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Conocer nuestro pecho hace que se eviten muchos problemas graves./ Imagen: Wildfox.

Cuerpo

Todo lo que necesitas saber sobre tu pecho (y nunca te atreviste a preguntar)

Acabar con los mitos y falta de información sobre el pecho femenino es esencial para garantizar sus cuidados. Te contamos las claves.

Por Paka Díaz

1 de octubre de 2023 / 09:00

Cuando te empieza a crecer el pecho –algo que puede ocurrir entre los siete y los 13 años–, la mayoría de las niñas no tienen ni idea de qué es eso. Todavía parece que da vergüenza hablar de ello. Los tabúes, los falsos mitos y las dudas se acumulan. Pensar si son «normales» o no, por ejemplo, puede conducirnos a acomplejarnos o dañar nuestra autoestima. Algo que hace que se llegue a la desinformación, que conduce a poder padecer problemas por miedo o vergüenza a hablar de ello.

Para acabar con tanta desinformación, Melissa Kang, médica especialista en salud sexual, y la escritora Yumi Stynes, se han aliado para escribir ¡Hola, tetas! (Liana Editorial), un manual perfecto para niñas y mayores que quieran aprender todo sobre ellas y sus cambios durante el ciclo menstrual.

El libro ¡Hola, tetas!, de la doctora Melissa Kang y la escritora Yumi Stynes. Un manual sobre el pecho femenino.
El libro ¡Hola, tetas!, de la doctora Melissa Kang y la escritora Yumi Stynes. Un manual sobre el pecho femenino.

Por qué es importante hablar del pecho

Hablar de la diversidad de formas y tamaños de mamas y pezones puede contribuir a normalizar esa variedad. No es trabajo en balde, ya que el pecho que se suele mostrar como normativo, es decir, de grande a muy grande, puede conducir a muchas mujeres, adolescentes y niñas, a la frustración.

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Según la Encuesta de satisfacción con el tamaño de los senos (BSSS), un estudio internacional realizado en 2020, un 70% de las mujeres no se siente satisfecha con sus senos. La gran mayoría deseaba tenerlos más grandes. No es de extrañar, por tanto, que la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) revele que en España la intervención estética más demandada es el aumento de pecho. Por edades, las mujeres que más recurren a ella tienen entre 19 y 34 años.

Lo cierto es que hay mucho desconocimiento sobre nuestro pecho. “Hay cierta renuencia a hablar de senos”, apuntan las autoras, que señalan que muchos adultos lo hacer por respetar la privacidad de las jóvenes. “Entienden que puede ser un momento incómodo”, comentan. Ilustrado por Jenny Latham, ¡Hola, tetas! es un libro pensado para niñas y adolescentes. Sin embargo, una vez te pones a leerlo, no puedes parar. Hay mucha información que, en realidad, deberíamos de conocer. Por ejemplo, cómo cuidar de tu pecho, qué es normal en referencia a los senos, los tipos de pezones o por qué pueden dolernos las mamas.

Son «normales» mis tetas

La respuesta corta es sí. No importa cuándo leas esto, ni, en realidad, tampoco cómo son tus mamas. Todas ellas, en su absoluta diversidad, son normales. “Los tabúes que pueden afectar a las mujeres es la idea de que existe la forma correcta en la que se tienen que ver tus senos. Y que si no encajas dentro de unos estándares muy estrechos de belleza, algo está mal”, comentan las escritoras.

Además, subrayan que otra cosa de la que se habla poco y hay que poner sobre la mesa es que “cuando tus senos crecen, de repente pueden atraer un acoso sexual no deseado por parte de los hombres, sin importar la edad que tengas, ni en qué momento te crecen”.

Tipos de pezones

Al leer el libro queda claro que las tetas sueles ser asimétricas –y no pasa nada porque lo sean–. También que los pezones son quienes más variedad presentan. En esta areolas que culminan los senos, hay unas glándulas sudoríparas, folículos pilosos con músculo que se contraen cuando hace frío o cuando te excitas. Por eso se ponen duros.

Amplios o pequeños, con pelos o sin ellos, los hay de muchos tipos. Aunque creas que sólo te pasa a ti, es bastante habitual que uno, o los dos, estén invertidos. O sea, hacia dentro. Normalmente no afecta a la lactancia y ocurre porque los conductos son más cortos. Eso sí, si te ocurre de adulta, la doctora Kang recalca que “debes ir a médico a que los revise”.

Para evitar tener complejos, tanto sobre tus mamas como sobre tus pezones, las autoras recomiendan “mirar otras tetas en el mundo real”. Como destacan, “verás senos de todas las formas, tamaños y colores. Es muy liberador y un gran alivio cuando entiendes que las tetas «sexys» que ves en los medios no se parecen mucho a las que tenemos la mayoría de nosotras”.

Por qué duelen las mamas

Las mamas cambian durante el ciclo menstrual, por las variaciones que las mujeres experimentan en sus hormonas, los estrógenos y la progesterona. La primera hace que los conductos del tejido mamario se ensanchen, mientras que la segunda es la responsable de que las células productoras de leche se inflen. Aunque hay quien no nota nada, alrededor de un 70% de personas pueden experimentar molestias y hasta dolor.

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Para evitar esas molestias, las autoras recomiendan usar analgésicos, utilizar sujetador durante esos días y, si son muy fuertes, ir al médico. También señalan que, en ocasiones, los dolores no se deben al ciclo menstrual. Pueden ser ocasionados por una mastitis –inflamación de las mamas–, un esguince en el pecho o por un fibroadenoma –nódulo mamario sólido no canceroso–, o un quiste mamario. En todos esos casos conviene acudir a un profesional sanitario.

Llevar, o no, sujetador

Otra cuestión que suele preocupar a las mujeres respecto a sus tetas es si debes o no llevar sujetador. A este respecto, las escritoras destacan que “llevarlo es una decisión tuya”. Eso sí, recuerdan que puede ayudar a proteger los botones mamarios, muy sensibles según el momento del ciclo menstrual. También señalan que el sujetador perfecto es “aquel con el que te sientas cómoda”. Los que tengan aros recomiendan que no se claven al cuerpo en absoluto, mientras que si es un top deportivo, debe de sujetarte “para que los pechos no boten cuando hagas ejercicio”.

Por último, las autoras destacan que para que las mujeres de cualquier edad tengan una relación sana y hermosa con sus senos, deberíamos “dejar de enfatizar la importancia de nuestra apariencia en favor de otras características, como el humor y la bondad. También ayuda mucho a comprender que nuestros senos no son un indicador de nuestro valor o nuestra sensualidad”, dicen. Y subrayan que “las tetas son sólo tetas”.

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