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NO TE PIERDAS Cómo funciona la tiroides: así afecta a tu estado de ánimo y decisiones sin que te des cuenta

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El ombligo, los dedos de los pies y detrás de las orejas son las zonas más olvidadas del cuerpo./ Foto: Wildfox.

Cuerpo

Estas son las tres partes del cuerpo que siempre te olvidas de lavar en la ducha

Detrás de las orejas, entre los dedos de los pies y el interior del ombligo. Tres zonas que suelen esquivar la esponja para convertirse en diana de distintas enfermedades cutáneas.

Por Marcos López

1 de diciembre de 2023 / 12:52

El debate sobre la idoneidad, o no, de ducharse todos los días parece no tener fin. No importa: lo haces todos los días desde la infancia, que así lo ordenaban las altas instancias de la casa, y mantienes la costumbre porque te ayuda a despertarte por las mañanas o a relajarte cuando llegas a casa. Incluso a veces repites en un mismo día, sobre todo cuando acabas tu rutina de ejercicio empapada. Pero puede que, a pesar de que lo ensayes a diario, no lo hagas bien. En concreto, no prestas atención a todas las partes de tu cuerpo.

Parece que lo importante son los productos, los geles, champús y desodorantes, que se emplean en la ducha, pues de ser demasiado agresivos pueden dañar la piel. Pero igualmente importante es hacerlo bien: ya que te pones bajo el agua, trata de que no haya zonas que queden fuera del alcance de la esponja. En concreto, hay tres muy comunes que lo hacen continuamente: detrás de las orejas, entre los dedos de los pies, y el interior del ombligo.

Qué es la hipótesis de la abuela

Cada maestrillo tiene su librillo. También a la hora de ducharse, sobre todo cuando la falta de tiempo hace que, más que disfrutar de una experiencia relajante y placentera, tengas que conformarte con un lavado exprés.

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Pero tu abuela tenía razón: igual que hay que lavarse bien las manos –algo que todo el mundo aprendió durante la pandemia–, no hay que omitir ninguna de las tres zonas mencionadas. Y esto es muy importante cuando se ven los resultados de un estudio llevado a cabo en la Universidad George Washington en el que se analizaron las consecuencias de no cumplir con la higiene de estas tres áreas tantas veces señaladas por los mayores. O lo que es lo mismo, con lo que los autores bautizaron como la Hipótesis de la abuela.

Por qué se produce daño en la piel

Los brazos y las piernas nunca escapan de la esponja, por lo que los microorganismos –bacterias, virus y hongos– que residen en estas zonas del cuerpo son más diversos y, por tanto, más saludables. Por el contrario, en aquellas áreas en las que la higiene no es tan esmerada, se ofrece a algunos de estos microbios la oportunidad de crecer en número, desplazar a los demás, y quedarse con todo el pastel. También en el caso de los indeseables, lo que aumenta, y mucho, el riesgo de enfermedades cutáneas como el eczema o el acné.

No se trata sólo de eliminar la suciedad, el olor y los alérgenos que se han acumulado en la piel. La ducha, o el baño, también acaba con el sudor y con las células muertas de la piel. Y de la misma manera, con algunas muy vivas que deben ser expulsadas, como son los microorganismos nocivos.

Pero, ¿por qué las abuelas siempre se han fijado precisamente en estas tres zonas? Pues porque son más esquivas y suelen, por lo general, pasarse por alto.

Detrás de las orejas

El cuerpo elimina de manera natural el sebo, un aceite graso que actúa como barrera protectora de la piel. Pero le cuesta en caso de que haya pliegues cutáneos, lo que hace que, como ocurre con la suciedad y el sudor –una fuente clásica de mal olor–, este sebo se acumule e irrite la piel. ¿El resultado? Una afección inflamatoria cutánea conocida como dermatitis seborreica –el equivalente a la caspa en el cuero cabelludo–.

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Entre los dedos de los pies

En su camino de la mano hacia el sumidero de la ducha, el agua y el gel bañan tus pies y sus dedos. Aun así, no es suficiente. Es cierto que entre los dedos hay una menor cantidad de sebo y otros aceites, pero hay aún suciedad y células muertas, por lo que puede convertirse en una reserva de microbios.

El más habitual es el hongo causante del pie de atleta –su otro nombre, tiña pedis, causa más respeto–, si bien también son comunes las bacterias causantes de dermatitis –que puede llegar a trepar por el pie y la pierna– y otras afecciones cutáneas.

Dentro del ombligo

Residencia habitual de alguna pelusa insolente. Es como una cueva oscura y húmeda. Pero sin paredes rectas: hay pliegues cutáneos, lo que crea un entorno ideal para la acumulación de células muertas, sudor y microorganismos. En definitiva, también hay que lavarlo, al menos una vez cada dos días, para evitar que se irrite, inflame o infecte.

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