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Disfrutar y cuidar el medio ambiente también forma parte esencial de la filosofía lagom. FOTO: Getty Images/Johner Images.
MENTE
El equilibrio y la búsqueda del término medio son la esencia de este concepto que busca hacernos la vida más fácil y feliz. José María Galofré, CEO en España del fabricante sueco Volvo, lo analiza.
Por Cristina Martín Frutos
31 DE OCTUBRE DE 2024 / 13:52
Los nórdicos pueden presumir de encontrarse siempre entre los países más felices del mundo. Finlandia, Dinamarca, Suecia y Noruega son ya un clásico en los primeros puestos del Índice Mundial de Felicidad, un informe que viene elaborando Naciones Unidas desde 2012. No es de extrañar que, cada cierto tiempo, sus vecinos europeos del sur intentemos copiar algunos de los secretos que se encuentran detrás de ese envidiable bienestar. Hace unos años exportamos el hygge danés, un concepto basado en la importancia de crear espacios acogedores, íntimos y sencillos. Luego llegó el kos, la propuesta noruega que nos invitaba a disfrutar de los pequeños detalles, o el lykke, centrado en rebajar el estrés. Suecia es la última en animarnos a ser más felices con su lagom.
Aunque no es fácil traducir literalmente este término, José María Galofré, CEO de Volvo Car España, se anima a definirlo. «Es un estado de equilibrio. El valor del término medio. Un concepto muy representativo de la cultura sueca que defiende que lo más importante y la forma más sencilla de resolver cualquier problema es colaborando. Todo eso está en su espíritu, en su esencia«. Hace mucho tiempo que el empresario descubrió lo que podemos considerar una filosofía de vida del país escandinavo. No en vano, lleva 25 años trabajando en el fabricante sueco de coches -desde 2005 es su consejero delegado-, y en 2022 asumió la presidencia de la Cámara de Comercio Hispano-Sueca.
Este concepto tiene tanto peso en la cultura sueca que existen varios títulos dedicados a analizarlo. Uno de los más conocidos, Lagom, la receta sueca para alcanzar el equilibrio en tu vida (Libros Cúpula), de Linnea Dunne, sostiene que «debería ser la gran exportación de Suecia al mundo». La autora revela que la clave consiste en vivir de forma comedida. «Esta cualidad de equilibrio parecer ser la llave hacia una felicidad verdadera y sostenible«, afirma en el libro. Además, Dunne insiste en que esta perspectiva se aplica no sólo en una manera de pensar, sino también en cada detalle del día a día. En la decoración, por ejemplo, se traduce en la capacidad de crear espacios prácticos, cómodos y acogedores. Los tonos neutros, materiales naturales y el minimalismo son su bandera.
También tiene mucho que ver con la forma de comer. El enfoque lagom apuesta por una dieta equilibrada basada en el consumo local y sostenible en la que, además, ni hay que llenarse ni quedarse con hambre. De nuevo, la idea de que la virtud está en el término medio. Por supuesto, en Suecia también aplican este concepto al trabajo y el mundo de los negocios. «Siempre intentan buscar el consenso y escuchar las ideas de todos. El objetivo es que, después de tomar una decisión en una reunión, ésta se traduzca en un beneficio para todos«, explica Galofré.
Tal y como apunta el CEO de Volvo, este concepto se puede dejar ver en cualquier aspecto ‘made in Sweden’ (o ‘tillverkade i Sverige’, en sueco). Él mismo rescata uno de los ejemplos más curiosos: la invención del cinturón de seguridad tal y como lo conocemos hoy. En 1959, Nils Bohlin, un ingeniero de Volvo, introdujo el cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje en los vehículos del fabricante sueco. «¿Y qué decidió la empresa? Pues ceder la patente para que todo el mundo pudiera beneficiarse de este avance», subraya el directivo. Galofré añade: «Gracias a ello, se han salvado un millón de vidas. Eso es lagom». Esa decisión empresarial, que puso el bienestar de las personas por delante de los beneficios económicos, ha sido para la compañía fundada en Gotemburgo una constante desde su creación, en 1927.
«Casi un siglo después, la prioridad sigue siendo cuidar de las personas», subraya José María Galofré. En ese empeño, Volvo puso en marcha la iniciativa EVA, para que los coches sean igual de seguros para todos, al margen del sexo, edad, altura o peso. «Es otra aplicación del lagom, pero a nivel industrial», aclara. La digitalización que permite compartir datos del cliente entre fabricante y concesionarios, el programa Volvo Car Plan (para, entre otras cosas, agendar citas en tiempo real) o el Compromiso Fecha de Entrega, que evita incertidumbres y ofrece soluciones en caso de retraso, son otros ejemplo de la filosofía sueca. «El resultado: el 85% de las reparaciones se hacen en menos de una hora y la productividad ha aumentado más de un 40%. Todos salen ganando: el cliente gana tiempo y bienestar; nosotros somos más eficientes…»
Más allá de muebles en madera, recetas con productos de temporada y reuniones de trabajo sin gritos, hay muchas maneras de trasladar la receta sueca del bienestar a nuestra vida. Aquí van algunas ideas que demuestran que el lagom se puede practicar con muchos gestos cotidianos: