayudará a superar tu miedo irracional al dentista.

Por Marcos López

28 de febrero de 2024 / 13:30

Una mala salud bucodental es causa de problemas que van mucho más allá de la halitosis o las caries. De hecho, la periodontitis o «enfermedad de las encías» puede llegar a triplicar la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un ictus. Y para evitar este riesgo, nada mejor que ponerse en manos de los profesionales. También en el caso del 15% de la población que, según la Organización Mundial de la Salud, tiene un miedo irracional al dentista. O lo que es lo mismo, «odontofobia». Te contamos cómo superarla para que no te pongas en riesgo.

No tiene que ver sólo con la higiene oral o su ausencia. Es cierto que hay que cepillarse los dientes al menos dos veces todos los días y, mejor aún, complementar esta limpieza con un colutorio e hilo dental, así como con el raspado de la lengua. Pero este cuidado es insuficiente para evitar el crecimiento de la placa bacteriana que se pega a los dientes y muelas.

De ahí que, como explica Laura González, odontóloga en We Clínica Dental de Madrid, «es recomendable acudir a la consulta una vez cada seis meses, o como mucho una vez al año, para una revisión completa y eliminar la placa bacteriana que se ha acumulado en los dientes, la línea gingival y los espacios interdentales».

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No tengas miedo

Pero para mucha gente, esta visita supone un auténtico calvario. Se estima que tres de cada cuatro adultos sienten aprensión ante la idea de acudir al dentista, pero para el referido 15% es un verdadero tormento. Y ni siquiera es necesario tener concertada una cita: anticipar el sonido del taladro dental es suficiente para que afloren la sudoración, las taquicardias y los mareos. Pero hay una buena noticia: como ocurre con el resto de las fobias, el temor irracional al dentista también se puede superar.

Piensa que cuidas de tu salud

Nadie dice que sea agradable, pero es necesario. No en vano, una salud bucodental deficiente puede ser causa de un sinfín de patologías como las cardiovasculares, la diabetes, el Alzhéimer y las neumonías. Así que para vencer tu fobia tan sólo tienes que concienciarte de que yendo al dentista estás protegiendo a todo tu organismo.

Como recuerda la odontóloga, “en caso de presentar un problema bucodental, éste no desaparecerá de no ser tratado, sino que se agravará. La salud es siempre lo más importante, y con el cuidado de la salud bucodental previenes complicaciones y enfermedades».

No tiene por qué doler

Tu aversión es fruto de una experiencia previa (muy) dolorosa y piensas que en esta ocasión será igual. Lo que no va a suceder: se trata de una mera revisión en la que únicamente se valorará la idoneidad de someterte o no a un tratamiento que, llegado el caso, podrá resultar molesto pero no doloroso. Por el contrario, ayudará a eliminar ese dolor.

De hecho, es posible que tu vivencia negativa estuviera ocasionada por tu reticencia a concertar una cita, por lo que cuando llegaste a la consulta era tarde, el problema se había agravado y ya padecías dolor.

Ve acompañado

Trata de apurar la hora de la cita. Evita pasar más tiempo del necesario en la sala de espera, cuya ambientación facilitará que emerjan tus miedos. También es recomendable que el encuentro se fije en la fecha más próxima posible –de nuevo, menos tiempo para pensar– y acudir acompañado de un allegado que te aporte confianza y seguridad. Y por qué no, conversación para que no te obsesiones con lo que está por venir aunque no vaya a pasar nada.

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Relájate

Has llegado con el tiempo justo, pero hay un pequeño retraso y te toca esperar. No desesperes. Respira profundamente y relájate. También puedes leer un libro o una revista e, incluso, escuchar música en tu móvil durante la revisión para que tu mente no divague y se disparen los temores.

Date un capricho

¿Has acabado la consulta? Seguro que todo ha ido bien. Y para celebrarlo, nada mejor que hacer algo que te guste. Te lo has ganado. Date un capricho y la próxima vez que tengas que ir a una revisión no pensarás únicamente en el sillón del dentista –que ya sabes que no es para tanto–, sino también en la recompensa posterior.

Como concluye Laura González, «no esperes a que aparezca un problema de salud bucodental que te cause dolor. Acude a tus revisiones periódicas y cuéntale tus miedos al profesional. Te ayudará a superarlos».

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