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El libro Histérica, de la autora Elissa Bassist, habla de cómo el sistema patriarcal silencia a las mujeres./ Foto: Wildfox.

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Por qué las mujeres NO son histéricas: los motivos para dejar de usar esta palabra en pleno siglo XXI

La ensayista y escritora Elissa Bassist ha publicado su libro Histéricas, donde trata de explicar por qué y cómo la sociedad patriarcal silencia a las mujeres.

Por Sara Flamenco

8 de marzo de 2024 / 08:00

Entre 2016 y 2018, Elissa Bassist vio a más de 20 profesionales médicos debido a una variedad de dolencias misteriosas. Ninguno encontraba el origen de sus males, pero fue un acupuntor quien le puso sobre el camino correcto sugiriéndole que parte de su dolor físico podría ser una expresión de furia enjaulada. ¿Y a qué se refería? A que lo que callaba por miedo a cómo podían juzgarla le generaba problemas de salud. Así fue como surgió su ensayo Histérica, donde explica cómo las mujeres interiorizan y perpetúan directivas patriarcales sobre su propia voz, y cómo ello dificulta y a veces impide emocionarnos o simplemente hablar. «El silencio impuesto siempre duele más que cualquier cosa que se pueda decir», dice Bassist en su libro.

Elissa Bassist es una ensayista y escritora estadounidense que colabora en revistas como New Yorker o periódicos como New York Times. En su libro Histérica trata de desmontar una herencia social que data de la época de los egipcios y que ha silenciado a las mujeres que se atreven a hablar y a luchar por las injusticias a lo largo de la historia catalogándolas como «histéricas».

«Histérica ofrece a las mujeres nuevas formas de pensar sobre la voz de una mujer y la suya propia, como dónde está siendo aplastada, dónde necesita amplificación y cómo recuperarla (junto con la cordura)», asegura la autora. Uno de los acicates de esta ensayista para escribir su libro fue entender «cómo y por qué me silenciaba de la misma manera en diferentes escenarios; cómo y por qué odiaba el sonido de mi propia voz, la voz de una mujer; cómo y por qué tenía más miedo de ser grosera que de hacer daño».

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Menosprecio a la mujer en la medicina

Elissa Bassist afronta varios entornos en los que la mujer es y ha sido menospreciada a lo largo de los años. Según afirma en su libro, no dar importancia a las opiniones, sentimientos, emociones y sufrimientos de las mujeres ha provocado que se acentúen las desigualdades en campos tan importantes como la medicina, que aún tiene como referencia única al cuerpo masculino.

«El gaslighting médico (ignorar las preocupaciones, los síntomas y el dolor de las mujeres y hacerlas cuestionar su cuerpo, su cordura y su realidad) está conectado con todo el gaslighting y con una actitud general y global hacia las mujeres de que su dolor y lo que tienen que decir simplemente no es suficiente y no es tan importante«, enfatiza.

Un claro ejemplo de lo que Bassist relata en su libro es lo que ocurre con los síntomas del infarto de miocardio. Todos tenemos asumido que el síntoma clave es un dolor en el brazo izquierdo, pero esto sólo ocurre en los hombres. Los síntomas de las mujeres son diferentes y poco estudiados.

La ensayista afirma en su libro que las mujeres tienen fundadas razones para tener miedo de hablar: «Reciben amenazas de violación sólo por compartir una opinión en redes y miles de mujeres mueren cada año por decir «no» a sus atacantes. Y muchas de nosotras no rompemos nuestro silencio porque no sabemos cómo y tenemos miedo de decir algo incorrecto y salir lastimadas», asegura.

Un repaso histórico a la palabra histeria

El término histeria viene del griego hysteron que significa útero. Según la RAE, la histeria es una enfermedad nerviosa crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales y a veces por ataques convulsivos. Pero este término tiene una vida muy larga y siempre relacionada con cierta propensión de la mujer a no manejar sus emociones o sentimientos.

Según un antiguo papiro del Antiguo Egipto datado en el 1900 A.C., se denomina la histeria como perturbaciones del útero, lo que acarrea una enfermedad por no obtener lo que desea y, en consecuencia, se desplaza de manera imprevista por el cuerpo.

Algo parecido opinaba el filósofo griego Platón, que afirma en Timeo: «En las mujeres lo que se llama matriz o útero es un animal que vive en ella con el deseo de hacer hijos. Cuando permanece mucho tiempo estéril después del periodo de la pubertad apenas se le puede soportar pues se indigna, va errante por todo el cuerpo, bloquea los conductos del aliento, impide la respiración, causa una molestia extraordinaria y ocasiona enfermedades de todo tipo».

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Si nos remontamos a un poco más adelante, en la Edad Media pasa de ser una enfermedad a tratar por la ciencia a un mal que se apodera de las mujeres al dejarse influenciar por el Diablo. Así, pasa a ser labor de la Iglesia el deshacerse de estas mujeres endemoniadas, persiguiendo y juzgando a cualquiera de ellas, con castigos como la hoguera.

Ya en el siglo XIX, la histeria adquiere mayor poder como diagnóstico médico y llena los sanatorios de mujeres histéricas. Pero es que a principios del siglo XX se creía todavía que una mujer no podía realizar ninguna tarea similar a las del hombre por el riesgo de volverse histérica, idea que fue cayendo en desuso con la introducción de la mujer en la vida laboral.

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