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NO TE PIERDAS Cada vez más parejas eligen viajar por separado, ¿decisión saludable o señal de alarma?
Casi cualquier discusión se puede prevenir siendo más pacientes, más respetuosos y más tolerantes con la pareja. FOTO: Pexels.
MENTE
El estrés ante los preparativos, cuánto o en qué gastar, las manías, los imprevistos y la falta de flexibilidad son algunas de las dificultades con las que podemos encontrarnos.
Por Silvia Capafons
7 DE MARZO DE 2025 / 13:45
La primera escapada es un momento clave en una pareja. Suele ir acompañada de ilusión y nervios, pero también de un poco de incertidumbre. ¿Cómo saldrá? ¿Saldremos reforzados o nos daremos cuenta de que lo nuestro no funciona? En cualquier caso, lo habitual es que predominen las buenas sensaciones. Y con ellas de base, preparamos la maleta y nos aventuramos a viajar con alguien con quien, probablemente, no llevemos mucho tiempo ni al que conozcamos al dedillo, de quien quizá ignoremos sus costumbres, manías, rutinas y forma de comportarse en el día a día, con el añadido de que un viaje probablemente condense mucha actividad en poco tiempo.
Jordi Agustí, CEO de Waynabox, compañía especializada en viajes sorpresa, asegura que la situación más incómoda es cuando la pareja se da cuenta de que no es compatible durante la escapada. «Alguna vez no han escrito viajeros desde París o Venecia diciéndonos que han roto y que quieren habitaciones separadas o volar en vuelos de vuelta distintos. Lo que tenía que ser un viaje sorpresa romántico acaba siendo todo lo contrario», añade.
Por su parte, la psicóloga y sexóloga Ana Sierra aclara que es fundamental tomar consciencia y poner atención al tipo de relación que se tiene, «si las cosas están claras o hay que hablar de algo antes de sacar los billetes, los gustos de ambos, lo que se comparte, lo que no y los innegociables». Y todo ello, sugiere, desde el mindfulness de pareja o mindfulsex, es decir, desde la conciencia plena de qué espera cada uno, del vínculo en sí y del recorrido previo. No es un seguro de viaje, pero aumenta la probabilidad de que salga bien. «Salir del contexto habitual (o zona de confort) puede potenciar lo bonito, pero también generar rareza y descubrir mucho, agradable o no. En cualquier caso, será para bien. Aceptar que no conozco a esa persona como siento, la ilusión (enamoramiento, amor) es un filtro que distorsiona realidades en base a nuestras expectativas».
Como explica la experta, al inicio de la relación, sobre todo si hay enamoramiento, que no siempre está presente, «suele aparecer un sesgo cognitivo denominado efecto halo, donde atribuimos a esa persona objeto de deseo, no sólo sexual, características positivas que no conocemos, solo porque nos han gustado otras que sí mostró. La belleza física es una de ellas y la primera que se ve, pero hay más; este efecto no sólo ocurre con el enamoramiento, sucede en todos los contextos sociales, como el laboral. Y también puede ir en negativo: si la primera impresión no nos gusta, le asociamos otras tantas desagradables, según nuestro criterio. Esto sucede por muy diversas cuestiones, sociales, personales e incluso biológicas (hormonales)». Lo importante no es lo que suceda, sino cómo lo gestionamos, añade.
Además de esa consciencia de la que habla la psicóloga, lo ideal es centrarse en disfrutar, en tomar nota mental, emocional y corporal, tener paciencia y marcar límites. «Esto no significa frenar siempre a la otra parte, sino hablar de mí, de lo que me gusta o no, para que me conozca realmente y lo recoja y aplique, si quiere. No podemos controlar al otro, pero sí dar información sobre nosotros». Igualmente fundamental es ir con la mente abierta, añade Jordi Agustí. «Casi cualquier discusión se puede prevenir siendo más pacientes, más respetuosos y más tolerantes con la pareja, yendo mentalizados de que tendremos que ser flexibles para adaptarnos al otro y, sobre todo, dialogar mucho para llegar a soluciones de compromiso que cumplan las expectativas de los dos. No podemos imponer siempre nuestro criterio ni dejar que nuestra pareja lo haga. La comunicación en toda pareja es clave y, en los viajes, todavía más».
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