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Los peligros de beber alcohol en el avión. FOTO: iStock

Cuerpo

No bebas nunca alcohol en un avión: esto es lo que le sucede a tu cuerpo y a tu cerebro cuando te tomas un vino a mucha altitud

Beber alcohol antes de echar una cabezada en un vuelo largo aumenta tanto el riesgo de hipoxia como la frecuencia cardiaca, lo que es muy peligroso. Y también empeora la calidad del sueño.

Por Marcos López

28 de junio de 2024 / 10:48

Por fin ha llegado el día en el que dejarás atrás tu trabajo y tus preocupaciones cotidianas para disfrutar de unas merecidas vacaciones. En el que te subirás a un avión y viajarás a ese destino exótico que desde hace tanto tiempo ansías visitar con tu pareja. De hecho, la emoción del viaje no te ha dejado dormir. No importa. El vuelo dura muchas horas, por lo que podrás echar una (larga) cabezada. Pero no te gusta demasiado volar. Así que durante el trayecto te deleitas con una, o dos, copas de vino que te ayudan a relajarte. Lo que, según acaba de demostrar la ciencia, es un error.

Es cierto que no vas a pilotar y que no nadie va a someterte a un control de alcoholemia. Pero mejor deja el alcohol para cuando llegues a tu destino. Y no sólo porque el vuelo pueda a ser movido y las turbulencias agiten tu estómago. Esa cerveza o esa copa de vino puede salirte muy cara. Incluso podría llegar a costarte la vida.

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El doctor Fernando José García, del Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112), explica que «si bien es uno de los pasatiempos más practicados en los vuelos de larga distancia, el consumo de alcohol antes de quedarse dormido puede conllevar riesgos muy graves para la salud. También en pasajeros jóvenes con una salud envidiable».

Te cuesta más respirar

Viajar en avión provoca estrés. Y no sólo mental, variando la intensidad de este estrés en función de lo mucho o poco (o nada) que te guste volar. También físico. La presión atmosférica es inferior a la habitual, resultando similar, tal y como revela la Universidad de Emory, a la que se encuentra a poco más de 2.000 metros de altitud. La consecuencia es que te costará más respirar, por lo que el organismo, apunta el doctor García, «responderá estrechando los vasos sanguíneos de los pulmones y ensanchado los del resto del cuerpo, provocando entre otras consecuencias un incremento de la frecuencia cardiaca».

Aumenta tu riesgo de deshidratación

Evidentemente, que tu corazón lata más rápido durante las muchas horas que dura el viaje no es una buena noticia. Pero aún hay más. La humedad en la cabina del avión también es menor, con lo que aumenta la pérdida de líquidos y el consecuente riesgo de sufrir una deshidratación. Así que hay que beber para hidratarse. Pero nunca alcohol, que lo empeorará todo.

Deja el alcohol para cuando hayas aterrizado

El nuevo estudio, realizado por el Instituto de Medicina Aeroespacial de Colonia, concluye que tomar alcohol en un vuelo de larga duración antes de echarse una cabezada no es una buena idea. De hecho, los participantes experimentaron una caída hasta el 85% en sus niveles de saturación de oxígeno, así como un aumento de su frecuencia cardiaca hasta los 88 latidos por minuto. Todo ello tras tomarse una o dos cervezas o una o dos copas de vino y mientras disfrutaban de una siesta «aérea» de cuatro horas.

Cae el oxígeno en sangre y se acelera el corazón

Los niveles de saturación de oxígeno normales varían entre el 95% y el 100%, considerándose los inferiores al 92% como una señal de hipoxia. Como refiere el doctor García, «existe una carencia de oxígeno a nivel tisular, lo que entre otros síntomas conlleva confusión, dificultad para respirar y un aumento acusado de la frecuencia cardiaca».

Puede costarte la vida

Afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna desgracia entre los participantes. Y es que además de que el estudio era una simulación «controlada», todos eran jóvenes y saludables. Pero este mayor riesgo de hipoxia y de taquicardia continuada puede resultar muy peligroso, incluso letal, en personas que no gocen de tan buena salud, especialmente en aquellos con enfermedades cardiovasculares o pulmonares.

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Dormirás peor

Es más; contrariamente a lo que piensa mucha gente, el consumo de alcohol también se asocia a una peor calidad del sueño. Como ya explicó Jana Fernández, consultora y divulgadora especializada en bienestar y descanso, durante la celebración del primer evento WeLife Duerme el pasado mes de noviembre, «el alcohol no ayuda a dormir. Nos seda, pero no nos ayuda a descansar. Fragmenta el sueño y luego no te puedes volver a dormir. Además, afecta a las fases de sueño profundo».

El riesgo es menor en la clase turista

Un último apunte: las condiciones recreadas en el estudio fueron las que se disfrutan en primera clase, en la que los asientos se abaten hasta una posición totalmente horizontal. También en la que el acceso al alcohol es más «generoso». Lo que no quiere decir que en la clase turista, en la que los pasajeros están abocados a «inclinarse» para dormir y no suelen tomar tanto alcohol, no exista riesgo. Sólo es menor. De hecho, los autores del estudio recomiendan evitar el alcohol durante cualquier vuelo. Corto o largo.

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