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Hacer una dieta estricta no te garantiza perder peso, sino el color de la grasa que tengas./ Foto: Dolce & Gabbana.

CUERPO

Qué es la grasa marrón, la clave para perder peso saludablemente y sin dietas

A la hora de adelgazar, el color de la grasa importa. Los adipocitos marrones son capaces de producir calor y quemar energía con mucha más eficacia que los blancos. Descubre cómo puedes "fabricarlos".

Por María Corisco

4 de abril de 2024 / 14:20

A la hora de adelgazar, es común fijarse en el tipo de grasas que se comen, pero no es lo único que debería importar. De hecho, la grasa que más hay que tener en cuenta es la de uno mismo pero, sobre todo, prestar atención a su color. O más bien, el de las células que la componen. Las células grasas (adipocitos) marrones generan más calor y consumen más energía, por lo que pueden ayudarte a adelgazar.

Es la sorprendente paradoja de la grasa marrón o parda: que funciona “como un auténtico quemagrasas”, explica Boticaria García, autora del libro Tu cerebro tiene hambre (ed. Planeta). Durante muchos años, señala, “se pensó que el adipocito marrón era un tipo de grasa que solo estaba presente en los recién nacidos para regular la temperatura corporal, y que desaparecía en la edad adulta. Pero ahora se sabe que sigue estando presente en los adultos”.

Efectivamente, aunque la grasa marrón es más abundante en recién nacidos y disminuye a medida que se envejece, se ha descubierto que los adultos también tienen pequeñas cantidades de grasa parda, principalmente alrededor del cuello y los hombros. Y es esa presencia en adultos, unida a su potencial para combatir la obesidad y mejorar la salud metabólica, la que ha disparado las investigaciones en torno a este tipo de grasa.

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Pero, ¿qué es eso de la grasa marrón?

También conocida como tejido adiposo marrón, es un tipo especializado de tejido graso presente en el cuerpo humano y en algunos otros mamíferos. A diferencia de la grasa blanca, que se encuentra por todo el cuerpo y se utiliza principalmente para almacenar energía, la grasa parda tiene la capacidad única de generar calor.

Su principal función es ayudar a mantener la temperatura corporal a través de un proceso llamado termogénesis. Cuando se activa, la grasa parda quema calorías para producir calor, lo que ayuda a mantener el cuerpo caliente en condiciones de frío. Esto se logra mediante la activación de un tipo especial de células de grasa parda, los adipocitos marrones, que contienen una alta densidad de mitocondrias, las estructuras celulares responsables de la producción de energía.

“Los adipocitos marrones tienen muchas mitocondrias que funcionan como calderas o centrales energéticas capaces de generar más calor y consumir más energía -explica la Boticaria García-. Por tanto, si tenemos muchos adipocitos marrones, puede aumentar el gasto energético basal, es decir, la cantidad de calorías que quemamos en reposo. Y también al revés. Se ha observado que el gasto de energía en las personas con obesidad es mucho más lento que una persona sin obesidad porque no está activado el tejido”.

Cómo tener más grasa marrón

En la actualidad, se llevan a cabo investigaciones para comprender mejor los mecanismos moleculares y genéticos que regulan la actividad de la grasa parda. Uno de los principales hallazgos es que es posible activar la grasa marrón en el cuerpo humano. Este proceso se denomina “browning” y se estudia ya la influencia de determinados factores en él:

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  • Temperatura ambiente. Se ha visto que el frío puede activar la grasa parda en el cuerpo humano, ya que es especialmente sensible a las bajas temperaturas y tiene la capacidad única de generar calor cuando se expone al frío. Es lo que se conoce como termogénesis adaptativa o termogénesis inducida por el frío.
  • Ejercicio físico. El ejercicio activa una serie de respuestas metabólicas y fisiológicas en el cuerpo, y una de ellas es la activación de la grasa marrón. Se ha demostrado que tanto el ejercicio aeróbico como el de resistencia pueden aumentar su actividad, pues, mientras lo hacemos, el cuerpo requiere un mayor suministro de energía. La grasa parda contribuye a este suministro al quemar grasas y generar calor. Además, hay estudios que han demostrado que las personas que hacen ejercicio regularmente tienden a tener mayores niveles de grasa parda en comparación con aquellas que son sedentarias.
  • Compuestos químicos. Hay determinados compuestos, conocidos como termogénicos, que tienen la capacidad de estimular la actividad de la grasa marrón y aumentar su capacidad para quemar calorías y generar calor.
  • Ayuno. Aunque es necesario investigar más sobre este punto, algunos estudios muestran cómo durante el ayuno, el cuerpo podría activar el tejido adiposo Pardo como parte de un mecanismo para generar calor y mantener la temperatura corporal.

Además, se investiga el impacto de la grasa marrón en el metabolismo y la salud en general. Así, se evalúa cómo la activación de la grasa marrón puede afectar al gasto energético, la regulación de la glucosa en sangre, y al metabolismo de los lípidos.

Todo ello hace pensar que se podrían hallar aplicaciones terapéuticas de la grasa marrón en el tratamiento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras enfermedades relacionadas con el síndrome metabólico.

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