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Las japonesas combaten mejor la menopausia debido a factores físicos pero también sociales./ Imagen: Pexels.
Salud hormonal
Tienen menos sofocos y sobrellevan mejor que nosotras los síntomas del climaterio. Te contamos qué toman las japonesas para afrontar mejor (en todos los sentidos) la menopausia. Y todo empieza por la soja.
Por María Corisco
17 DE AGOSTO DE 2023 / 14:03
No es una leyenda urbana: las mujeres en Japón sufren con menos intensidad las molestias asociadas a la menopausia. Padecen con menor intensidad los sudores nocturnos, los sofocos o el insomnio, pero, además, también viven con mayor naturalidad y aceptación la entrada en esta etapa de la vida. Las razones para ello se han analizado en múltiples estudios, en las que los investigadores se han preguntado qué toman las japonesas para la menopausia y cómo los factores dietéticos, culturales y ambientales les han propiciado esta ventaja frente a las mujeres occidentales.
Lo primero que se nos viene a la cabeza es la alimentación, y en particular tiene mucho que ver, especialmente, por el alto consumo de soja. Pero este ingrediente no es lo único que tiene que ver con que las japonesas afronten mucho mejor la menopausia. También entran en juego factores genéticos, sociales y culturales.
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La dieta tradicional japonesa, que se caracteriza por ser rica en pescado, vegetales, algas marinas y té verde, ha sido asociada con efectos positivos en la salud en general, incluida la menopausia. Pero, sobre todo, se entiende que la clave es el consumo de soja. La razón principal son los fitoestrógenos.
La soja y sus derivados son componentes importantes de la dieta tradicional japonesa y de otras culturas asiáticas. Estos alimentos incluyen, por ejemplo, tofu, miso, tempeh y edamame. La soja es una fuente rica en fitoestrógenos, que son compuestos químicos con una estructura similar al estrógeno humano. Estos fitoestrógenos, especialmente las isoflavonas, pueden actuar como moduladores hormonales y han sido objeto de estudio en relación con una menor frecuencia e intensidad de los sofocos y otros síntomas de la menopausia.
Entonces, ¿empiezo a tomar soja? La aparente protección con la que cuentan las mujeres japonesas parece deberse a que las dietas tradicionales en Japón han incluido la soja durante muchas generaciones. Esto significa que, desde una edad muy temprana, han experimentado una exposición más prolongada a los fitoestrógenos, lo que podría tener efectos protectores en la salud ósea y la regulación hormonal durante la menopausia. Por eso, no parece muy probable que empezar de repente a tomar miso o tofu pueda ayudarnos mucho con los síntomas.
Pero no sólo con tomar soja de manera constante ya serviría. La soja funciona también en función de otro factores como los genéticos. Y, además, habrá que sumarla a otros ingredientes para sacarle el máximo partido:
Pero estos dos factores no son los únicos. También se ha estudiado cómo la actitud social y cultural ante la menopausia puede influir en la forma en que las mujeres de distintas culturas viven este momento. En este sentido, es importante señalar que, en Japón, la menopausia se considera una etapa natural de la vida. De hecho, la misma palabra para menopausia, «konenki», significa renovación y energía.
La doctora Mary Jane Minkin, miembro del Consejo Asesor de Salud de la Mujer de HealthyWomen y profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, ha estudiado las diferencias étnicas y raciales en relación con la menopausia. Con respecto al caso de Japón, señala que, además del patrón dietético y de la soja, “en sociedades donde la edad es más reverenciada y la mujer mayor es la más sabia, los síntomas de la menopausia son significativamente menos molestos”. Por el contrario, “en aquellas sociedades donde ser mayor no está bien valorado, muchas mujeres equiparan la menopausia con la vejez, y los síntomas pueden ser mucho más devastadores”.
Podemos, pues, quedarnos con la idea de que las diferencias en los efectos de la soja en las mujeres occidentales y japonesas durante la menopausia son el resultado de una combinación compleja de factores genéticos, dietéticos, hormonales y ambientales. La dieta y el estilo de vida generales de una población, así como la exposición histórica y, a largo plazo, a ciertos alimentos y nutrientes, pueden tener impactos significativos en cómo las mujeres experimentan la menopausia y sus síntomas asociados.
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