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Las hormonas pueden hacer que se huela mal en la menopausia./ Imagen: D.R. (Emily in Paris).

SALUD HORMONAL

Por qué en la menopausia el mal olor corporal se convierte en un problema con el que no contabas (y cómo solucionarlo definitivamente)

Los desajustes hormonales dan lugar a este síntoma no tan común pero que resulta igual de molesto. Así puedes combatirlo.

Por María Corisco

7 de septiembre de 2023 / 15:30

La menopausia no «huele». Tampoco hace que, de repente, algo dentro de ti empiece a ir mal y comiences a oler como si no te hubieras duchado en varios días. Pero sí puede suceder que, debido a las fluctuaciones hormonales que ocurren en tu cuerpo durante este periodo de transición, se modifique tu forma de sudor y corras el riesgo de sentirte con mal olor en la menopausia.

En este sentido, debes recordar que las hormonas, incluidos los estrógenos, pueden tener efectos en varios sistemas corporales, entre ellos la piel y las glándulas sudoríparas. En esta etapa, los niveles de estrógeno disminuyen considerablemente y pueden afectar a la producción de sudor y a las glándulas sebáceas. Esto, a su vez, podría influir en la composición del sudor y en su olor. Además, la flora bacteriana presente en la piel también se puede ver afectada por los cambios hormonales, lo que podría contribuir también a cambiar tu olor corporal.

Por qué huele el sudor

El sudor, también conocido como transpiración, es un líquido claro y salado que se produce en las glándulas sudoríparas de la piel. Es un mecanismo natural del cuerpo para regular la temperatura corporal y eliminar sustancias de desecho, como pequeñas cantidades de sales, urea y otras sustancias que, si se acumulan en el cuerpo, pueden ser dañinas.

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En sí mismo, el sudor no tiene un olor fuerte o desagradable: es principalmente agua y generalmente es inodoro cuando se produce. El mal olor asociado al sudor proviene de bacterias que viven naturalmente en nuestra piel. Es la microbiota cutánea y, cuando sudamos, la transpiración genera un ambiente húmedo y cálido que favorece el crecimiento de estas bacterias. A medida que se descomponen y se metabolizan los componentes del sudor, se liberan compuestos químicos, algunos de los cuales tienen un olor fuerte y desagradable.

Mal olor corporal en la menopausia

A partir de aquí, hemos de entender que uno de los síntomas más habituales que se dan en la menopausia es el de los sofocos. Se trata de episodios súbitos y temporales de calor intenso, que se sienten fundamentalmente en la parte superior del cuerpo y de la cara, y que se acompañan de una fuerte sudoración.

Estos episodios de sudoración excesiva en la menopausia están asociados con cambios en la regulación de la temperatura corporal debido a las fluctuaciones hormonales. La disminución de los niveles de estrógeno puede afectar al funcionamiento del hipotálamo, una región del cerebro que regula la temperatura corporal. Como resultado, el hipotálamo puede interpretar erróneamente que el cuerpo está demasiado caliente y, como mecanismo de enfriamiento, ordena la activación del sistema de sudoración para liberar el exceso de calor.

Ello te va a obligar a tener un especial cuidado en la higiene, para evitar esa proliferación de bacterias, su descomposición y la emisión de compuestos químicos causantes del mal olor.

El papel de los aceites naturales de la piel

Además, la menopausia también puede provocar cambios en la piel, como la disminución de la elasticidad y la hidratación. Esto puede llevar a una mayor sequedad de la piel, lo que puede afectar a la producción de los aceites naturales de la piel. Estos aceites también pueden tener un olor característico y, si su producción se ve afectada, puede influir en el olor corporal.

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Entre los aceites naturales de la piel, que son esenciales para mantener su salud y su equilibrio, encontramos los siguientes:

  • Sebo. Es un aceite ceroso y graso que actúa como una barrera protectora para la piel. Ayuda a retener la humedad, lubricar la piel y mantenerla suave y flexible. El sebo también ayuda a proteger la piel contra la pérdida excesiva de agua y a prevenir la sequedad y la descamación.
  • Ácidos grasos. Los ácidos grasos presentes en los aceites naturales de la piel, como los ácidos linoleico y oleico, desempeñan un papel crucial en la función de barrera de la piel. Ayudan a mantener la integridad de la capa externa de la piel, lo que evita la pérdida de humedad y la protege de las agresiones ambientales.
  • Colesterol. Aunque a menudo se asocia con el colesterol en la sangre, también está presente en la piel. Actúa como un emoliente natural, porque suaviza y acondiciona la piel.
  • Escualeno. Es un aceite ligero y no graso que se encuentra en el sebo. Ayuda a mantener la hidratación de la piel, mejora su elasticidad y contribuye a su suavidad y flexibilidad.

¿Cómo puedo evitar este mal olor corporal?

Si has experimentado un aumento del olor corporal durante la menopausia, aquí hay algunos consejos que pueden ayudarte a reducirlo:

  • Mantén una buena higiene personal. Bañarse regularmente con agua tibia y un jabón suave puede ayudar a eliminar las bacterias que causan mal olor. Presta especial atención a las áreas propensas a la sudoración, como las axilas, los pies y la ingle.
  • Usa desodorante o antitranspirante. Los desodorantes ayudan a enmascarar el olor corporal, mientras que los antitranspirantes pueden ayudar a reducir la sudoración excesiva. Busca productos que contengan ingredientes como cloruro de aluminio o triclosán para una mayor efectividad.
  • Ponte ropa adecuada. Opta por ropa hecha de materiales naturales y transpirables, como algodón o lino, que permitan que la piel respire y ayuden a absorber el sudor. Evita tejidos sintéticos que pueden atrapar la humedad y favorecer el crecimiento bacteriano.
  • Cámbiate a menudo. Si tiendes a sudar mucho, considera cambiar de ropa con más frecuencia para mantener la frescura y reducir el crecimiento bacteriano.
  • Intenta controlar el estrés. El estrés puede contribuir al aumento de la sudoración. Practica técnicas de relajación como meditación, yoga o ejercicios de respiración para reducir los niveles de estrés.
  • Cuida tu dieta. Una dieta rica en alimentos procesados, grasas saturadas y alimentos picantes puede afectar al olor del cuerpo. Trata de consumir una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras para ayudar a mantener el olor corporal bajo control.
  • Hidrátate. Beber suficiente agua puede ayudar a mantener una temperatura corporal adecuada y reducir la sudoración.
  • Consulta a un médico. Si el olor corporal persiste o es muy intenso, es recomendable consultar a un médico para descartar cualquier problema de salud subyacente.
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